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CRISTO EN SUS SALIDAS TEOFÁNICAS ANTES DE LA ENCARNACIÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 19 de Abril, 2010, 19:58, Categoría: General

TRES CENTRALIDADES CONCÉNTRICAS (11) Cristo en Sus salidas Teofánicas antes de la encarnación Gino Iafrancesco V. Entonces hermanos, vamos a continuar esta tarde con la ayuda del Señor la serie que estamos viendo. Las veces pasadas, hemos estado viendo la centralidad de Cristo y en todos los aspectos, estamos viendo diferentes aspectos de Cristo. Y nos hemos detenido primeramente, desglosar aspectos objetivos de Cristo, porque también hay aspectos subjetivos. El Cristo objetivo, que es en Sí mismo; ya sea que lo sepamos o no, lo creamos o no, él es. Él quiere también ser el Cristo para nosotros, el Cristo subjetivo, de nuestra experiencia, nuestra realización tanto personal como corporativa. Pero entonces hay que empezar por el Cristo objetivo, que estuvimos viendo a Cristo en la eternidad antes de la fundación del mundo y estuvimos viendo a Cristo en la Trinidad, estuvimos viendo la coexistencia de las Divinas Personas y la Cohinerencia de estas tres Personas, coexistencia con el Único Dios. Luego pasamos a ver lo relativo a Cristo en la creación, que fue lo último que estuvimos viendo, Cristo en la creación. Pero antes de que pasemos a ver a Cristo en la encarnación; resulta que entre la creación y la encarnación ha habido también una operación de Cristo, Cristo no solamente estuvo en la eternidad y en la creación, la encarnación; sino que hay un capítulo intermedio entre la creación y la encarnación. Algunos hermanos, no son todos, sino algunos de los que están aquí, en otras ocasiones se nos estaban olvidando algunas cosas relativas a esto que vamos a ver hoy. Pero de todas maneras como estamos viendo una serie y con otros hermanos, y también los hermanos están grabando y ha de llegar a otros; entonces, necesitamos completar éste capítulo hoy. Entonces vamos a ver algo relativo a Cristo en Sus apariciones Teofánicas, porque Dios, se aparecía por medio de Su Verbo, antes de la encarnación. Cristo estuvo en la creación, y predijo con el Padre, creó todas las cosas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho, todas las cosas por Él fueron hechas. Por eso era que Dios decía: “hagamos al hombre conforme a nuestra semejanza”, o sea que Cristo estuvo en la creación y también Cristo se encarnó. Pero entre la creación y la encarnación, hubo algunas operaciones y apariciones de Cristo antes de la encarnación. Vimos revelaciones que Dios en Cristo, usando la palabra Cristo aplicada al Verbo, aplicada a las apariciones Teofánicas de Yahvé o Jehová en el Antiguo Testamento y que son Cristo. Entonces esas apariciones teofánicas son de Cristo, entonces estamos viendo a Cristo en las apariciones Teofánicas. La palabra “teofanía”, quiere decir: expresión, manifestación de Dios. Se da cuenta que por una parte, dice la palabra del Señor que a Dios nadie le vio jamás, pero por otra parte dice que Moisés hablaba con Dios cara a cara, y que Dios le apareció a Job en un torbellino, entonces uno dice: bueno, ¿se le ha visto o no se le ha visto? Las dos cosas son verdaderas, se le ha visto porque Él se ha revelado parcialmente. Pero en un sentido no se le ha visto porque no se ha revelado en toda su Gloria como Él es. Por eso Dios es invisible, pero el Unigénito Hijo le ha dado a conocer. Y no solamente a partir de la encarnación porque, como hemos estado viendo, el Hijo es anterior a la encarnación como Hijo. La palabra “Hijo”, no se refiere solamente a lo……, sino al Verbo que estaba con Dios, y era Dios, y por medio de quién, en quién y para quién, Dios creó todas las cosas. Y también cuando Dios se reveló a los profetas, a los padres; entre la creación y la encarnación, lo hizo también a través de Cristo, lo hizo a través, también, del Verbo Suyo; lo hizo a través de lo que se ha dado a llamar “el Ángel de su Faz, de Yahvé o de Jehová”. Pero no usando la palabra “ángel” en el sentido de una persona creada, porque como en otras ocasiones hemos mencionado la palabra “ángel” no es un nombre o sustantivo que se refiere a algún tipo de naturaleza específica, sino a un oficio, el oficio de ángel lo tiene el Hijo porque ángel quiere decir mensajero, el hijo es el mensajero del Padre; por eso dice el ángel de Yahvé, que hablaba como Jehová, que dice “Yo Soy Jehová, el Dios de Abraham, Isaac y de Jacob…” y le apareció en la zarza, no que era un ángel creado, el enviado del Padre, el mensajero del Padre y del Hijo. Por eso él decía: “salí del Padre y he venido al mundo”. Ahora ésta salida fue para la encarnación a la que se refiere este pasaje de Juan 16, pero hubo otras salidas antes de la encarnación que son a las que nos dedicaremos a considerar en esta tarde. Estas apariciones de Dios, que vemos en la biblia que se le apareció a Job, que peleó con Jacob por allá al lado de un arrollo, que se le apareció a Josué y que Josué se quitó sus sandalias, que le apareció a Moisés en una zarza hablando en el Nombre de Dios, como Dios. Todas esas son las apariciones Teofánicas, manifestaciones de Dios. Lógicamente que no fue en toda Su Gloria, si, era verdadera esa revelación, pero sólo parcial. Por eso cuando Moisés le dijo: “déjame ver tu luz, tu Gloria”, y Dios tuvo que decirle a Moisés: “no me verá hombre y vivirá”, así que por una parte Dios mismo die que hablaba con Moisés cara a cara, pero por otra parte le dice que ningún hombre podía verlo y quedar vivo. O sea que esa manifestación, esa aparición divina a Moisés y a los otros, fue lógicamente con mucha medida, como para que no se mueran, pero eran apariciones verdaderas. Pero a la vez que eran apariciones, no manifestada todo, ocultaba algo; hasta preguntaba por el nombre, dime ahora cuál es tu nombre. ¿Por qué me preguntas por mi nombre que es maravilloso? O sea que Dios ha revelado algo de Sí antes de la encarnación a través de Su propio Verbo en apariciones Teofánicas en varias ocasiones las cuales estaremos analizando. Ya con otros hermanos lo hemos hecho en otros contextos, pero estamos en otro contexto y además está siendo grabado. Entonces es necesario que veamos a Cristo como la aparición teofánica de Dios antes de la encarnación y después de la creación. Vamos entonces a ese pasaje de Miqueas que acabamos de citar y empezaremos por allí. Miqueas 5, vamos a leerlo desde el versículo 1, para que tengamos la plena certeza que se está refiriendo al Señor Jesús. Dice así: Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel. Todo lo que aconteció con el Señor Jesús. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel, fíjese en esta frase, que es la que en este contexto nos interesa. …y sus, se está refiriendo a las salidas del que sería el Mesías que había de venir y que sería herido en las mejillas. O sea se está refiriendo al Señor Jesús, pero habla de esta misma persona como que tuvo ciertas salidas anteriores a estas salidas desde Belén en la encarnación. Por eso dice el verso 2: …y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Entonces fíjese en esa frase, sus salidas, son varias, en plural, habla de varias salidas. ¿De quién? Del mismo que saldría como el Mesías para ser herido y muerto. Él ya desde antes de eso había tenido otras salidas, no otras encarnaciones para redimir, no; pero si salidas. …sus, plural, salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Fíjese, la primera salida fue en relación con la creación porque él nada lo hizo sin el Hijo y por eso al Hijo se le llama el Principio de todas las cosas, el principio de la creación de Dios, el primero, el alfa. Pero aquí usa el plural hubo otras salidas anteriores de la encarnación, para nacer en Belén y redimirlos a través de Su Sacrificio. Entonces estas salidas están aquí confesadas por el Espíritu de Dios. Sus salidas son desde el principio, o sea que desde el momento de la creación, que es cuando es el principio, porque él estaba en la eternidad con el Padre, y a partir de la creación, la creación fue a través de Él. Cuando la creación se dio cuenta que estaba ahí, pues antes Él había estado, había salido el Verbo de Dios, el Ángel de Su Faz, como se dice también en Isaías. Entonces por eso declara aquí: sus salidas son desde el principio, cuando dice desde no quiere decir que todas fueron allá, sino que allá, digamos que en el principio fue la primera; pero entre esa primera y aquella para nacer en Belén, hubo otras, hubo varias y de hecho en las Escrituras se nos describen varias de las salidas de Aquél que sería después Jesús, el Cristo, el Hijo del Hombre. Él dice que desde el principio Él era, lo dice Juan, de Él; en el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Mas dice la escritura que a Dios nadie le vio jamás, pero también dice que el Unigénito Hijo se le ha dado a conocer, o sea que es la imagen del Dios invisible, por medio del cual Dios se ha revelado y se revela es su Hijo, y esas relaciones, y esas apariciones, esas teofanías, son estas salidas del Verbo de Dios, o sea de Cristo desde la eternidad. Claro está que esa palabra “Cristo”, se refiere al Ungido se refiere al Señor Jesús, pero como su misma persona, la persona del Verbo que preexistía antes de la encarnación, incluso antes de la fundación del mundo; por eso, por referirse a la misma persona no tenemos problema en llamarle Cristo. Además que el mismo apóstol Pedro dice que, el que hablaba en los profetas y anunciaba las cosas que vendrían después era el Espíritu de Cristo que estaba en ellos. Claro que Él era el Ungido, el Hijo del Hombre, como hombre fue después de la encarnación, pero Su persona divina, ya existía con el Padre; solamente que a partir de la encarnación tomó también la naturaleza humana; o sea que por eso, también es legítimo decirle Cristo, por cuanto es la misma persona. Y puesto que Pedro por el Espíritu Santo, dijo que era el Espíritu de Cristo que hablaba por David y por los otros profetas, los que declaraban el tiempo y la persona, o sea la de Cristo, el mismo Espíritu de Cristo, el que por los profetas, indagaba y hablaba. O sea que aparecen esas salidas, esas apariciones teofánicas del Señor y también aparece Cristo cooperando con los profetas, incluso en la tipología, cuando David estaba diciendo: clavaron mis manos y mis pies, con vara rompieron todos mis huesos, parecería que David como persona estaba hablando más exagerado, como si fuera él el crucificado, pero la palabra nos dice que como era profeta Cristo habló por medio de él. O sea que si hubo un trabajo de esa preciosa segunda persona de la Trinidad, que es el Verbo de Dios entre la creación y la encarnación. O sea había apariciones teofánicas y corporaciones de Su Espíritu a través de los profetas y en tipología, como dice: el Espíritu de Cristo que estaba en ellos. Así dice. Estamos viendo ese aspecto de Cristo desde la creación y la encarnación. Entonces, pues, vamos a ver en el libro de la biblia y veamos allí algunas de estas apariciones. Pero antes desde el capítulo 12 del libro de Génesis. Allí aparece Dios hablando con Abram, le dice: pero Jehová había ha Abram, o sea esa fue una revelación de Dios, y el decir de Dios es por el Verbo de Dios. Por tanto, cuando Jehová cuando hablaba con Abram o con Isaac, o con Jacob, o con Moisés o con cualquiera de los profetas era por Su Verbo. Siempre que aparece Jehová hablando en el Antiguo Testamento es por Su Verbo. Más adelante podríamos llegar a hablar del pasaje de Ismael que está en el capítulo 16 del libro de Génesis. Podríamos saltarnos algunos versos y leámoslo desde el verso 7. Génesis 16:7 y la halló el Ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tu, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el Ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. Le dijo también el Ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, fíjese esa primera persona, multiplicaré, o sea que el Padre le delega al Hijo el hablar en nombre de la Deidad y decir que es el Hijo el que va hacer las cosas. Después vamos a seguir estos versos para certificar que éste Ángel de Jehová no es un ángel creado sino que el Ángel de Su Faz, el Verbo de Dios, una de las salidas del que sería el Mesías futuro. Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. Además le dijo el Ángel de Jehová: he aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su manos será contra todos, y la manos de él contra todos, y delante de todos sus hermanos habitará. Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba, fíjese de esa expresión, dice que el Ángel de Jehová es Jehová mismo, mire el verso, mírelo bien, verso 11: Además le dijo el Ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamaras su nombre Ismael… ¿Quién viene hablando? El Ángel de Jehová. Entonces llamó, esto es Agar, Agar dijo esto: llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tu eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. Ella pensaba que estaba sola pero era vista, el Omnisciente la veía, pero se le aparece a través del Ángel de Jehová. Pero el mismo Moisés inspirado por el Espíritu Santo nos dice que ese Ángel de Jehová que hablaba con Agar era Jehová. Esta no es la teología de Agar, sino la teología de Moisés inspirada por el Espíritu Santo y reconocida por el Señor Jesús, quien dijo: las Escrituras no pueden ser quebrantadas. O sea que el Señor Jesús corroboró lo que Moisés escribió. Y fíjese que no solamente es Agar la que habla, sino que antes de hablar Agar está explicando por el Espíritu Santo que fue inspirado a Moisés. Y dice allí: entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba. Esa es, por ejemplo, otra de las salidas del Verbo de Dios antes de su encarnación. Y ella, Agar, se dio cuenta quién era, otra revelación tremenda que le fue dada a Agar. ¿Qué dijo Agar? Tú eres Dios que ve. Tú eres Elohim, Tú eres Dios que ve y dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. Ese fue el nombre que le dio Agar. En muchas otras, muy interesantes; vamos a saltarnos algunas páginas y vamos a detenernos, por ejemplo, en aquella pelea de Jacob en Peniel. Génesis 32:22: y se levantó aquella noche, eso es Jacob cuando regresaba hacia Betel desde su tío Labán y tenía miedo de encontrarse con Esaú, y ya todas sus maniobras y toda inversión de sus ganancias para maniobras para aplacar al que él había ofendido, al que le había hecho trampas, al que había engañado; aunque el otro también le había vendido la cosa, pero también él lo suplantó. Entonces lógicamente con ese peligro tuvo que arriesgarlo todo, pero después de arriesgar sus ganancias, sus ovejas, sus vacas, llamar a su hermano enojado, pensando que estaba enojado, y vio que todo eso no era suficiente y ahí fue cuando se dio cuenta que sólo Dios podía bendecirlo. Entonces fue ahí que quedó lo único con lo que uno se puede defender, fue cuando conoció algo más del Señor por la experiencia. Y ahí en el 32 de Génesis: y se levantó aquella noche, y tomó a sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Los tomó, pues, y los hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Y así se quedó Jacob solo; ¡aleluya! Que palabra seria, quedarse solo, a veces nosotros tenemos que pasar por la experiencia de quedarnos solos para conocer a Dios. Si Dios dice: no es bueno que el hombre este solo, le daré esto, entonces lo tendremos porque Dios nos lo da, pero entonces tenemos, primero, que quedar solos son el Señor y ver qué es lo que Él nos quiere dar; si tenemos algo en lo cual pensamos escondernos el Señor mismo se encargará de pedírnoslo porque nos está haciendo daño, nos está causando pérdida porque está ocupando un lugar que debe ocupar el Señor. Entonces dice: y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Aquí al Espíritu Santo no le interesa dar muchos detalles de que si era en esta dimensión, si era en la otra, si era en las dos; Él declara el hecho y para Dios no hay diferencia en una ni en otra dimensión, nosotros no más somos muy curiosos y queremos saber, ¿será en el cuerpo o será fuera del cuerpo? Inspiradamente dice San Pablo…; no sé, es una ignorancia inspirada de San Pablo, no sé, Dios inspiró la conciencia de Pablo aún en su ignorancia. ¡Gracias a Dios que hay unas cosas que Él quiere que ignoremos! Nos interesan demasiadas cosas de fenómenos, el cómo de los fenómenos y el Señor nos dirige a los hechos sin explicaciones. Y dice: y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Parece que Jacob intuía con quién estaba luchando. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, mire en qué consiste la bendición, “no te dejaré si no me bendices” y ¿Cuál fue la bendición? En mudar de Jacob a Israel, esa era la bendición que necesitaba Jacob. Y dice: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios, ¿Con quién era que luchaba Jacob? Ha luchado con Dios. “… y con los hombres, y has vencido”. Bueno, que quede claro, que Jacob lo venció, porque se quería ir, pero Jacob dijo no te dejaré ir… pero hermanos a Dios hay que convencerlo así. A veces le pedimos algo al Señor y el Señor se da cuenta que ni queremos la fe, porque a veces nuestras oraciones son como que no quiere la fe, pero dice en lo Cantares el esposo a la esposa, no ella sino él; le dice: aparta tus ojos de mí porque ellos te vencieron. O sea que el Señor quiere que nosotros lo venzamos, ¿en qué sentido? Que vayamos a Su presencia y lo convenzamos de que realmente queremos lo que le estamos pidiendo y que realmente somos con él e insistimos y se lo demostramos, y Él sabe si es verdad. Entonces eso es lo que representa esta experiencia aquí, esto es lo que realmente cambia la cosa. Entonces Dios dijo: sea, pero hay que pelear. Entonces dice: ha luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre, ¡que hermosa experiencia! Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob, note, Jacob preguntó por el nombre, pero mire que Dios usó a Jacob para ponerle nombre a varias cosas, porque esa capacidad Dios se la dio adentro porque como el hombre es el que recibe la revelación, entonces el hombre es el que le pone el nombre. Dios le trajo los animales a Adán y él tenía que decir cómo se llamaba éste…; es decir, que la impresión que recibía Adán era que él debía pronunciar el nombre. Ahora aquí, Dios le revela algo a Jacob y Jacob llamó el nombre de aquel lugar, Peniel; o sea él identificó aquí la experiencia. En otra parte le puso Betel, fue Jacob fue el que dijo Betel. Fíjese que Dios utilizó la bendición de Jacob. Porque era Dios el que tenía el plan de edificar una casa para Dios y fue Dios quien mandó a hacer el tabernáculo y Él edifica la Iglesia, todo eso es la casa de Dios, pero fue Jacob el que le puso el nombre pero fue Dios el que le dio la revelación. Pero fíjate que Dios daba la revelación pero tú tienes que definir esa revelación, tienes que hablar palabras que te da el Espíritu; pero esa es la responsabilidad tuya, porque esa es la confesión, la palabra de testimonio, es cuando tú entiendes lo que te revela, y tú en el Nombre de Dios y juntamente con Dios, hablando con él, tú en Su Nombre dices la palabra y pones el nombre. Eso es lo que Dios ha hecho al hombre; lo que dijereis, te será hecho. Y fíjese que Dios empezó y lo siguió usando, el nombre que le puso Jacob. Y aquí también sucede lo mismo: y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; y explica Moisés ¿por qué?, ¿Por qué le llamó Peniel? ¿Qué quiere decir? Quiere decir el rostro de Dios, eso es lo que quiere decir Peniel. Y Ahora Moisés, ya no Jacob sino Moisés, por el Espíritu Santo explica las razones de Jacob. ¿Por qué Jacob a esa experiencia que tuvo en ese lugar, la llamó Peniel? Y dice: porque dijo: Vi a Dios cara a cara, como hablaba con Moisés, cara a cara, la cara de Jacob con la cara de Dios. Fue esa cara de Dios por la cual fue llamado ese lugar Rostro de Dios. ¿Ven hermanos? Esto es una aparición teofánica, el mismo Dios peleando con Jacob. Y dice: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera. Tremendo ¿no? Vamos a ver otros, quizá nos saltemos algunos pero vamos a ver uno fundamental que no lo hemos mencionado, pero que tenemos que leerlo. Éxodo 3, éste pasaje es muy importante. Podemos leerlo desde el verso 1. Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y fíjese lo que dice en el verso 2. Y se le apareció el Ángel de Jehová, o sea el mensajero divino, ese es el Hijo; vamos a verlo, a constatarlo. En una llama de fuego en una zarza, y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo, antes el que se le apareció en medio de la zarza dice que era el Ángel de Jehová, pero ahora dice que es Dios, ahora usted ve que cambia de Ángel de Dios a Dios. Y dice: lo llamó Dios… y dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo Soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, entonces vuelve la manera como habla en este mismo lenguaje en Isaías, cuando habla del Ángel de Jehová que fue angustiado con la angustia de ellos, y Él mismo fue su salvador. Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, se da cuenta de esa expresión he descendido, es una expresión teofánica, porque en el sentido absoluto, Dios lo llena todo y esta todo en todas partes, en el sentido de la omnipresencia divina, pero en el sentido de una aparición parcial teofánica, se puede hablar de subir, de bajar, de descender. He descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. Note que es Dios el que está hablando de llevarlo, de haber descendido, de llevarlos a esos lugares. Esto lo vamos a relacionar después con pasajes en Josué, con pasajes en Jueces y en 1 Corintios 10 que nos adelantamos desde ahora. Y dice: El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que Yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿Qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY, Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y de Jacob me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció, esa es una aparición, por eso dice a Dios nadie le vio jamás, pero el Unigénito Hijo le ha dado a conocer. Ahora fíjese en este verso, dice: me apareció, y en el verso 2 dice: le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza, o sea que Dios se le apareció por medio del Ángel de Jehová. O sea el Padre por medio del Hijo, Dios por medio de Su Verbo, por una aparición teofánica, una aparición divina; de aparición, eso es lo que quiere decir “fanos” de teofanía, “fanía” es lo que quiere decir aparición de lo alto, de manifestación; de ahí viene la palabra manifestar. Pero esta aparición es teofanía, porque es aparición divina. Y sigue diciendo: …En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, y le diréis… bueno ahí continua hablando Jehová aparecido como el Ángel de Jehová. Sigamos, entonces, ahora, al libro de Josué. También es muy interesante éste libro de Josué. En el capítulo 5:13 Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Pero más bien todo es de él. Y dice: El respondió: No; más como príncipe de Jehová he venido ahora. Príncipe del ejército de Jehová quiere decir al que dirige el ejército celestial. Por eso es que el Señor Jesús se le llama en el Nuevo Testamento, cabeza y todo Principado y Potestad, y por eso es que se le llama también Arcángel, no en el sentido que es un arcángel creado, sino que Arcángel quiere decir Jefe o Gobernante de ángeles, porque él es la cabeza de todo Principado y Potestad. Por eso es que en 1 Tesalonicenses, dice, en la segunda venida del Señor, dice que: con voz de trompeta y con voz de Arcángel descenderá del cielo. El Señor descenderá con voz de Arcángel ¿Por qué con voz de Arcángel? No es un arcángel creado, pero sí es un Jefe de ángeles, el Príncipe de los ejércitos de Dios, porque él es el que les da la orden a todos los ángeles. Seguimos leyendo en Josué. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra y le adoró, fíjese en esa frase, ve como la percepción de Josué se parecía a la que tuvo Adán. Ahí se encontró con Dios, por eso adoró. En el caso de aquel ángel que reveló cosas a Juan, fue tan tremenda la revelación que Juan iba a adorar, pero el ángel dijo: ¡no! No me adores, porque yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los profetas. Adora a Dios. Ahí se ve la diferencia, pero aquí en Josué dice que lo adoró. Y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe de los ejércitos de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo. Aquí vemos otra de las salidas del Verbo de Dios. Ahora vamos a leer otra en el libro de Jueces. Jueces 2:1: el Ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: fíjese lo que dijo, Yo, esto es lo que dijo Dios: no nombrarás Dios ajenos delante de mí. Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré mi pacto con vosotros, fíjese que éste Ángel, habla de Su pacto con Israel. Nos damos cuenta que es una teofanía. Y dice: …con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; más vosotros no habéis entendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No lo echaré delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el Ángel de Jehová habló éstas cosas a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró. Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y ofrecieron allí sacrificios a Jehová. Entonces esta es una aparición teofánica también de Dios a través del Ángel de Jehová, él mismo que apareció en la zarza, el que le dijo al pueblo en tiempo de Moisés: guárdate y no le seas rebelde a mi Ángel, porque Mi Nombre está en Él. Este mismo que ya habíamos considerado en otras ocasiones aquí, cuando leímos Zacarías 2. Pero ahora leamos Zacarías 3. Después ustedes pueden leer con más detalles, el caso de la aparición del Ángel de Jehová a Manoa y a la esposa de Manoa, los padres de Sansón y ellos cuando el Ángel de Jehová ascendió, se asustaron y dijeron: moriremos, porque a Dios hemos visto. Porque claro, para el tiempo de Sansón ya ellos conocían muy bien lo que Moisés había escrito y Moisés había escrito lo que Dios había dicho: No me verá hombre y vivirá. Ellos lo interpretaron medio supersticiosamente, pero claro, Dios se refería a la visión total de Su Gloria de lo cual se puede decir: ninguno ha visto a Dios; pero en las apariciones teofánicas o parciales que son medidas, en ese sentido, si se le ha visto. Así que no hay contradicción, sino que son dos cosas diferentes. Entonces claro, ellos se acordaban de lo que Moisés había escrito: No me verá hombre y vivirá, aunque Dios se refería a Su revelación total y ellos tuvieron una revelación parcial e interpretaron medio supersticiosamente y si se le aparecía Dios morirían, pero no era en ese sentido en que Dios le decía, pero ellos lo interpretaron. Pero fíjate que ellos entendieron; porque a Dios hemos visto. Porque si Dios nos quisiera matar, no nos hubiera dicho esto y ahí empezaron a cambiar su teología. Vamos ahora, a Zacarías 3, el capítulo 2 no es necesario que lo leamos ahora puesto que ya lo hemos considerado detenidamente, cuando veíamos la pluralidad de personas en la divinidad. Ahora solamente leeremos desde el capítulo 3:1: Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del Ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás, ¿ven? el que estaba al lado de Satanás era Jehová, el Ángel de Jehová. Fíjense que esta es una de esas salidas en las que él está honrando a Dios. Entonces, Jehová el Hijo, el Verbo, el Ángel principal dice aquí: Jehová te reprenda, ¿Quién dijo eso? Jehová, Jehová el Ángel, Jehová la aparición teofánica. Y dijo: Jehová te reprenda, oh Satanás .Jehová que ha escogido a Jerusalem te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio? Y bueno aquí continúa diciendo el capítulo, pero por causa de la hora, voy a apurarme un poquito más en dos o tres versos. Vamos, ya que estamos cerca, a Malaquías 3, y vemos cómo se le llama aquí al Señor el Ángel de Pacto. Malaquías 3, referido inicialmente a Juan el Bautista. He aquí yo envío a mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí, o sea que Juan el Bautista venía delante de ¿quién? Del Señor, de Dios. Y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros. ¿Quién vino? El Padre con el Hijo, el Padre en el Hijo y el Hijo con el Padre. Dios vino, Dios en Cristo reconciliando consigo al mundo. Pero se le llama aquí el Ángel del Pacto, y el Ángel del Pacto es el mismo que aparece en Apocalipsis 10, que dice que el Ángel del Pacto tenía el arco iris sobre Su cabeza, que Su rostro era como el sol, que rugió como ruge un león y que siete truenos emitieron sus voces; y que cuando iba a escribir Juan le dijo: sella lo que han dicho los siete truenos; y dice que tenía un librito abierto, pero el único que puede abrir el libro es el Cordero. Este arco iris alrededor del Ángel, es el Ángel del Pacto, pero acuérdese que la palabra “ángel” es ánguelos o Melec, en griego y en hebreo, que quiere decir mensajero, y la palabra mensajero, es un nombre de un oficio; lo puede tener una paloma, o un ser humano mensajero, o un ángel, el cual es de esta dimensión, o lo puede tener el mismo Señor Jesús. Porque mensajero, es lo mismo que ángel o melec, por eso Malaquías quiere decir: mensajero de Jehová, no es un nombre de naturaleza sino de oficio, puede estar restringido a ser de una determinada naturaleza, sino que ese oficio lo ejercen seres de distintas naturalezas, entonces el Hijo es el enviado por excelencia del Padre, el Ángel de Su Faz, pero no es un ángel creado sino divino con el Padre como ya lo hemos visto. Ahora estamos enfatizando en este otro aspecto. Luego otros mensajeros son los ángeles como Miguel, Gabriel. Y también en el griego cuando el Señor Jesús envió a unos mensajeros para que le prepararan un lugar para la pascua, para traer el burrito; la Biblia dice que envió fue unos ángeles, son referidos es a Sus discípulos. Hay otros contextos donde tu vez que la palabra ángel se refiere a ellos, a seres humanos, claramente por el contexto y las palomas también son mensajeras. También la expresión Ángel de Su Faz o Ángel del Pacto, aparecen en Malaquías, en Apocalipsis y en Isaías. Él era el Ángel que subió de Israel. Así he hablado: Haré pacto con vosotros, así hablaba el Señor y le decía, guárdate de Él, no le seas rebelde porque mi nombre está en él, o sea él va en Mi Nombre. Por eso Él dijo: vengo en el Nombre de mi padre, porque Su Nombre está en Él, por medio de Él, Dios invisible se revela. Porque el hijo es la Gloria, la Shekina de Dios, Él es la imagen de su hipóstasis, resplandor de Su Gloria y Él es llamado en la biblia la Gloria, especialmente en Santiago 2 que habla del Señor Jesucristo, dice la Gloria en el griego; la gloria, la expresión de la imagen de Dios. Y Él es invisible pero se hace conocer a través de la Gloria de Su Hijo, y en este rostro del Hijo, se ve al Padre. Y terminemos, entonces, con un pasaje en 1 Corintios 10, donde Pablo en su doctrina nos identifica, pues, quién era esta roca que seguía a Israel. Y dice desde el verso 1: Porque no quiero. Hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar, y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Aquí aparece la palabra Cristo aplicada a la roca que seguía a Israel, la roca que dijo: Yo soy la Roca, es el Señor, el Verbo de Dios. Entonces, esas son las salidas desde el principio que tuvo el Señor.

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DEL TERCER TEMPLO

Por cristianogiv - 6 de Febrero, 2010, 18:09, Categoría: General

SEÑALES DE LOS TIEMPOS (14):

 

DEL TERCER TEMPLO

 

Gino Iafrancesco V.

Quisiera compartir con los hermanos, algo que ya en estos días sobre todo, hemos tenido presente, y en realidad tenemos que estar muy presentes. Es algo que los hermanos conocen, pero el Señor seguramente quiere enfatizar y traernos por lo menos algunos de los versos a nuestra conciencia, para tenerlos presentes, y de las cosas que están sucediendo al respecto, tenerlas claras; y también están siendo grabadas por si acaso algunos hermanos, a quienes Dios quiera llevar esta grabación, quizá algunos no sepan estas cosas ya están pasando. Entonces vamos a ponerle atención.

Vamos a hablar sobre el tercer templo; se le llama el tercer templo, porque el primero fue el que el Señor puso en el corazón de David levantar, para lo cual se dedicó a conseguir los materiales, y acerca del cual recibió de parte de Dios los planos; y eso nos lo informa el libro de Crónicas. Solo que Dios le había dicho a David que él había derramado mucha sangre y que él no le levantaría casa a Dios, pero que su hijo sí le levantaría casa, santuario al Señor. Entonces Salomón, en figura de Cristo, levantó aquel templo material, de lo cual tenemos testimonio tanto en Reyes como en Crónicas; aunque ciertamente el verdadero Hijo de David es Cristo, y el verdadero Templo de Dios es espiritual, es una casa espiritual que dice Pedro, es la Iglesia del Dios viviente, la suma de todos sus hijos e hijas comprados por Su Sangre y nacidos por su Espíritu, que conformamos un solo cuerpo y que debemos manifestar la unidad del cuerpo en cada localidad, en cada sitio donde estamos. La vez pasada, cuando estuvimos viendo lo relativo a Miqueas, nos acordábamos de la palabra final en Daniel 12 donde para el cumplimiento de las maravillas profetizadas en esa última perícopa de Daniel, que va desde el capítulo 10 hasta el 12, era necesario que se terminara la dispersión del pueblo Santo: cuando se acabare la dispersión del pueblo Santo, todas estas cosas serán cumplidas. Entonces Dios está trabajando con Su Pueblo y en relación a la dispersión, tanto en lo natural, Su Pueblo, que son como decir los descendientes de Abraham como el polvo de la tierra, como también los descendientes espirituales de la fe de Abraham que es la Iglesia como las estrellas del cielo; porque Dios comparó la descendencia de Abraham con las estrellas del cielo y con el polvo de la tierra; o sea que hay una descendencia celestial y una descendencia terrenal, una en figura de la otra, la celestial la Iglesia, la terrenal Israel, pero luego en el Mesías será otra vez una sola tanto la espiritual como la natural.

Entonces, ese primer templo fue destruido por infidelidad incluso de parte de Salomón, después vino la división del pueblo y por fin vino la destrucción del templo en la época de Nabucodonosor y fueron llevados cautivos setenta años a Babilonia; pero luego de cumplida esa profecía de Jeremías de lo cual estaba siempre muy pendiente Daniel, entonces vino de nuevo la reconstrucción del templo. Y ese templo que dice la profecía de Daniel, capítulo 9, de las setenta semanas, dice que sería reconstruida la plaza en tiempos angustiosos, eso es en tiempos de Nehemías; y antes de reconstruir la plaza y la ciudad fue reconstruido el templo con Zorobabel hijo de Josadac; entonces ese se llamó el segundo templo. Luego ese segundo templo Herodes lo quiso magnificar, y de hecho hizo unas grandes edificaciones, que hasta los discípulos estaban asombrados de ellas y le decían al Señor Jesús: “mira estas edificaciones”; y el Señor les dijo que en verdad no quedaría piedra sobre piedra. Entonces ese segundo templo comenzado a levantar por Zorobabel y Josué hijo de Josadac, y ampliado después por Herodes, sin embargo, destruido conforme a la profecía, no quedó piedra sobre piedra e Israel fue llevado cautivo y disperso a todas las naciones. Pero Dios prometió que traería de nuevo a Israel a su tierra y que levantaría de nuevo el templo.

Entonces vamos a ver esa profecía, aquí en Jeremías 30:18; todo el capítulo 30 e incluso el 31 de Jeremías nos habla del retorno de Israel. Aquí en otras ocasiones hemos visto algo de esto, pero hoy nos vamos a concentrar un poquito más en la reconstrucción de templo. Jeremías 30; lo que vamos a leer está en este contexto de la reconstrucción del templo y del retorno de Israel. El retorno de Israel está profetizado en muchos lugares; es asombroso ver cuánto espacio le dedicó Dios en la Biblia a este tema del retorno de Israel, mucho espacio; y yo pienso que Dios sabía el rechazo que habría en el mundo y especialmente en los pueblos de alrededor para que Israel fuera restaurado, un rechazo muy grande; entonces Dios confirmó de muchas maneras la profecía y hay muchos capítulos que en la biblia hablan del asunto. Unos de esos capítulos son estos 30 y 31 de Jeremías; pero en el corazón de estos capítulos, aquí en el 30:18 menciona el templo, y dice así: “Así ha dicho Jehová, leo de lo que venía hablando antes, en el 17: …Yo haré venir sanidad para ti, sanaré tus heridas dice Jehová; porque desechada te llamaron, con esa teología de reemplazo, como si Dios hubiera rechazado para siempre Israel. Dios no desechó para siempre a Israel; ciertamente el Señor Jesús dijo: el reino será quitado de este pueblo y será dado a otro pueblo que rinda los frutos de é;  y por eso el Señor se volvió a los gentiles, pero no dice que sería para siempre, porque eso ya lo había anunciado el Cántico de Moisés, de que Dios, como ellos lo habían provocado a celos adorando a otros dioses que no eran Dios, Dios también los provocaría a celos a ellos tomando un pueblo que no era pueblo. Entonces Dios tomó para sí un pueblo de entre los gentiles, y nos dio nada menos que la constitución de Iglesia; o sea que el pueblo que Dios ha salvado de entre los gentiles para llamar Su Pueblo es el pueblo que había prometido a Israel con el cual Dios tomaría otro pueblo y los provocaría a celos. Pero si usted sigue todo el Cántico de Moisés, usted se da cuenta de que Dios no decidió destruirlos, para que los enemigos no dijeran que Dios no había podido cumplir con Sus propósitos con ellos, sino que se volvería a ellos; y ahí mismo en el Cántico donde les anunció corrección, les anunció también restauración y sanidad. Y largo tiempo ha tenido Israel bajo la corrección de Dios y aún le viene el tiempo de angustia, pero ese tiempo de angustia es para dar a luz, es el momento del parto y de la restauración. Lastimosamente los seres humanos, no solo Israel, sino todos nosotros, a veces si no pasamos por la estrechez no nos damos cuenta de cuánto necesitamos depender del Señor.

Entonces en ese contexto ya del retorno, como dice en Lucas, las palabras del Señor, que serían esparcidos a los cuatro vientos de todas las naciones hasta que los tiempos de los gentiles se cumplieran,  por eso Pablo dice, hablando del misterio de Israel, que fueron endurecidos en parte, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Esas palabras de Pablo y que cita Lucas, provienen del Señor Jesús y provienen de la profecía. Entonces ahora es la hora en que Israel empiece a regresar, y ya comenzó en el siglo pasado que es el siglo XX, en 1948 ya la nación fue reconstruida, o sea nació en un día, volvió a ser una nación, volvió a ser un estado, se volvió a levantar la bandera de Israel; y en ese mismo momento, cuando eran solo unos 300 mil  colonos, le vinieron 1`200.000 soldados de las naciones de alrededor, de seis naciones, para borrar a Israel del mapa; y el Señor lo ha defendido, lo ha defendido conforme a las profecías que encontramos, por ejemplo, en Zacarías 12 y en otros lugares. Entonces aquí estas profecías del 30 y 31 de Jeremías nos hablan de ese retorno: “yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron,  ahí está incluida esa teoría del reemplazo, desechada te llamaron, diciendo: esta es Sión, de la que nadie se acuerda.” Pero Dios sí se acuerda. “Así ha dicho Jehová, no es cualquier hombre el que habla, ni siquiera es Jeremías, es Jehová, he aquí yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia,  y esa profecía ya comenzó a cumplirse, se ha cumplido delante de nuestros ojos y se sigue cumpliendo. Y ahora dice: “… y la ciudad será edificada sobre su colina, eso ya sucedió también, Jerusalem fue restaurada, ha sido levantada de nuevo. Pero fíjese, comienza por las tiendas de Jacob, así como en Zacarías dice que comenzaría también no por la ciudad capital sino por la provincia, para que los de la capital no se engrandecieran, entonces así mismo aquí menciona primero las tiendas y  después la ciudad; coinciden la profecía de Jeremías con la de Zacarías, y ahora dice así: y la ciudad será edificada sobre su colina, pero ahí no termina la profecía, tiene que ser levantado el templo. Cuando en el año 1967, cuando los Israelitas se tomaron Jerusalem, la recuperaron conforme a Zacarías 12, sin embargo, el propio Moshe Dayan que era de los líderes militares que participó en la recuperación de la ciudad, para evitar un mayor problema y para no ofender a los musulmanes, les devolvió el monte del templo a los Árabes, lo puso en manos del rey de Jordania, y el rey de Jordania después se lo pasó a Arafat, a la OLP; o sea que Dios estaba esperando todavía un tiempo, estaba dejando un poco más de tiempo para trabajar tanto con Israel como con la Iglesia, para que se vaya perfilando el panorama final. Pero dice la profecía en la última frase del verso 18, que tiene tres partes: “ yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, ahí dice Yo hago, o sea, lo que Dios ha hecho y sigue haciendo Dios, de sus tiendas tendré misericordia; o sea que muchos vienen aún sin conocer al Mesías, pero tendrá misericordia de ellos así como tuvo de nosotros que no éramos pueblo y se compadeció de nosotros y nos incluyó en su pueblo; hablo de los que vienen de la gentilidad; y ahora dice, “y Tendré misericordia, ahí está incluida la restauración de Israel, “y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma.” Noten esa profecía. El templo será asentado según su forma, dice esta traducción de Reina y Valera  revisión de 1960.

Ahora, aquí vemos que está demasiado claro que el templo tiene que ser restaurado. Pero también hay unas profecías que tienen que ver con el anticristo, donde es necesario también que el templo esté restaurado para que se cumplan esas profecías. Entonces yo voy a leer la síntesis de esas profecías primeramente en Pablo, y después veremos en quién se basa Pablo, que los hermanos ya lo conocen. Entonces vamos a considerar otra vez que en estos días pasados, que hemos considerado Tesalonicenses, vamos de nuevo esta vez a la segunda epístola de Pablo a los Tesalonicenses al capítulo 2, para ver por qué también tenía que estar levantado el templo. Entonces en 2 Tesalonicenses 2:1-4; “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, aquí la palabra es parousía, venida; y nuestra reunión con él, aquí la palabra es episynagogê que es reunión en lo alto, o sea, lo recibiremos en los aires. Con respecto a esta venida, que es una sola,  os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, o sea que hay un modo de pensar de los hermanos de la Iglesia primitiva que recibía del Señor Jesús, el Espíritu Santo y de los apóstoles, o sea de Dios. Ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. O incluso dice que ya llegó. Entonces dice Pablo que para cuando el día del Señor llegue debían cumplirse unas ciertas señales, que le preguntaron ya antes los discípulos: “Señor, ¿qué señales habrá de tu venida y el fin del siglo?” y él dio un serie de señales, entre esas señales terremotos, hambres, alborotos, pestes, la predicación del evangelio, la restauración de Israel cuando dijo: cuando viereis la higuera brotar, sabeis que el veranos está cerca,  y también dijo: cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló Daniel (el que lee, entienda), todo eso está entre las señales, no sólo falsos cristos sino éste, el principal de ellos. Entonces sigue diciendo: “nadie os engañe en ninguna manera,  o sea en varias maneras podemos ser engañados, pero lo que el Señor dijo, y Pablo sostiene por el Espíritu: porque no vendrá, y viene hablando de la venida del Señor en los aires, de la Parousía: No vendrá, porque no dice aquí epifanía sino parousía, porque algunos han separado una primera venida secreta a que le llaman “paorusía”, y una venida gloriosa a que le llaman “epifanía”, mas la Palabra habla de la “epifanía de la parousía”, o sea de la manifestación de Su venida como la misma cosa. Y aquí nos damos cuenta de que está hablando de la “paorusía”; que antes de la “parusía”, que nadie os engañe de ninguna manera porque no vendrá, verso 3, sin que antes venga la apostasía, que fue lo que dijo el Señor, que el amor de muchos se enfriaría y habría falsos profetas y falsos cristos. Pero dice: y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,  o sea, se manifieste uno de los anticristos, el principal. El apóstol Juan en su primera epístola dice: vosotros habéis oído que el anticristo viene,  o sea que hay uno final, pero  ahora han surgido muchos anticristos; estaban en medio de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros, hubieran permanecido con nosotros. Cuando Juan dice, que el espíritu de anticristo tiene esas características de que se movía en medio del ambiente de la cristiandad, pero que después sería la apostasía, mostraría que no era verdaderamente cristiano; él lo dice claramente,  salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros hubieran permanecido con nosotros. O sea que el espíritu de anticristo tiene esa característica de apostasía, o sea que son personas que apostatan de la fe, que salen de en medio de la cristiandad; eso se dice del espíritu del anticristo. Fíjense en que la propia bestia del anticristo y su sistema, es cabalgada por la mujer, que es Roma, no por el ateísmo, sino por la mujer que es Roma ¿se da cuenta?, y el espíritu de anticristo sale de personas que dicen ser cristianas pero que no permanecen, que a la larga se apartan demostrando que de verdad no lo eran; salieron de nosotros, salieron de la cristiandad. De hecho también, la otra falsa bestia de donde va a surgir el falso profeta, dice que sus cuernos son de cordero pero habla como dragón. Entonces ahora dice el Señor: nadie os engañe en ninguna manera porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, ya no es uno de los anticristos sino el anticristo final. El hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; o sea que él al principio no hace esto. Cuando estudiamos Daniel, vimos que eso es un proceso donde empieza pequeñito y se va engrandeciendo sobre sus compañeros, pero luego llega a engrandecerse sobre el ejército del cielo y las estrellas del cielo echa por tierra, hablando de espíritus y de su vinculación con el mundo espiritual. Dice que el dragón le dio su poder y autoridad por 42 meses; pero antes de esos 42 meses, antes todavía el dragón no le daba su poder; o sea que hay un proceso de apostasía. El cabalgamiento de la mujer sobre la bestia termina en satanismo, en manejo de Satanás; primero lo maneja la mujer, después lo maneja el dragón.

Entonces dice en el verso 4 de 2 Tesalonicenses 2; tanto, o sea tanto se levantará que dice: que se sienta en el templo de Dios como Dios, porque al tratar de hacerse una síntesis con todas las religiones, y tratar de modernizar el cristianismo y ponerlo como uno más de los que están en el mercado, y hacer una síntesis del mercado y tratar de hacer un consenso e incluso con las religiones, como lo está promoviendo también Tony Blair por medio de su fundación “Tony Blair” para la religión, se desemboca en panteísmo y autodivinización.. Pude entrar en el blog de Blair y el blog está abierto para que se unan a él, y muchas personas le escriben de muchas partes hablándole de la necesidad de la unión de las religiones; y ellos tienen  interés en lo práctico para el gobierno mundial de las élites y no en lo práctico para Dios y Su Cristo. A ellos les parece más práctico el eclecticismo y el globalismo para gobernabilidad mundial de parte de las élites; eso les parece más práctico que ser fieles a la verdad y poner la cabeza por la verdad. Pero el Señor vino por la verdad, no porque le sea práctico al diablo. Entonces por eso dice aquí: tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, porque la teoría de la Nueva Era, que es panteísta, que identifica a Dios con la naturaleza entonces hace que el hombre se sienta parte de la naturaleza y hace que se crea Dios, y llega a creerse Dios; a eso lleva la serpiente; eso fue lo que le propuso a Adán y Eva: seréis como dioses;  y la gente que sigue a la serpiente, pues, sigue con esa mentira. Esa era la mentira con que se engañó y se enloqueció Satanás diciendo que sería semejante al Altísimo, y esa es la misma locura que quiere meterle a todos los seres humanos. Que el Señor nos guarde en Su cordura. “El temor de Dios es el principio de la sabiduría”, en Su gracia.

Entonces dice aquí: ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Mientras estaba el imperio romano, no era el tiempo del anticristo, tenían que esperar, y aún en el tiempo de Pablo no sucedía, ni aún siquiera en el tiempo de Juan que sobrevivió bastantes años a Pablo, porque Pablo murió en el año 64, y Juan, 22 años después, en el año 86 escribe Apocalipsis, y aún Juan vuelve a hablar de los diez cuernos que le salen a la bestia de los cuales ya habla Daniel y que estaban en el tiempo de Juan en el futuro, porque él dice:  uno e,s pero el otro aún no ha venido,  o sea que el reino que seguiría a Roma sería el de los diez cuernos o diez dedos de la estatua, y entre esos es que surgiría ese anticristo. Entonces dice Pablo, no vendrá el Señor hasta que no venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado. Pero ya en el 2009, en el mes de noviembre fue escogida la persona para representar Europa, que era lo que había sido el imperio romano;  habían surgido  monarquías que representaban esos diez cuernos y la división de los países y de las culturas, e inclusive la planificación mundial de dividir el globo en diez partes; pero el liderazgo viene de allá, viene de la alianza de Europa con América, porque la otra bestia con cuernos de cordero, dos cuernos de cordero, es la alianza británico-americana, que han liderado a través de la Mesa Redonda, de los caballeros de la Mesa Redonda, y el CFR, y la Comisión Trilateral y los Bilderberg que han organizado el mundo; una de sus principales intenciones es unir Europa con América en alianza; ellos trabajan por esa alianza y restaurar la unidad de Europa. Cualquiera que haya leído los documentos de ellos, se va dando cuenta de que eso es lo que ellos han querido hacer. ¿Qué es lo que ha estado haciendo este personaje que fue nombrado ahora como presidente del Consejo de Europa? Ha estado haciendo lo que la Escritura dice, yendo a los reyes de la tierra para reunirlos; en eso se la ha pasado en estos dos meses, yendo a los reyes de la tierra, primero a los de Europa, para reunirlos; pero reunirlos ¿para qué? Para la batalla contra el Cordero; en eso es que van a terminar estas reuniones, estos parlamentos, estos globalismos, mundialismos. Entonces dice la Sagrada Escritura que este personaje se va a engrandecer hasta sentarse en el templo de Dios; o sea que estas profecías que está citando aquí Pablo, y que provienen también de Daniel, nos muestran que el templo también tiene que estar levantado.

Ahora regresemos a dos pasajes en Daniel, o a tres, como testigos de que eso que dice Pablo así estaba previsto. Vamos al capítulo 8 y subrayemos este aspecto. Entonces en este capítulo, ya viendo, no el cumplimiento típico con Antíoco Epífanes, sino el final del cual Antíoco era típico: Ese cumplimiento final, que es el del anticristo, dice en el capítulo 8 lo siguiente; vamos a leer desde que se engrandece ese personaje, ese cuerno que dice en el verso 10: y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. Y estas estrellas son los ángeles de Satanás, o sea que llegó a tener poder del propio diablo, incluso sobre otros espíritus inferiores. Aún se engrandeció con el Príncipe de los ejército; por eso se llama anticristo, porque el Príncipe de los ejércitos es el Mesías, el Cristo. Y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Fíjese en lo que dice aquí, que por el fue echado por tierra el continuo sacrificio. Ya la profecía decía antes que Israel duraría muchísimos años sin sacrificio, sin terafines, como si no tuvieran Dios, casi; es una profecía que se lee en los profetas; que muchos años estaría Israel sin sacrificios, pero para el tiempo del anticristo es necesario que los sacrificios se restauren, pero para que haya la restauración del templo primero se tiene que restaurar el altar. Fíjense ustedes, si quieren verlo conmigo, en ell libro de Esdras para verlo; es necesario tener esto muy claro para ir entendiendo las cosas que están sucediendo.

Esdras 3, fíjenseen  que en el capítulo 3, a la primera parte, que va desde el verso 1 hasta el verso 7, la Sociedad Bíblica le puso este título al pasaje, o sea, ese es el tema: “Restauración del altar y del culto”. Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalem. Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios. Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras. Note que fueron valientes, pues todos los pueblos de alrededor eran contra Israel; 70 años ya se habían enseñoreado de las tierras de ellos, los de alrededor, y ahora ellos regresan y restauran el altar. Claro, con miedo, pero con miedo ellos fueron valientes. Y lo mismo está pasando en estos días.

Y dice allí: …tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocausto a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde. Entonces ustedes se dan cuenta de que a partir del verso 8 comienza otro pasaje que tiene otro título que le puso la Sociedad Bíblica: “Colocación de los cimientos del templo”. Y después, cuando comienza el capítulo 4: “Los adversarios detienen la obra”; capítulo 5: “Reedificación del templo”. Note que no fue fácil; primero se empezó con el altar y luego solamente con los fundamentos; y ya cuando apenas estaban con los fundamentos, ya empiezan los adversarios a oponerse: y sin embargo ellos con una mano edificaban y con otra defendían; edificación y guerra, el palustre y la espada. Levantaron el templo, después la ciudad y la plaza; el templo, el santuario y el muro de la ciudad.

Entonces, antes de levantar el templo, hay que poner los fundamentos en medio de oposición; como decía: en tiempos angustioso; sucedió en la primera venida del Mesías, desde las setenta semanas de Daniel, los septenarios de Daniel, las siete primeras semanas o septenarios fueron los 49 años en los que se levantó el templo en tiempos angustiosos; eso fue el segundo, pero ahora va a ser el tercero; y ahora ¿qué es lo que dice acá? Que ellos también tenían miedo, pero que en medio de la debilidad fueron valientes y levantaron el altar y ofrecieron los sacrificios, y después es que se echarían los fundamentos del templo, en medio de gran oposición, en tiempos angustiosos, como una tipología en el tiempo de Nehemías, en los tiempos de angustia de Israel para dar a luz. Pero ya en el capítulo 5 ya se reedifica el templo y se enfurecen contra Israel, porque se levantó el templo y después la ciudad y los muros.

Hermanos, esta es una tipología. Entonces volvamos de nuevo al capítulo 8 de Daniel, en el versículo 12. A causa de la prevaricación, ya en el once dice que fue quitado el continuo sacrificio, o sea que éste personaje del anticristo quitaría el continuo sacrificio; por lo tanto el continuo sacrificio debía ser restaurado, debía volverse a celebrar sacrificios. Y han pasado, hermanos, desde que en el año setenta Tito se tomó la ciudad de Jerusalem y destruyeron el templo,  todos estos años han pasado sin sacrificio los Israelitas, y lo más cerca que han podido llegar es al muro de los lamentos; es lo más cerca a que han podido llegar. Ya hubo algunos que quisieron subirse a la mezquita y hacer algo y fueron y los resistieron; y muchas cosas se están ocultando de lo que pasa en Israel. Por ejemplo, la noticia reciente del barco con 500 toneladas de armas pesadas, misiles, que mandó Hugo Chávez por Irán para Hizbolá. Dios dijo: Ahora cuidaré con mis ojos, ningún arma forjada contra ti prosperará; el que contra ti conspiraré delante de ti caerá. Y ese barco cayó allá en Chipre en manos de Israel, y esas armas que mandó Chávez para Hizbolá, un barco con 500 toneladas de armas pesadas y misiles y otras cosas, ahora están en manos de Israel. Chávez las envió para destruir Israel, y ahora están en las manos de Israel. ¿Se dan cuenta de lo que está haciendo Dios? Pero estas noticias tú no las escuchas en los noticieros, no lo escuchas en Caracol, RCN, radio net; inclusive la pararon de internet; pero yo y varios aquí la vimos con películas y fotografías, cómo los Israelitas tomaron el barco y abrían las cajas y mostraban todo lo que tenía. Una noticia que ha sido callada, y por eso le dije a Mechitas que vamos a grabar esto; y por eso no hagamos mucho ruido, porque esto puede subirse a internet; ¿me entienden, hermanos? Entonces estas cosas están frescas.

Ahora sigue diciendo aquí la palabra del Señor, después de que habla del continuo sacrificio, habla del santuario otra vez, habla de la profanación del santuario; entonces ya en el capítulo 9 se ve lo mismo. Vamos a Daniel 9, en la última semana, en el verso 27 que divide esa última semana, como ya estudiamos aquí ese verso 27 que está súper desglosado en todo el capítulo 11, donde estas dos partes de la semana están descritas con detalles; en el capítulo 11:31 se divide la semana en dos y se muestra lo posterior y lo anterior; aquí en Daniel nueve está resumido, pero la marca central de la mitad de la semana es este hecho. Daniel 9:27, y por otra semana confirmará el pacto con muchos, o sea antes de adelantar la semana  donde viene el anticristo desolador declarado, está haciendo pactos y pactos y pactos con muchos. Esto es lo que está haciendo hoy en día, por ejemplo, Herman Van Rompuy.

Y dice acá: …confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana, esta mitad de septenario o de siete años, hará cesar el sacrificio y la ofrenda. O sea que el sacrificio y la ofrenda tenían que ser restaurados, pero los haría cesar. Pero luego dice: Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, o sea el anticristo declarado. Hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. O sea, las siete tazas de la ira. Pero entonces nos damos cuenta de que el sacrificio continuo y la ofrenda deben ser restaurados; y luego, lo mismo dice en el capítulo 11:31, que es donde comienza esa mitad de la semana final, del septenario setenta. Entonces lo dice el verso 31; antes mostrará los pactos del anticristo, antes de declararse abiertamente anticristo; dice en la parte final del verso 30: …hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto. ¡Se entenderá con ellos! La gente es tan ecuménica hoy en día que vende la verdad por el ecumenismo. Nosotros no podemos entendernos con el diablo; con las mentiras no nos entendemos, no hay acuerdo ninguno; ¿andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? Yo sé que para la gobernabilidad del mundo de Satanás es muy práctico, pero no para el reino del Señor Jesús. Nosotros no podemos entendernos con los que abandonan el santo pacto, si ni siquiera podemos comer con un “hermano” que llamándose hermano es fornicario, avaro, etc. Pero el anticristo es tan práctico, tan ecléctico, que se entenderá con los que abandonen el santo pacto.

Entonces ahí dice: y se levantaran de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora, que es la imagen de la bestia. Él prefiere una religión ecuménica, una junta de todas las religiones del mundo en vez de la verdad de Cristo. Entonces vemos ahí que el templo tiene que estar levantado porque dice que lo profanarán y quitarían el continuo sacrificio.

En el tiempo de Antíoco Epífanes estas cosas tuvieron un cumplimiento parcial típico. Pero el Señor Jesús, cuando habló de la abominación desoladora, no contabilizó lo de Antíoco Epífanes como si fuera un cumplimiento definitivo, porque él lo volvió a colocar para el futuro; Él dijo: cuando viereis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel,  y lo puso en futuro. Inclusive vino después el año 70, y también aquello duró tres años y medio, que es una tipología de la gran tribulación. Pero 16 años después llegó el Apocalipsis y Juan vuelve a ponerlo en futuro; o sea que lo del año setenta fue también un cumplimiento típico, pero no fue el final. Entonces vamos a Apocalipsis 11, para ver la parte del templo; en este capítulo aparece este asunto.

Apocalipsis 11:1; entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses. La ciudad santa sería profanada, y también el templo por lo menos en la parte exterior, porque dice ahí: …pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles y ellos hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses. Entonces aquí Juan está hablando después del año setenta en el año 86, cuando ya había sido destruido hace 16 años antes el templo. Está hablando que estaría otra vez restaurado el templo pero que la parte de afuera sería hollada por los gentiles y la ciudad santa también cuarenta y dos meses. Entonces nos damos cuenta de que era necesario que el templo fuera restaurado; pero así como en el tiempo que aparece en el libro de Esdras, de Zorobabel, y Josué hijo de Josadac, comenzó por el altar, la restauración comienza por el altar para poder hacer el sacrificio continuo y poder hacer las ofrendas, porque sin consagración no hay casa de Dios, sin altar no hay ofrenda. Por eso el Señor Jesús le corregía a los fariseos que decían que lo importante era el oro y la ofrenda, pero Jesús dijo: el templo es el que santifica el oro, y el altar es el que santifica la ofrenda. Oro que no está en el templo no es oro santo, Dios no lo considera como propio; aunque Él es el dueño del oro y de la plata, Él quiere usar lo que se le consagra, Su servicio en Su casa; y lo mismo, ofrenda no puede ser ofrenda sin el altar; si algo no se sacrifica y se pone en el altar, no es ofrenda; entonces ¿qué es mayor? El altar que santifica la ofrenda. Esto es lo que enseña Jesús en Mateo 23.

Entonces, es necesario como lo hemos leído en Jeremías, en Tesalonicenses y en todo esto que estamos viendo acá, y  también en las propias palabras del Señor Jesús, cuando dijo: cuando viereis la abominación desoladora puesta en el lugar santo. Donde no debe estar; o sea que está hablando de que se tenía que restaurar el templo.

Ahora, hermanos, yo les mencioné la vez pasada, y esta vez lo voy a volver a mencionar complementando las cosas. Los judíos siempre esperaron eso, y dentro de los judíos hubo el tiempo de los pretanaítas, de los rabinos pretanaítas anteriores a la primera venida de Cristo; luego hubo los rabinos tanaítas de los primeros tres siglos de la Era Cristiana, los que escribieron la Mishná que comentaba el Antiguo Testamento; luego vinieron los rabinos Amoraítas que trabajaron del tres al siglo seis, hasta el período masorético cuando se empezaron a escribir los Textos de la Masorah característicos de la familia de  Ben Asher, y de la familia Ben Neftalí, etc. Fueron los Amoraím los que comentaron la Mishná y se formó la Guemará; y éstas dos formaron el Talmud que ha sido el libro sagrado de los Judíos ortodoxos; y ellos están esperando el templo. Después vinieron aquellos que escribieron comentarios a los libros Bíblicos, y también vino el apéndice al Talmud que fue la Toseftá, y los Midrashím o comentarios, y por fin, vinieron como decir esos grandes escolásticos, sabios, que fueron llamados los Gaones; y entre todos esos Gaones hubo uno muy famoso que fue el Gaón de Vilna, Vilna la capital de Lituania, donde hubo un gueto fuerte de los Judíos; incluso Antanas Mokus tiene esa descendencia, que fue alcalde de aquí de Bogotá Lituano-colombiano. Entonces el Gaón de Vilna tenía el don profético de entre los judíos y sus profecías se cumplían y por eso era muy respetado. Y él hizo una profecía y esa profecía tenía varias partes y todas esas partes anteriores se han cumplido hasta hoy; entonces se espera que el resto también se cumpla, porque sí se han cumplido las partes anteriores, y no se puede negar. Y la profecía era, más o menos así: él decía que se iba a levantar en Jerusalem; y ustedes podían ver, no sé si todavía pueden ver, (dice mi esposa que ya lo quitaron de internet, pero lo vimos varios aquí) la Sinagoga Hurva; él decía que se construiría la Sinagoga Hurva en Jerusalem, y se construyó la Sinagoga Hurva tal como él había dicho; pero él había dicho que los musulmanes destruirían esa sinagoga, y realmente vinieron los musulmanes y destruyeron la Sinagoga Hurva que fue construida una primera vez; pero él dijo que después de la destrucción de la Sinagoga Hurva, la primera destrucción por los musulmanes, sería levantada de nuevo, y de hecho se levantó de nuevo, y duró bastante tiempo hasta que otra vez, en las guerras, en los conflictos con los vecinos de Israel, fue destruida por segunda vez la Sinagoga Hurva como él dijo que sería destruida por segunda vez. Pero él dijo que volvería a ser levantada por tercera vez la Sinagoga Hurva y que cuando se terminara la Sinagoga Hurva por tercera vez de ser levantada, se comenzaría a levantarse por tercera vez el Templo de Jerusalem; esa fue la profecía. Aunque algunos lo niegan otros lo afirman públicamente desde el mismo Israel por los medios de comunicación en masa. Se construyó y fue destruida una vez, se volvió a construir y fue destruida una segunda vez; y ahora el gobierno de Israel la mandó a construir por tercera vez y el día de plazo para entregarla terminada es el 15 de Marzo de 2010; o sea en dos o tres mesecitos. A esa Sinagoga la vimos en fotos y ya casi está terminada, ya está lista, ya tú vez la fotografía hermosa; el mismo Estado de Israel la reconstruyó y se tiene que entregar el 15, de marzo. Por lo tanto, muchos de los judíos están esperando la reconstrucción, y el comienzo del Templo para el 16, comenzando por el altar y los sacrificios; y ellos no están esperando de una manera pasiva, sino que ellos han restaurado el Sanedrín y organizado la restauración del altar y el primer sacrificio; ya lo tienen todo listo. Los animales los tienen listos, ya están recogiendo las listas de las personas de Israel que se inscriben para ese sacrificio; los formularios ya están en internet y de cualquier parte del mundo cualquier judío puede participar y ellos dan siete shekels o siclos, la moneda que ellos dan, como unos dos dólares, que era, como se dice en el Antiguo Testamento, el siclo del santuario que hoy en día ellos lo están tomando con ese equivalente, y eso ya lo están recogiendo, ya la gente se está inscribiendo y ya los animales están todos listos, el altar ya lo hicieron con piedras no tocadas por mano humana no sacerdotal, ni hierro, sino con piedras que tomaron del mar Muerto; los sacerdotes ya prepararon el altar; el altar es móvil; ellos en cualquier momento o en cualquier situación lo van a subir allá para levantar el templo. Ya han tratado de hacer cosas antes. Hermano, en medio de toda esa situación, los otros les están exigiéndoles que se vuelvan a los tiempos de antes de 1967, que Israel devuelva lo recuperado legítimamente. Eso es lo que le exigen a Israel, que ceda Jerusalem oriental, pero Netanjahu se ha mantenido firme. Y hermano, ahora el 16 de marzo, justo cuando se termina el contrato del 15 de la Sinagoga Hurva, el 16 ya se establece el altar y se restablecen los sacrificios, según el deseo de los que están en eso según la profecía del Gaón de Vilna. Incluso hay quienes dicen que hasta los Rockefeller quieren participar aprovechándose de la situación.

Hermanos, muchos años, de los años setenta hasta aquí, como decía la profecía: pasará Israel sin sacrificio. Pero para el tiempo final tenía que ser restaurado el sacrificio continuo y la ofrenda para poder poner después los fundamentos y restaurar el templo. Y ya el templo está prefabricado; eso se puede hacer rápido y ya la cosa está para éste año, ni siquiera para final de año sino para el primer trimestre del año; nosotros estamos hoy terminando enero, febrero es más cortito, y después marzo, mes y medio, casi. Hermanos, ¿en qué tiempo estamos? Entonces ¿se dan cuenta cómo las profecías nos están mostrando lo que está pasando? y lo que está pasando en Israel y en Europa, cómo esas dos cosas están paralelas. Entonces amados, estamos en una hora súper avanzadísima en la cual debemos ocuparnos en el Señor y en la tarea del Señor, dar el testimonio; el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. Tenemos que estar ocupándonos del testimonio del Señor y Él se ocupará de nosotros. Amén hermanos, gracias por ésta oportunidad.

 

Transcripción de Patricita Iafrancesco A., revisada por el autor.

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ISAGOGIA DE QOHELET

Por Gino Iafrancesco V. - 18 de Enero, 2010, 11:09, Categoría: General

ISAGOGIA DE QOHELET. El libro sagrado de "Eclesiastés" es de especial significado para mí, y le guardo un profundo aprecio, y gran gratitud a Dios por él, pues el Espíritu Santo lo utilizó conmigo de manera especial para preparar mi corazón para la evangelización, cuando era un estudiante de psicología, y me atosigaba con los libros de Freud, Nietzsche, Sartre y demás. Tengo la experiencia espiritual de haber sido tocado por Dios mientras estudiaba atentamente este libro. Aró la tierra en cuanto me despojaba de las falsas ilusiones humanistas con que nos engañamos a nosotros mismos debajo del sol; y tornó mi corazón hacia la búsqueda de Dios mismo. "Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor…/…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora para hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio…/…Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad…/…Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio?.../…Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él…/…Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos); y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla. Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios están en la mano de Dios…/…Me volví y vi debajo del sol, que no es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos…/…Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (Ecl.1:17, 18; 2:12-16, 19; 6:8ª,10; 8:16, 17; 9:1ª, 11; 12:12-14). Y esto, por ahora, solo respecto de la sabiduría debajo del sol, sin lo relativo a muchas otras cosas. Gracias a Dios que la moneda tiene dos caras: Si por una cara dice: "Vanidad de vanidades", por la otra dice: "Cantar de los cantares". Y el estilo y uso de las palabras es del mismo autor, como veremos; "Cantar de los cantares, el cual es de Salomón" (Cant.1:1); y una misma la inspiración y complementación dentro del contexto general de la revelación divina. A pesar de algunos cuestionamientos subjetivos aislados, el Eclesiastés ha sido reconocido tradicionalmente por el Judaísmo y por el Cristianismo como parte de las Escrituras Sagradas. El Señor Jesucristo, con su declaración general de que la Escritura no puede ser quebrantada (Jn.10:35b), incluye al Eclesiastés bajo Su cobertura. Lo mismo hace el Espíritu Santo con las declaraciones apostólicas (Rom.3:1, 2; 2Tim.3:16, 17). El hecho de que el Libro del Eclesiastés pertenezca al Canon de las Sagradas Escrituras inspiradas por Dios, tiene muchas implicaciones, no percibidas por el espíritu de escepticismo destilado sutilmente, y no tanto, por el modernismo liberal que se expande como un cáncer, arrastrando a la inconsecuencia y sus derivados nefastos. Por eso es necesario "cortar por lo sano". Para el creyente en la inspiración de las Sagradas Escrituras, lo consecuente es atender cuidadosamente las declaraciones internas de ella misma. La hermenéutica debe ser acorde a la hermenéutica revelada intrínseca. En el juicio crítico acerca de cualquier documento, se debe presumir su autenticidad, hasta que no se demuestre fehacientemente lo contrario, habiendo oído con atención todas las ponderaciones y examinándolas exhaustivamente. El Eclesiastés, al igual que todas las demás Sagradas Escrituras, ha sufrido el ataque inmisericorde del modernismo liberal corrosivo y escéptico. Su verdadera base, la de los ataques, es la sin razón de su antipatía incrédula, vestida de aparente racionalidad; pero ese tipo de crítica ha sido, a su vez, sometida también a la crítica, como corresponde en todo juicio, y ha resultado falsa y nula, dejando a la tradición impertérrida, y sin razones para inmutarse. Según la evidencia interna, la autoría se atribuye a Qohelet ben David, rey en Jerusalem (1:1): "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén". "Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…Miré todas las cosas que se hacen debajo del sol; …Hablé en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mi en Jerusalén; …y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría,…Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes…Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cual fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y de cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno…Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey?" (1:12, 13ª, 14ª, 16ª, 17ª; 2:1ª, 3-10ª, 12ª). Y así continúa en primera persona, dándonos testimonio de su propia vida privilegiada de rey sabio hijo de David, con la intención manifiesta de ver y enseñar cuál fuese el bien de los hijos de los hombres en el cual ocuparse por el resto de la vida en la tierra. Primero se dedicó a la sabiduría, y entonces también a los placeres y a las riquezas, volviendo luego con reflexiones a la sabiduría, habiendo examinando los desvaríos y la necedad. "He visto…, Entonces dije yo en mi corazón…, Aborrecí, por tanto, la vida…, Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol,…Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría…Yo he visto…, Yo he conocido…He entendido…Vi más debajo del sol…y dije en mi corazón: al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y todo lo que se hace. Dije en mi corazón: es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias… ¿Quién sabe…? Así, pues, he visto…Me volví y vi…Y alabé yo a los finados…He visto asimismo que…Yo me volví otra vez, y vi…Vi….Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. (Como también aprendió al final el sabio Job a cerrar la boca)…Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos." (3:10ª, 12ª, 14ª, 16ª, 17, 18, 21ª, 22ª; 4:1ª, 2a, 3ª, 7ª; 5:1, 2, 4ª; Job 42:1-6). Con su volverse constante y progresivo, este rey sabio, hijo de David, y rey sobre todo Israel en Jerusalén, redescubre a Dios. Y por eso entonces aconseja, y por eso entonces continúa en los capítulos 5, 6 y 7 del Eclesiastés, con una serie de proverbios semejantes a los del Libro de los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel (Prov.1:1ss). Ahora habla con inmenso realismo de lo que aprendió en el parto; tanto de la vanidad de la vida debajo del sol, como de la parte del bien debajo de ella, como también del sentido trascendente de la vida en Dios mismo. "Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él" (6:10); "Mira la obra de Dios…" (7:13ª); "He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón…He aquí, solamente esto he hallado: Que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (7:27, 29). Y aquí el autor habla a la vez de sí mismo, tanto en primera como en tercera persona: he hallado; dice el Predicador; he aquí esto he hallado. Y sigue concluyendo: "Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios" (8:12, 13). Y terminando el capítulo 9, y a lo largo del 10, vuelve al tipo de proverbios semejante al del Libro de los Proverbios de Salomón, como lo venía haciendo en los capítulos 5, 6 y 7; y ahora en el capítulo 11 vuelve a los consejos, también semejantes a los de aquel Libro. Concluye, pues, con la tercera persona, que ya había introducido antes, definida e indefinida, el Predicador, un Pastor, alternándola con la primera literariamente, tal como lo hacemos muchos autores; yo mismo varias veces; "Ahora, pues, hijo mío…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque este es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala" (12:12ª, 13, 14). Y el mismo Libro asemeja el Eclesiastés a los Proverbios: "Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios" (12:9). Cantares, Proverbios y Eclesiastés comienzan de manera similar, pero con contenido progresivo: "Cantar de los cantares, el cual es de Salomón" (1:1). "Los Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel" (1:1). "Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén" (1:1). Podríamos considerar a Cantares un Libro con los bríos de la juventud; a Proverbios un Libro de madurez; y a Eclesiastés un Libro de ancianidad. En Cantares el amor es más importante que el reinado, y en el inicio no se menciona el reinado, aunque en el interior sí; el nombre de Salomón es más importante que el título de rey. En Proverbios el nombre de Salomón se une al de su padre David y al título de rey, conforme a la majestad del apogeo. En Eclesiastés, conforme al espíritu íntimo del libro, aunque el autor se identifica como hijo de David y rey en Jerusalem, como también (v.12) rey sobre Israel, no obstante, prefiere ahora en la ancianidad, ya vuelto de sus andanzas vanas, ocultar humildemente el nombre tras la mera identidad del oficio de asambleísta congregador, lo cual se entiende del título Qohelet, traducido al griego en la Septuaginta como Eclesiastés. De la misma manera que Billy Graham, cuando fue convidado a lanzarse para la presidencia de los Estados Unidos, no se rebajaría de su condición de predicador para ser apenas presidente de la república. Es mejor la humildad del púlpito que la vanidad que rodea al trono. También Jacob, en su ancianidad, actuó de manera humilde y digna ante el faraón; como bien lo resalta Watchman Nee To Sheng en su libro "Transformados a Su semejanza". Qohelet es una palabra que proviene de Qahal, la cual última significa: asamblea, congregación, grupo, en cuanto sustantivo de origen; en cuanto verbo nominativo, diferenciado del anterior por las señales masoréticas vocales, significa: convocar reunión. Otras palabras derivadas de la misma raíz son: Qehilâ (que también significa asamblea o congregación), como igualmente: Maqhël. La Septuaginta traduce el verbo hebreo Qahal al griego Ekkaleö. Por eso también asamblea se traduce iglesia, de ekklesía; y por tanto, Eclesiastés de Qohelet. Pero la Septuaginta también traduce en varias ocasiones Qahal por: Sinagoga; por lo tanto, podría incluir también: Sínodo. A su vez, Qahal provendría del verbo Qôl: hablar, como aparece principalmente en Ezequiel y en los Documentos del Qumram. La terminación de Qohelet es femenina, como también sucede en castellano con nombres femeninos de extracción masculina, tales como Amparo, Socorro, Pilar, etc. Así Qohelet puede decirse en castellano: asambleísta, con terminación en "a" como los femeninos, pero aplicable a los dos géneros. Viendo, pues, todas las aplicaciones raizales, no está equivocado que algunas traducciones traduzcan Qohelet por Predicador. Y a veces un nombre común se torna propio. Por lo cual, el Midrás Qohelet Rabbah habla de los tres nombres del hijo de David, rey de Israel en Jerusalem: Salomón, Jedidías y Qohelet (QoR.I:1.3.1.2). Es interesante notar que aunque la terminación hebrea de la palabra Qohelet tiene visos femeninos, no obstante, en el hebreo bíblico generalmente se conjuga con verbos en forma masculina, con apenas una excepción en Eclesiastés 7:27, que algunos sospechan ser quizás una separación equivocada de palabras. (Véase Jack P. Lewis de Memphis, en DITAT; J. Y. Campbell, "Orígen y significado del uso cristiano de la palabra "iglesia" "; Nils A. Dahl de Darmstadt, "Das Volk Gottes"; F. Zimmerman, "La Raíz "qahal" en algunos pasajes de la Escritura"). El texto arriba referido del Midrás Qohelet Rabbah es el siguiente: "Se le llama de tres formas: Yedidías, Salomón y Qohelet. Rabí Yehosúa ben Leví sostenía en cambio que de siete: Agur, Yaqué, Lemuel, Itiel, más los tres mencionados son siete. Rabí Samuel bar Najmán decía a su vez que, en principio, los auténticos son tres: Yedidías, Salomón y Qohélet; admitía, sin embargo, los otros cuatro, siempre que se entendieran como apodo de Salomón, y que fueran dados con la intención de ser interpretados: Agur, porque había acumulado palabras de la Torá; Yaqué, porque vomitaba su discurso, como un cuenco que primero se llena y después se vacía; así Salomón aprendió la Torá primero para olvidarla después; Lemuel, porque habló contra Dios en su corazón al decir: yo puedo aumentar el número de mujeres sin pecar; Itiel, porque dijo: Dios está conmigo, así que puedo". (Traducción castellana de la filóloga complutense Dra. Carmen Motos, del Midrás Qohelet Rabbah, publicado por la Biblioteca Midrásica, N.22, Navarra 2001). Las opiniones de los rabíes Yehosúa ben Leví y Samuel ben Najmán, de ser siete los nombres de Salomón, no me parece plausible, pues Agur ben Jaqué, Itiel I, Itiel II, Ucal y Lemuel (Prov.30:1; 31:1), son nombres de diferentes personajes: el primero, un sabio profeta; y el último, un rey; y los tres intermedios, los destinatarios de la profecía del primero mencionado. Salomón no solamente escribía, sino que también recopilaba la sapiencia de otros sabios (Prov.24:23; Ecl.12:9-11). Además, muchos de los Proverbios de Salomón, y de los que él recopilaba, fueron a su vez copiados en días del rey Ezequías de Judá (Prov.25:1). Los varones de Ezequías editaron, pues, tales colecciones, como también los Salmos davídicos y los Salmos asáficos (2Cr.29:30). Sirva de glosa al margen en este momento, la llamada de atención acerca de que toda esta labor escrituraria y editorial de David, Asaf, Salomón, Ezequías y sus varones, incorpora el trasfondo mosaico, como pudo verse, por ejemplo en este escrito, en las alusiones de Salomón a los mandamientos de Dios, al igual que a la Ley en los Salmos; lo cual refuta las hipótesis documentarias de tipo wellhausiano. (Al respecto, véanse de este mismo autor Gino Iafrancesco V., los libros: "Aproximación a Crónicas", "Preliminares a una exégesis cosmogónica" y "Al Principio"). Los asuntos filológicos se verán, Dios mediante, más adelante. Retomando el asunto de los nombres de Salomón según el Midrás Qohelet Rabbah, el autor mismo anónimo del mencionado midrás, apenas parece reconocer tres: Jedidías, Salomón y Qohelet. El último aparece alguna vez en hebreo con artículo, rebajándolo de la categoría de nombre propio a mero título; aunque también ya dije que a veces nombres comunes se tornan propios. Examinando, pues, la evidencia interna, en lo que respecta a lo dicho por el mismo texto inspirado del Eclesiastés, su autor es Salomón Jedidías Qohelet, hijo de David, y rey de Israel en Jerusalem. Ciertamente que en el caso de libros judaicos no inspirados, y otros, algunas veces el autor asume un nombre que no es el propio, sino el de algún héroe bíblico; pero ese no puede ser el caso en un libro verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo, según es el caso de Eclesiastés, de acuerdo a la enseñanza del Señor Jesús y sus apóstoles, pues se le estarían atribuyendo mentiras al Santo Espíritu. El autor de Eclesiastés fue hijo de David, rey de Israel en Jerusalem. La expresión simple "hijo de David", ciertamente puede aplicarse no solamente a Salomón, sino también a otros hijos y nietos y descendientes de David, etc; pero la expresión "rey de Israel" solamente se puede aplicar a Saul, Is-Boset, David y Salomón, que fueron los únicos reyes de Israel que reinaron sobre las doce tribus. Pero como Saul e Is-Boset no fueron hijos de David, entonces solamente nos queda Salomón, que además fue rey de Israel en Jerusalem. Saul e Is-Boset no reinaron desde Jerusalem. El que Salomón diga que fue rey de Israel en Jerusalem, no significa que ya no lo sea cuando escribe, sino simplemente que lo ha sido, o que ha llegado a serlo. Por otra parte, el hecho de que el autor de Qohelet haya dicho que fue engrandecido mucho más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no significa necesariamente, como algunos sostienen, que el plural implica no ser Salomón el autor. Pero debemos tener en cuenta que antes de David, padre de Salomón, que se tomó la ciudad por mano de Joab, ya existieron reyes jebuseos en la ciudad anteriores a David y a la toma de Joab, los cuales también son aludidos en el plural; igualmente debemos incluir a Melquisedec, figura de Cristo. Además, cuando Salomón se refiere a que fue engrandecido más que los que fueron antes de él en Jerusalem, no dice necesariamente que fueron reyes antes de él en Jerusalem, sino simplemente que fueron en Jerusalem antes de él, no necesariamente reyes; por lo cual la frase puede también referirse a todos los que existieron o vivieron en Jerusalem antes de él, sin necesidad de haber sido reyes. Las circunstancias reales que vivió Qohelet hijo de David rey de Israel en Jerusalem, fueron las típicas que vivió Salomón según lo dicho en otras de las Escrituras Sagradas que a él se refieren, como Reyes y Crónicas. No hay candidato mejor. Por lo tanto solo resta considerar los asuntos filológicos levantados imprudentemente por el modernismo escéptico liberal, refutados, no obstante, suficientemente por la erudición conservadora tradicional. Al igual que lo hasta aquí dicho, las consideraciones filológicas también constituyen evidencia interna. Debemos tener en cuenta, dentro de las consideraciones filológicas, que ha existido una historia arqueológica de descubrimientos lingüísticos, posterior a las críticas apresuradas del modernismo liberal, especialmente de Cornill, Delitzsch, Driver y sus émulos, las cuales han sido acalladas por la evidencia documental. Supuestos neologismos en el Texto sagrado, se demostraron más bien ser arcaísmos semíticos comunes al hebreo, arameo, babilonio y ugarítico arcaicos. También el codearse salomónico con la cultura fenicia, que ya había rodeado a Hiram (y por supuesto también a Salomón), ha sido puesto de manifiesto especialmente por Mitchell Dahood, James Muillemberg y Margoliuth; de donde se ve que los supuestos arameísmos tardíos alegados, ya eran arcaicamente empleados en las inscripciones fenicias, como las de Eshmunazar y Tabnith. Además, Gleason Archer corrige algunas especulaciones de M. Dahhod, haciendo mucho más claro el contexto fenicio histórico arcaico. Los 97 términos que Franz Delitzsch, desde la supuesta autoridad únicamente de Cornill, alistaba como arameísmos post-exílicos, fueron fácilmente reducidos a una decena por Hengstemberg ya en su propia época, y mucho más por Robert Dick Wilson y Gleason Archer posteriormente ("Investigación científica del Antiguo Testamento" de Wilson, y "Reseña crítica de una introducción al Antiguo Testamento" y "Enciclopedia de dificultades bíblicas" de Archer, respectivamente). Y nadie puede dudar de la solvencia académica y filológica de estos expertos profesores especialistas en lenguas antiguas (Wilson en 45 lenguas, y Archer en 26). El tratamiento de Wilson sobre cada uno de los supuestos y alegados arameísmos tardíos es minucioso y contundente. Véase también al respecto su colección de artículos sobre el tema publicados en 1925 en la Revista Presbiteriana. Por otra parte, los términos salomónicos que reconoce E. Young en Cantar de los cantares, son los mismos que reconoce Archer en Qohelet. La discusión filológica modernista, que a su vez ha sido sometida también a la crítica, ha devuelto, desde la academia y la más reciente arqueología, la bandera de la vanguardia, irónicamente en los tiempos del post-modernismo, otra vez a la tradición juedo-cristiana más conservadora. Gino Iafrancesco V., octubre de 2009, Bogotá D.C., Colombia.

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CONFLICTO DE PARADIGMAS (6)

Por Gino Iafrancesco V. - 23 de Mayo, 2009, 21:16, Categoría: General

CONFLICTO DE PARADIGMAS

 

(6)

 

Quizá sea necesario, para mayor claridad de algunos de nuestros lectores, ampliar un poquito más lo relativo al conflicto de paradigmas en el área de la bibliología; especialmente en el campo de la Alta Crítica del Pentateuco. Los críticos modernistas liberales acostumbran negar la autoría mosaica del Pentateuco, colocando su aparición en tiempos tardíos, y a partir de varios documentos inconexos [JEPD]; lo cual ha dado en llamarse "hipótesis documentaria", aunque en verdad debiéramos llamarles en plural documentarias, por el altísimo número de conjeturas mutuamente excluyentes. Pero lo más delicado de la gran mayoría de ellas es que contradicen a Jesucristo y a las mismas claras declaraciones inspiradas de las Sagradas Escrituras. Tales conjeturas documentarias son, pues, apóstatas abiertamente. El más connotado crítico en estos respectos, la montaña más alta de la cordillera modernista liberal, ha sido, sin lugar a dudas, Julius Wellhausen, que perdió la fe en su juventud en el mismo seminario.

 

El primer traspié de la mayoría de estos críticos ha sido su antisobrenaturalismo. Como si Dios mismo no pudiese ser sobrenatural. Tal tipo de crítica surgió en la época del deismo, cuya tintura era precisamente esa, expulsar a Dios del circuito de la naturaleza. Al respecto valdría la pena leer la obra de C. S. Lewis, titulada "Milagros", el mismo título de la de Rudolph Bultmann ya dentro del campo de la pretendida desmitologización. Pero un Dios sin milagros y sin intervención directa y soberana en la naturaleza y en la historia, ese sí que sería un verdadero mito. A partir del antisobrenaturalismo, y desechando por lo cual el milagro en la historia, se ha pretendido reconstruir la historia con nuevas conjeturas basadas en las presuposiciones teóricas hegelianas. Wellhausen reconocía sus deudas con Vater y Hegel. Pero haciendo caso omiso, o desconociendo los asertos de la arqueología, que sale siempre en defensa de la tradición y contra el modernismo.

 

La arqueología dio, pues, el golpe de gracia a las teorías wellhausianas que negaban la capacidad escrituraria de los tiempos mosaicos. Bueno es, pues, leer a Wiseman, Sayce, Petrie, Langdom y otros historiadores y arqueólogos que demuestran con los monumentos la antigüedad de la escritura en tiempos premosaicos patriarcales e incluso antediluvianos.

 

Si se comprende, lo cual es muy fácil, que los antiguos documentos patriarcales y mosaicos tuvieron varias ediciones en los mismos tiempos de Moisés, Josué, Samuel, los cronistas inspirados de la monarquía, Jeremías y Esdras, y que tales ediciones de los Textos arcaicos pusieron en ciertas ocasiones al día tales Textos para mejor comprensión de sus lectores contemporáneos, podrá verse que no se puede datar el Texto arcaico completo en base a su última actualización, como hacen los modernistas, en contravía de las evidencias arqueológicas. Basta leer las demostraciones de Yahuda, mostrando la correspondencia del Pentateuco con su ambiente sinaítico y egipcio de flora, fauna y cultura, para ver lo ridículo de querer fecharlo en datas posteriores. Lo mismo hace, al respecto de la filología, Robert Dick Wilson, una de las mayores autoridades universales en lenguas antiguas. Véase, por ejemplo, su obra "Una investigación científica del Antiguo Testamento".

 

Igualmente, los modernistas acostumbran referirse a hipotéticas repeticiones que demostrarían varios documentos tardíos como fuentes. Pero tales supuestas repeticiones y duplicaciones han sido muy bien estudiadas y refutadas suficientemente, una por una, por variada serie de estudiosos. Véanse, por ejemplo, las respuestas, caso por caso, de Ch. Aalders, profesor de la Universidad Libre de Amsterdam, en su obra "Una corta introducción al Antiguo Testamento". También el profesor de Princeton y Westminster Oswald T. Allis ha tratado tales asuntos con mucha solvencia en obras tales como "Los cinco libros de Moisés" y otras. 

 

El asunto del variado uso de diferentes nombres divinos ha sido tema constante de la escuela conservadora alemana de Hengstemberg. Véase, por ejemplo, la disertación de éste último al respecto de los nombres divinos, en sus Disertaciones sobre la genuinidad del Pentateuco. Igualmente, el pretendido alegato modernista del supuesto silencio de los profetas acerca de la Ley, ha sido refutado también por la escuela de Hengstemberg. Véanse sus trabajos demostrativos, por ejemplo, acerca de las Trazas del Pentateuco en Oseas, Amós, Reyes...etc., o los trabajos de William Henry Green en Moisés y los profetas. Estos autores no han sido refutados. Tales son sus evidencias.

 

Mucho más podría decirse al respecto, con el respaldo de la erudición conservadora. Basta un poco de buena voluntad para acceder a estas evidencias. Pero al mismo tiempo, "no hay peor ciego que aquel que no quiere ver". Por eso repiten los ciegos los argumentos ha tiempo refutados por los conservadores; argumentos apóstatas que aparecen repetitivamente de nuevo en la boca de la mala voluntad de los críticos modernistas liberales. Como si ignorando las evidencias y la arqueología pudiesen sepultar la luz. Pero basta una pequeña candela para desgarrar el tétrico coro de la oscuridad.

 

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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 23/V/2009.

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CONFLICTO DE PARADIGMAS (5)

Por Gino Iafrancesco V. - 30 de Marzo, 2009, 8:12, Categoría: General

CONFLICTO DE PARADIGMAS

(5)

Todavía dentro del asunto del conflicto de paradigmas, en el área de la cosmogonía y principalmente de la bibliología, donde la apostasía escogió  asentar sus reales, es necesario considerar algunos hechos, además de los ya relacionados con el evolucionismo, y con la revelación general encarada por la teología natural. La bibliología se encuentra precisamente en el centro del huracán del conflicto de paradigmas.

Tomando la antorcha de manos de D. J. Wiseman (Nuevos descubrimientos en Babilonia acerca de Génesis), R. K. Harrison (Introducción al Antiguo Testamento), y en parte también de A. H. Sayce (La Alta Crítica del Pentateuco y los Monumentos), principalmente, en las áreas de la arqueología bíblica y de la Alta Crítica, tenemos los hechos de los descubrimientos arqueológicos que nos ayudan a entender mucho mejor los asuntos relacionados  con los llamados Toledot de Génesis y siguientes. La palabra hebrea Toledot, bien puede traducirse Relaciones, pues incluye relatos, historias, orígenes, generaciones, genealogías, ascendencias, descendencias, etc. Tales Toledot, de los que en Génesis fueron incorporados por Moisés alrededor de uma decena, conformarían tabletas arqueológicas típicas provenientes de la antigüedad patriarcal, actualizadas dentro de una redacción fluída por las ediciones mosaicas, josueicas y samuélicas principalmente.

Los principales Toledot de Génesis son los siguientes: (1) Libro de las Relaciones de los Cielos y la Tierra, según el veterano texto septuagíntico, (2) Libro de las Relaciones de Adam, (3) Relaciones de Noé, (4) Relaciones de los hijos de Noé, (5) Relaciones de Sem, (6) Relaciones de Taré, y luego del Ciclo de Abraham y anterior al Ciclo de José: (7) Relaciones de Ismael, (8) Relaciones de Isaac, (9) Relaciones de Esaú y (10) Relaciones de Jacob. Siendo los autores de las tabletas arqueológicas los mismos autores patriarcales mencionados, aunque con las ya susodichas actualizaciones editoriales inspiradas de Moisés, Josué y Samuel principalmente.

Muy diferentes a las consideraciones científicas arqueológicas han sido las innumerables conjeturas desde Astruc, Ilgen, Eichorn y las posteriores hipótesis documentarias Wellhausianas, donde el conflicto de paradigmas ha llegado a su cúspide. Con Julius Wellhausen y sus émulos principalmente en Alemania, se ha llegado a la mayor confusión y apostasía. No obstante, dentro de la misma Alemania surgió la reacción conservadora de Hengstemberg, principalmente en Sus Discertaciones acerca de la genuinidad del Pentateuco, seguido por Haevernick, Keil, Wilhem Möeller y Dreschler. Pero la antorcha de la corriente corrosiva modernista liberal alemana fue llevada a los países anglófonos por el Obispo Colenso, al que entonces hubo de hacerle frente William Henry Green, en su obra El Pentateuco vindicado de las dispersiones del obispo Colenso, como también a otros seguidores anglófonos. La obra de William Henry Green ha sido sobresaliente al respecto, destacándose dentro del género varias obras suyas tales como: Moisés y los Profetas, Las Fiestas hebreas, Introducción al Antiguo Testamento (El Canon y el Texto), y principalmente sus últimas obras La Alta Crítica del Pentateuco y La unidad del libro del Génesis.

Para aquella época ya había surgido en Princeton la reacción al liberalismo teológico. Al principio Princeton se había caracterizado por la bandera de la ortodoxia conservadora, como en los tiempos de Hodge, Alexander y Barfield; pero cuando la facción modernista liberal del presbiterianismo exigió representación en Princeton, entonces el cristianismo bíblico reaccionó mostrando las grandes diferencias entre la religión revelada y el humanismo liberal. Gresham Machen hizo historia con su libro Cristianismo VS liberalismo y con sus gestiones, de manera que la corriente conservadora de Princeton derivó casi en su mayoría en la nueva línea de Westminster. El Libro de N. Stonehouse acerca de Gresham Machen da buena cuenta histórica de estos acontecimientos.

Fue entonces que, ya una vez muerto William Henry Green, le sucedió en su cátedra el famoso erudito conservador y gran filólogo Robert Dick Wilson. Son muy recomendadas entre sus obras: Escolar el Alto Criticismo?, Uma Investigación Científica del Antiguo Testamento, y la excelente obra Estudios en Daniel. Robert Dick Wilson continuó, pues, y actualizó la obra de William Henry Green. A su vez, Edward Young (Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Robert Dick Wilson. Igualmente, Gleason Archer (Reseña histórica de uma Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Edward Young. Esta ha sido, pues, la ruta de relevos en este avance de la antorcha conservadora que defiende el paradigma de la Simiente de la mujer, frente a los conjeturales movimientos incrédulos del paradigma de la serpiente apóstata, en este importantísimo campo de la bibliología.

La escuela de Wellhausen y sus émulos ha sido también además abatida por numerosos trabajos de muchos otros eruditos conservadores. Destacamos aqui los vários trabajos de Harold Wiener, septuaginista y principalmente desde la baja crítica, Aalders (Uma corta introducción al AntiguoTestamento, aunque breve, muy concisa y útil), O. T. Allis (Los 5 libros de Moisés). El trabajo de Josh McDowell frente a los críticos contra el Nuevo Testamento es valioso; como también el trabajo de Herman Ridderbbos contra Bultman.

Jesús dijo: "He aqui yo les envio sábios y escribas; y de ellos a unos mataréis y a otros perseguiréis de ciudad en ciudad". Quiera Dios que el trabajo importantísimo de estos santos sea aprovechado antes de que muerda la serpiente.

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Gino Iafrancesco V., 30-03-2009, Monte Mor SP Brasil.

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CONFLICTO DE PARADIGMAS (4)

Por Gino Iafrancesco V. - 9 de Febrero, 2009, 17:49, Categoría: General

CONFLICTO DE PARADIGMAS  

(4) 
 
 

   Con otro de los centenarios de Charles Darwin, comienzan a aparecer cantidad de nuevos panegíricos, llenos de entusiasta fe evolucionista; pero como generalmente lo hacen, siguen también vacíos de verdaderas respuestas científicas. La insistente fe evolucionista y su forzado entusiasmo a manivela, solo presenta frases altisonantes pretendiendo dar por sentado lo indemostrado, y peor aún, lo refutado; al mismo tiempo que procuran ignorar u ocultar el verdadero involucionismo de la historia real del darwinismo. Es la nota común de la intolerancia pro-darwinista, pontificar y al mismo tiempo denigrar, al mejor ejemplo de la superstición barata, como si el disfraz de "científico" fuera lo mismo que serlo. La carencia de argumentación seria es lo más notorio en estos panegíricos. Se ataca con intolerancia, mas no con ciencia, al creacionismo, pero no se responden sus argumentos. Richard Dawkins, el más caracterizado y actual pontífice militante del evolucionismo ateo, ni siquiera quiere conversar con quien cree en Dios; simplemente le da la espalda. Esa es toda su argumentación. En vez de panegíricos y displicencias, desearíamos ver cómo se responde científicamente a la seriedad de los argumentos que desde su inicio se han levantado contra el evolucionismo. Ya estamos cansados de meras asunciones y pataletas. 

   El propio Charles Darwin, cuyo evolucionismo juvenil se basaba más que todo en la llamada "selección natural", destacó él mismo el punto flaco de su propia hipótesis. Se atuvo a la paleontología, pero esta no resultó ser su amiga. Mucho menos la genética. Precisamente en ese campo comenzó la historia de la involución del darwinismo. Mendel y las leyes de la genética fueron de los primeros que forzaron el comienzo del continuado revisionismo involutivo del darwinismo. El revisionismo Lamarckiano pretendió entonces que los caracteres adquiridos gracias a la influencia del medio ambiente serían heredados; pero fueron muchos los ratoncillos de laboratorio que dejaron sin cola al nacer, por generaciones, pero los genes seguían produciendo colas. La derrota del Lamarckianismo derivó entonces en la llamada hipótesis de la "ortogénesis", a la que no tardó mucho en intentar refutar Hugo De Vries con la nueva hipótesis de las mutaciones a gran escala, los monstruos viables. ¡Cuan grande fe! Y ¡Cuan variable! Jean Piaget, en su obra "Epistemología del pensamiento biológico", al contrastar y analizar las diversas hipótesis evolucionistas, cerca de 40 diferentes, concluye que el biólogo no toma sus datos de la realidad, sino que proyecta sobre ésta sus propias presuposiciones. 

   Las respuestas a Dawkins, y todavía mucho más, las preguntas de autores como Phillip Johnson, han sido sumamente serias. Requieren mucho más que las espaldas y el sarcasmo intolerante. Los asertos de Phillip Johnson no han sido respondidos con altura, que yo sepa, por ninguno de los panegiristas modernos del darwinismo. Repásense, por favor, lentamente los argumentos de Phillip Johnson, en obras suyas tales como: "Darwin a la prueba", "Ciencia, intolerancia y fe", "Las preguntas ciertas", etc., para constatar y ver si en los panegíricos de centuria se vislumbra alguna respuesta científica. Lo mismo acontece con las obras de los defensores del diseño inteligente, tales como Charles B. Thaxton (El Misterio del orígen de la vida), William Dembski (Diseño inteligente), Michael Behe (La caja negra de Darwin), que son vilipendiados de "creacionistas", pero no refutados ni respondidos con argumentos científicos. En estos días, mientras la obra del ferviente pontífice Dawkins: "El Delirio de Dios", se convierte en best seller, sus propios compañeros de profesorado en Oxford, los doctores Alister & Johanna McGrath escribieron una acuciosa respuesta titulada: "El Delirio de Dawkins", cuya lectura recomendamos. Como buen atalaya de las publicaciones al respecto de los desarrollos actuales, sobresale desde España la obra del biólogo Dr. Antonio Cruz: "Darwin no mató a Dios", como pretende el deseo de los panegiristas. Igualmente de valor son sus numerosos artículos permanentemente publicados en internet. 

   Después de la demoledora realidad demostrada por Rudolf Clausius dentro del campo de la ciencia termodinámica, en especial la segunda ley, la de la entropía, y cómo ésta afecta terriblemente las ínfulas de la hipótesis evolucionista, se le otorgó apresuradamente el premio Nobel a Illia Prigogine, por especular, aunque por varios años alejado del laboratorio, sobre cómo la llamada "negato-entropía" hubiera podido vencer a la entropía. Lo que no hicieron igualmente notorio los premiantes fue la refutación de las especulaciones de Prigogine realizada por los Ph.D. Dres. Henry Morris y Duane T. Gish. No he visto ninguna refutación científica del trabajo de estos últimos; acerca de lo cual puede leerse en: "La Termodinámica y el orígen de la vida" I y II respectivamente. 

   El conflicto de paradigmas da cuenta, pues, de los alinderamientos actuales en la batalla entre creacionismo y evolucionismo. El paradigma de La Simiente de la Mujer es creacionista; el paradigma de la serpiente y su simiente es evolucionista; si bien, dentro de la referida involución histórica del darwinismo, se ha dado lugar también para un intento de "reconciliciación" en el llamado "evolucionismo teísta", como el actual del director del proyecto Genoma Humano, Dr. Francis S. Collins, en su libro: "El Lenguaje de Dios", donde reconoce a Dios, y la deuda del científico con los escritos de C. S. Lewis. Pero Yahveh Elohim dijo claramente que pondría enemistad, y no reconciliación, entre los dos paradigmas primigenios y sustentatrices. No olvidemos lo ya sabido acerca de Charles Darwin mismo en su ancianidad; como llamó a su casa a Lady Northfield para pedirle que dirigiera estudios bíblicos en su propia morada. Ella lo encontró absorto en la que él mismo llamó "majestuosa" Epístola a los Hebreos; y cuando ella le reportó lo que se hacía con su hipótesis, el anciano Darwin se lamentó muy preocupado por el hecho de que los hombres hubieran tomado como religión "los inmaduros pensamientos de su juventud"; en sus propias palabras.  

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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 2009-02-09.

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ACERCA DEL TESTIMONIO CONJUNTO DEL ESPÍRITU, LA ESCRITURA, LA IGLESIA Y LA TRADICIÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 12:40, Categoría: General

 

ACERCA DEL TESTIMONIO

CONJUNTO DEL ESPÍRITU,

LA ESCRITURA, LA IGLE­SIA

Y LA TRADICIÓN

 

POR:

GINO  IAFRANCESCO V.

 


Acerca del Testimonio Conjunto del Espíritu, la Escritura, la Iglesia y la Tradición, escrito en Ciudad Presidente Stroessner, Paraguay, en octubre de 1981, hace parte del libro "Asuntos Eclesiológicos" de Gino Iafrancesco V.


Presentamos al HIJO DE DIOS, el Señor Jesucristo, IMAGEN MISMA DE LA SUBSTANCIA[1] Y REVELADOR DE LA GLORIA DE DIOS que se hizo carne en nuestra historia, Único fundamento de la Iglesia, resucitado, ascendido y esperado, en Gloria y corporalmente.

De Él dan testimonio: El Espíritu Santo, las Sagradas Escrituras y el Cuerpo de Cristo, que es Su Iglesia.  Estos tres testigos concuerdan: El Espíritu respalda a las Escrituras y a la Iglesia; inspira a ambas.  La Iglesia conserva y obedece a las Escrituras, y tiene y obedece al Espíritu.  Las Escrituras manifiestan lo que es del Espíritu y enseñan a la Iglesia.  El Espíritu no contradice a las Escrituras que Él mismo inspiró.  La Iglesia, que es guiada por el Espíritu y obedece a Él, está de acuerdo a las Sagradas Escrituras.

No Iglesia no debe torcer las Escrituras.  El Espíritu hace que reconozca a las Escrituras. Las Escrituras confirman la guianza del Espíritu y ponen de manifiesto la falsedad de otros espíritus y los desvíos de la Iglesia.

La Iglesia no canoniza el Canon; éste es canónico en sí. El Espíritu que inspiró las Escrituras es el que hace a la Iglesia reconocerlo y conservarlo. La Iglesia no tiene autoridad sobre las Escrituras para cambiarlas o hacerlas decir diferente de lo que por sí mismas dicen; es el Espíritu Santo el que tiene Autoridad sobre la Iglesia e impone a Ella las Sagradas Escrituras, enseñándole con ellas, para que ella enseñe al mundo.

La Iglesia es la Compañía de todos los regenerados en Cristo, hijos de Dios, que habiéndose antes reconocido pecadores en el mundo, se han arrepentido y han recibido a Cristo como Hijo de Dios, Salvador y Señor, identificándose con Su Muerte y Vida para perdón de los pecados y regeneración para vida eterna, y en su Gloria, mediante el Espíritu Santo.


Loa redimidos nacen de la Palabra de Dios por el testimonio del Espíritu Santo y/o las Escrituras y/o la Iglesia.  El testimonio indispensa­ble es el del Espíritu Santo, que convence al mundo de pecado, justicia y juicio, y que puede trabajar solo (Omnipotente y Soberano), junto con las Escrituras, o junto con la Iglesia, o junto con las dos, como quiso condescender a hacerlo habitualmente.

Solamente quien participa de la Vida de Cristo por Su Espíritu, es miembro de Cristo y de Su Cuerpo.

Es el Espíritu quien bautiza o sumerge en el Cuerpo; y es Cristo quien nos hace UNO e Iglesia.  No pertenece a la Iglesia o Cuerpo de Cristo ningún no regenerado, ni aunque aparezca nominalmente como un jerarca religioso. Es identificación con Cristo y no con una organización lo que regenera. Y sólo los regenerados mediante el NUEVO nacimien­to, del Espíritu, por fe consciente, son miembros de la Iglesia.  Toda la compañía de los renacidos en Cristo son la Iglesia.  Esta es la Iglesia de Cristo que cuenta con la guianza del Espíritu, el cual inspiró las Escrituras y el cual las impone a la Iglesia.  Ésta es una, el Cuerpo de Cristo, que abarca a todos los redimidos por Su Sangre, de todo tiempo y lugar, la Esposa del Cordero, regenerados por medio del Espíritu Santo, los cuales, como Cuerpo de Cristo, forman "las iglesias", una en cada localidad formada por todos los recibidos por Cristo en ese lugar; una iglesia por ciudad, que acoge a todos los renacidos en Cristo.

Los sistemas de organización, sean católicos o protestantes, no determinan los límites de la Iglesia; la regeneración por la Vida de Cristo sí determina tales límites.  Tampoco es cristiano el que en vez de entrar por la PUERTA, que es Cristo, pretende hacerse supuestamente cristiano adhiriéndose tan sólo exteriormente, como por la ventana, sin regenera­ción interior, a tal o cual sistema organizado.  Fe en la Palabra de Dios es requisito para la regeneración.  "Los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios[2]."


Cristo es la CABEZA que directamente dirige por Su Espíritu a la Iglesia, a cada miembro en particular y a todos en conjunto como el COORDINADOR.  Si la Iglesia le obedece al Espíritu que enseña con la Escritura, es guiada a toda verdad, y hasta donde ella haya sido fiel a Cristo puede testificar de Él al mundo.  El Espíritu testifica de Cristo; las Escrituras testifican de Cristo; la Iglesia, con el Espíritu y las Escrituras, testifica de Cristo el mismo testimonio hasta la medida en que ella misma lo haya aprehendido.  La autoridad de la Iglesia descansa, pues, en la medida en que ella misma esté bajo la autoridad del Espíritu que le enseña con las Escrituras y las establece; asimismo la autoridad de la tradición descansa en la medida en que tal tradición sea fiel al Espíritu que enseña con las Escrituras y las establece.  Cuando la Iglesia pervierte su tradición agregando y/o quitando y/o deformando, siendo infiel al Espíritu y a las Escrituras, cercena la autoridad de su testimonio. La Iglesia no tiene ninguna autoridad inherente en sí misma que sea independiente del Espíritu y de las Escrituras.

Cristo no nos dejó huérfanos; envió a Su Espíritu para dirigir a Su Iglesia, el cual inspiró las Escrituras y las impuso a la Iglesia para dirigir el curso correcto de su tradición, y para corregir sus perversiones. Las Escrituras fueron dadas por el Espíritu a la Iglesia para establecer sus tradiciones legítimas y para corregir sus desvíos.  La Iglesia reconoce a las Escrituras y las conserva, dirigida a esto por el testimonio directo del Espíritu.

Las tradiciones que habiendo pervertido su curso o incorporado elementos extraños, entran en pugna con la autoridad del Espíritu y de las Escrituras inspiradas para establecer y corregir con ellas tales perversiones en la tradición, caen bajo el anatema del Espíritu, que habla también desde las Escrituras vivificándolas hoy a y en la Iglesia.

El Espíritu Santo no puede cambiar, es el Mismo e Inmutable; el Evangelio tampoco puede cambiar; es eterno y su verdad es inmutable.  Las Escrituras deben decir lo mismo desde que fueron inspiradas por el Espíritu para establecer y corregir la Doctrina; pero en cambio la Iglesia, cada miembro en particular, puede ser fiel o infiel, perseverar o no, cambiar o no, y un candelero local puede ser o no ser removido.  La historia registra errores de cristianos, de obispos y de papas, de reformadores; errores morales y doctrinales, contradicciones interpapa­les, pugnas interconciliares, etcétera.  Sin embargo la Iglesia, no tal o cual organización o jerarquía, sino los regenerados, nunca ha quedado huérfana del Espíritu; además, ha conservado las Escrituras hasta hoy, pero ella misma ha sido muchas veces infiel, descuidada y desobediente; algunos han manchado sus ropas; pero siempre, en toda época hubo también algunos vencedores que aunaron su vida y voz eclesiásticas, es decir, de redimidos, al testimonio inmutable del Espíritu y las Escrituras. Hubo también muchos nominales no regenerados que incluso ocuparon cargos de relevancia en las jerarquías que llegaron a formarse progresi­vamente y con injusticias; no podemos decir de ellos que son la Iglesia, pues no fueron renacidos.


Una cosa es la Iglesia, Cuerpo de Cristo, Compañía de todos los redimidos por la sangre de Cristo y regenerados por el Espíritu, y otra cosa es una institución jerárquica y meramente terrenal, muchas veces ajena al movimiento del Espíritu Santo y desobediente a las Sagradas Escrituras; jerarquía que en muchos casos no era ministerio espiritual sino política hegemónica e indigna espiritualmente.

Los límites del Cuerpo los establece la participación con la Vida de Cristo, no la conformidad a las pretensiones de una organización antibíblica, ni mucho menos a las de un usurpador.  Acerca de esta Iglesia de redimidos fundada sobre la Roca de la Revelación y Confesión del Cristo, Hijo del Dios Viviente, Jesús, se dice que será edificada y que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

De éstos muestra la historia evangélica una sucesión ininterrumpida hasta nuestros días.  Una sucesión que es comunicación de Vida y de Verdad, no de cargos y títulos altisonantes e ilegítimos, algunas veces conseguidos por dinero o por la fuerza o por engaño, etcétera. ¿Descansa acaso la autoridad de la Iglesia en una lista trunca, enredada y manchada con escándalos, de papas a veces en desacuerdo entre sí? ¿Es autoridad sentarse en un trono fabricado con falsificaciones, hegemonías fraudulen­tas y énfasis desentonados? ¡No, por cierto!  No es autoridad espiritual ni moral.  La esencia de la autoridad espiritual radica en la evidencia de la Vida reproducida de Cristo y en Espíritu y Verdad, en la comisión directa y personal de Dios, y en la Revelación; ésto nunca contradice las Escrituras ni sobrepasa su Espíritu.

Cristo, como Cabeza de la Iglesia, está con nosotros todos los días, y Él mismo constituye por Su Espíritu, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Él Mismo los llama, los comisiona y envía directamente.  Él Mismo confirma a los que unge, en el corazón de los discípulos que forman "las iglesias de los santos", y obliga a reconocer la gracia concedida directamente. Es recién entonces cuando el presbite­rio de la iglesia local aparta a los que Él ya ha llamado; la evidencia de la verdad hace que se extiendan manos de compañerismo.


Cristo mismo coordina, y esa coordinación nacida en el Espíritu de Cristo, dirige a la Iglesia a una administración santa cuyos principios fueron revelados en las Escrituras; el Espíritu Santo escoge a los obispos o ancianos de la iglesia de la ciudad, hombres de madurez espiritual, los cuales entonces son constituídos o designados oficialmente con imposi­ción de manos de parte de los obreros apostólicos regionales comisiona­dos directamente también por Cristo, mediante el Espíritu, de entre los presbiterios, y reconocida su autoridad espiritual y moral en la concien­cia de las iglesias, las cuales reciben testimonio del Espíritu, expreso principalmente entre sus presbiterios, más maduros para discernir.  La Iglesia prueba asimismo a los que se dicen ser apóstoles y no lo son; los prueba por el Espíritu, la Palabra y la Vida; no sólo por cartas de recomendación o certificados vacíos de contenido espiritual, que sin el respaldo de la evidencia vital, no dicen casi nada.

No podemos avasallar a la Iglesia; no podemos prescindir del aporte de ningún regenerado en Cristo, pues al ser recibido por el Señor, es miembro de Su Cuerpo, que es UNO y que se expresa en el tiempo y en la tierra en "iglesias" locales, es decir, sólo una por cada ciudad, a la comunión dentro de la cual, en Espíritu y administración, somos guiados solícitamente por el Espíritu para que el mundo crea: contra lo cual ciertamente ha pecado también el protestantismo, discriminando entre los hijos de Dios con criterios carnales, pues al hacer girar sus facciones alrededor de centros de compañerismo artificiales y denominacionales, no ha discernido el Cuerpo, estorbando su administración local escritura­ria, pues, ya que el Cuerpo es UNO, así, conforme a las Escrituras, sólo puede ser una la iglesia de la ciudad y una su administración; la iglesia, que se reúne en las muchas casas, es única en la ciudad. En Jerusalén eran varias las reuniones en diversas casas, pero era una la iglesia de Jerusalén; la iglesia en casa de Ninfas era la iglesia de los laodicenses; en Laodicea era uno el candelero; lo mismo en Éfeso, cuya iglesia podía reunirse en casa de Aquila y Priscila.

La Jurisdicción de los obispos o ancianos es la ciudad y en compañe­rismo coordinado de presbíteros. Hacia tal integración corporativa apunta el Espíritu Santo, sin dejar de denunciar las herejías y sin dejar de corregir las irregularidades, separando del mundo y liberando de Babilonia.


La Jurisdicción de las compañías de obreros apostólicos es la Región de su Obra, asignada a ellos directamente por el Espíritu.  Entre compañías de obreros debe haber compañerismo; que si bien atiende cada una su redil asignado, según su actividad y operación propias, no por eso levanta murallas ilegítimas que impidan la edificación mutua.  La diestra de compañerismo entre compañías de obreros significa plena comunión; trabajan para Cristo conjuntamente y no para sí mismas, separadamente; sus convertidos son para el Cuerpo, la iglesia de la ciudad, no para ser encasillados en sucursales competitivas.

Cristo es quien directamente por Su Espíritu coordina en Su Cuerpo a los miembros entre sí, en la iglesia de la ciudad o localidad; y Él Mismo también directamente coordina a los obispos o ancianos en el presbiterio de la iglesia de la ciudad; e igualmente, Él Mismo directa­mente coordina a los obreros apostólicos de la Región de sus respectivas Obras; también Él coordina la comunión de las iglesias entre sí. Su Vicario coordinador que congrega en unidad universal, real y espiritual, es por supuesto únicamente el Espíritu Santo; nadie más que Él lleva sobre sí la responsabilidad del trabajo total.

Cada miembro es responsable a Cristo; cada iglesia local o candelero también; igualmente cada compañía de obreros apostólicos en su obra regional.  La comunión universal sigue la guianza exclusiva del Espíritu según la sazón de Dios.

La Vida de Cristo por el Espíritu, se contiene a plenitud en este odre, y es comunicada ESPIRITUALMENTE por el testimonio íntegro y armónico del Cuerpo todo, conforme a las Sagradas Escrituras.  El Diálogo de la reconciliación se acrecienta en el vínculo de la paz que es Cristo, el cual se hace conocido al Cuerpo más y más en la comunión y edificación espiritual mutua hasta que el mundo pueda ver y creer; entonces las naciones habiendo recibido el testimonio de Dios en Cristo, y por Su Cuerpo en la demostración del Espíritu, se alistan para comparecer en juicio.

Dios ha venido, pues, al mundo y se ha dado a conocer en carne de humanidad en Su Hijo Jesucristo, vencedor sobre el pecado, la carne, el mundo, Satanás y la muerte; ha llevado sobre Sí Mismo en Su muerte el castigo por nuestros pecados, derramando Su Sangre para darnos perdón y Vida. Resucitó corporalmente al tercer día, y habiendo ascendido al cielo ante testigos, en el tiempo y la historia, en la carne y desde la tierra, ha sido glorificado y hecho Señor sobre el universo todo, visible e invisible. Intercede por nosotros para salvarnos por gracia mediante la fe que viene de oír Su Palabra.  Ha prometido volver pronto, y ya está cerca.  Derramó Su Espíritu Santo, el Cual promete a todo aquel que crea en Él.  De esto, más, y de Él damos testimonio.  Su Espíritu nos guía a toda verdad, nos introduce al Reino.  El Espíritu, las Escrituras, la Iglesia y la tradición os damos testimonio.



[1] En sentido de "hipóstasis" (Heb. 1:3).

[2] Juan 1:12

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Gino Iafrancesco V., octubre 1981, Ciudad del Este, Paraguay.

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CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM (1)

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 12:31, Categoría: General

CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM

PRIMERA PARTE

Ciudad Presidente Stroessner, Agosto 12 de 1982

Carta abierta.

 Hemos examinado la respuesta que el jesuita Dn. Antonio Colom dio por escrito al artículo de autoría personal ACERCA DEL TESTIMONIO CONJUNTO DEL ESPÍRITU, LA ESCRITURA, LA IGLESIA Y LA TRADICIÓN.  Esta es, pues, nuestra primera respuesta en diálogo a la primera respuesta suya, de la cual tenemos a mano una copia a máquina en cinco páginas, con insertos manuscritos; también una nota dirigida a nuestro común amigo Pedro, a la cual se adhiere una respuesta reelaborada en dos páginas.  Por lo dicho a Pedro en la nota: habiéndote señalado algunos (errores) en las hojas que te entregué escritas rápidamente al leer el escrito, entiéndese que la respuesta larga en cinco páginas (que lastimosamente recibimos incompletas) es la respuesta inicial.

 

I - Comienza el jesuita Colom citando con un pequeño error el párrafo inicial.  Cita él: revelación de la gloria de Dios, mas decía: revelador de la gloria de Dios con lo cual se reconoce de por Sí al Hijo de Dios como copartícipe de la Sustancia (en el sentido de esencia) Divina, que es lo que creemos.

Después de citar el párrafo inicial del artículo criticado, responde él: El Verbo, que se hizo carne, no es Imagen de la sustancia de Dios...

En la nota dice Dn. Antonio Colom:

Dicen que el Hijo de Dios es Imagen de la sustancia de Dios...esto no lo dice la Biblia...

Más adelante argumenta él:

Si el Hijo de Dios es imagen de la sustancia de Dios, tiene otra sustancia, y esta sustancia es Dios o no es Dios.  Si es Dios tenemos dos dioses...

En la respuesta elaborada, objeta: 1º La Biblia, ¿dónde dice que el Hijo de Dios sea la imagen de la sustancia de Dios?

 

 

 

 

Esta es, pues,  nuestra respuesta:

La Biblia (versión Reina-Valera, 1960) dice así en Hebreos 1:1-3:

Dios, habiendo hablado varias veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo;  el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder... se sentó a la diestra de la majestad en las alturas... (énfasis del autor).

Así, pues, que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, es presentado por la Biblia como el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de Su sustancia (en el sentido de hipóstasis); en griego dice: χαρακτήρτ_ς _πoστασως α_τo_ (carácter de la hipóstasis suya).

Carácter (χαρακτ_ρ) significa imagen;

Hipóstasis (υπoστασως) se traduce como sustancia también en el sentido de subsistencia; tradúcese algunas veces ser y en ocasiones persona;

Suya (α_τo_) significa en este caso de El, es decir, de Dios, de quien habla ser el Hijo, el Resplandor de Su gloria y la imagen misma de su sustancia (es decir, de la hipóstasis suya).


Era este pasaje bíblico, y según la versión Reina-Valera 1960 arriba citado, el que teníamos en mente al iniciar nuestro artículo, con el entendimiento que aquí consta.  Claro está que nosotros con Dn. Antonio Colom,  entendemos que las citas bíblicas de 2 Corintios 4:4 y Colosenses 1:15, cuando dicen Dios, se refieren al Padre; también con él felizmente concordamos en afirmar que la sustancia (en el sentido de esencia) del Padre, es la misma del Hijo y es una sola el mismo Dios.  Pero si a Dn. Antonio Colom le parece que al decirse imagen misma de la sustancia (en el sentido de hipóstasis) como decíamos basados en Hebreos 1:3, hace al Hijo una sustancia diferente (en el sentido de esencia), u otro dios, eso no nos parece satisfactorio en vista de la cita aducida y nuestro entendimiento de ese pasaje.  Entendemos que en la esencia única divina, el Padre contiene en Su seno al Hijo, que es Su misma imagen, de manera que la imagen misma participa de la misma esencia, siendo en ella el resplandor.  Este resplandor es de la gloria de Dios, obviamente del Padre que se revela por el Hijo.  Así que cuando aludiendo a Hebreos 1:3, decíamos del Hijo de Dios ser la imagen misma de la sustancia (en el sentido de hipóstasis o subsistencia) y revelador de la gloria de Dios, entendíamos obviamente ser el Padre Dios, y el Hijo, imagen Suya, aunque distinto en persona, sin embargo el mismo Dios, quien en la esencia divina es la imagen por la cual Dios se revela a Sí mismo.  Tal imagen de Dios (2 Corintios 4:4;  Colosenses 1:15) es el Hijo, partícipe de la misma esencia con el Padre.  ESTO ES LO QUE REALMENTE CREEMOS, y por lo tanto nos resulta difícil rehusar leer en la Biblia, y repetirlo, que Dios habló por el Hijo...el cual es el resplandor de Su gloria y la imagen misma de Su sustancia (carácter de la hipóstasis suya) (Hebreos 1:3).  Sustancia, en este pasaje es traducción de hipóstasis en el sentido de subsistencia.  La intención del artículo criticado no era explayarse en definiciones teológicas de ese tipo, puesto que el tema era otro.  Claramente decíase en la página 6 que Dios vino al mundo y se dio a conocer en carne de humanidad por medio de Su Hijo Jesucristo.  Entendemos por Su Hijo al Verbo de Dios que estaba con Dios y era Dios, hecho carne, semejante a los hombres, así que es muy apresurado que se nos inculpe falsamente de negar la divinidad del Hijo.  Para una mejor comprensión de nuestro verdadero sentir y pensamiento acerca del importante tema, tenemos otro artículo acerca del Verbo de Dios[3].

Parece que el problema del jesuita Dn. Antonio Colom acerca de nuestro uso de la palabra sustancia como traducción legítima del griego hipóstasis en el sentido de subsistencia se debe a su enfoque no directo sobre las sencillas Escrituras, sino a través de las especulaciones, no necesariamente erróneas, de los siglos posteriores.  En el tiempo cuando escribióse la carta a los Hebreos, la palabra hipóstasis significaba sustancia, y ese era el significado normalmente usado por los filósofos, como lo atestigua también Jerónimo (376) en su carta a Dámaso.  Véase también el tomo a los antioqueños de Atanasio.  La epístola a los Hebreos se escribió antes del primer concilio de Constantinopla en el año 381, en el cual adoptose la expresión tres hipóstasis en el sentido de personas subsistentes.

La palabra hipóstasis fórmase de _π_ (traducido comúnmente:  bajo de, con, de, debajo de, por, etc.) y de _στασω o _στηψι(traducidos comúnmente: puesto, poner, establecer, permanecer, estar, pararse, presentarse, señalar, afirmarse, imputar, ser, perseverar, consistir, etc.)

La raíz _πό perfectamente puede traducirse sub; e ίσταvω, sistencia; de donde hipóstasis tradúcese legítimamente como sub-sistencia, lo cual en forma abreviada sería simplemente substancia.

Según Hebreos 1:3, el Hijo de Dios es el Χαρακτήρ (carácter: imagen misma) της (de la) _πoστάσως (hipóstasis: substancia) α_τo_ (suya; es decir, de Dios, según el contexto del pasaje; obviamente del Padre).

Así que Dios sub-yace en las características de Su imagen que es el Hijo, carácter de Su hipóstasis. Tal subyacencia es en la esencia, pues en la subsistencia distínguese tan sólo el Hijo como la imagen que es la exacta representación (del Padre) en el sentido de expresión o Verbo Unigénito.  Así que la esencia del Padre subsiste en el Hijo a quien el Padre reconoce ser Su propia imagen por la cual se da a conocer, de manera que el Hijo es verdaderamente, como está escrito, el carácter de Su hipóstasis, es decir, la imagen misma de Su substancia (en el sentido de subsistencia), conforme a la traducción bíblica arriba citada, la cual teníamos en mente al iniciar aquel artículo criticado.

Dn. Antonio Colom dice: El Verbo que se hizo carne no es la imagen de la subsistencia de Dios...

La Biblia (versión Reina-Valera 1960) dice en Hebreos 1:3 que:

...el Hijo...es el resplandor de su gloria y la imagen misma de su substancia.  (Entiéndese pues en este caso y en nuestro artículo, substancia como traducción de hipóstasis).

El jesuita Colom dice también que: si el Hijo de Dios es la imagen de la sustancia de Dios tiene otra sustancia... (Entendemos que traduce esencia \ousia]).   Pero nosotros al leer el citado pasaje bíblico permanecemos en el entendimiento de que la misma esencia de Dios que subsiste en el Padre subyace también en Su imagen que es el Hijo, por medio del cual se revela, siendo el Padre y el Hijo, con el Espíritu Santo, el único Dios.

 

II.  Dn. Antonio Colom en su crítica de nuestra declaración de Jesucristo como único fundamento de la Iglesia, afirma: Jesucristo no es el único fundamento de la Iglesia.  Es la piedra angular, pero apoyándose en Cristo hay otros fundamentos.


Reconoce, pues, también implícitamente con nosotros, el jesuita Colom, que los otros fundamentos se apoyan también en El (Cristo), y estos otros fundamentos, decimos, son aún la Iglesia.  Nosotros entendemos también sin ningún problema que estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas siendo la principal piedra, la del ángulo, Jesucristo (Efesios 2:20); igualmente creemos que la Nueva Jerusalén descansa sobre doce cimientos con los nombres de los doce apóstoles del Cordero (Apocalipsis 21:14), pero al declarar a Jesucristo como el único fundamento de la Iglesia, lo hacemos en el sentido de que incluso aquellos apóstoles y profetas son también la Iglesia;  los mismos doce apóstoles son la Iglesia, parte de ella, y Pedro mismo es parte de la Iglesia y él descansa, los apóstoles descansan, y nosotros descansamos, ayudándonos y compaginándonos unos y otros, sobre ese único fundamento que es Jesucristo.  No separamos a los apóstoles de la Iglesia, ni tampoco separamos a Pedro de la Iglesia.  Todos los santos en Cristo Jesús, incluídos los apóstoles y entre éstos Pedro, somos la Iglesia que descansa únicamente en Jesucristo.  Eso no significa que en la estructura de la Iglesia no nos ayudemos unos a otros, por medio de Cristo, sobrellevando incluso en Cristo las cargas unos de otros, y sirviéndonos mutuamente unos a otros según el ministerio de cada cual incluido el de Simón Pedro Bar-Jonás.  Mas toda la Iglesia, con Pedro en ella, descansa sobre Jesucristo; y en ese sentido Jesucristo es el único fundamento de la Iglesia (con Pedro y los demás apóstoles formando parte de ella); solamente Jesucristo es el Hijo de Dios que murió por nuestros pecados y sólo en base a su sacrificio somos salvos;  solamente en virtud de Su resurrección somos regenerados y sólo participando del Padre en el Hijo, y del Hijo por el Espíritu Santo, y del Espíritu Santo mismo, somos participantes de la naturaleza divina.  Es Cristo mismo nuestra justificación, santificación, redención y sabiduría (1 de Corintios 1:30), y aparte de El , dice el apóstol Pedro , no hay otro nombre en que podamos ser salvos (Hechos 4:12).  Si no participamos de El, no somos salvos, por más amigos que pretendamos ser de los apóstoles.  Y tan sólo si participamos de El, viviendo por El, somos miembros de Su Cuerpo que es la Iglesia Universal.  Jesús se presentó como el amigo de los pecadores, y hay muchos pecadores que fingen ser amigos de Jesús y Sus apóstoles, que sinembargo no le han recibido aún a El, personalmente, como Señor y Salvador de sus vidas, y que no están viviendo en la virtud regeneradora de su resurrección que obra en nosotros, convirtiéndonos por el Espíritu Santo.  Si mi salvación no descansa directamente en la persona del Salvador y en el perdón de Dios por méritos suficientes de la sangre preciosa de Jesucristo, el Hijo de Dios, entonces de nada me sirve forzar contra mi conciencia una aceptación, como infalibles, de montones de documentos papales abiertamente contradictorios unos con otros en varias ocasiones. ¡Qué horrenda herejía hacer descansar la salvación de nuestras almas en otra cosa que en la obra consumada de Cristo Jesús!

Qué diferente es leer en las escrituras al apóstol Pablo explicando el evangelio a la Iglesia, y creerle, que leer las tarifas papales para el perdón de los pecados, de un León X, papa aparentemente ateo, según consta en su escrito al cardenal Bembo, llamando fábula al evangelio y congratulándose del negocio, como lo atestiguaba también el cardenal Pico de la Mirandola.

Qué sencillo es entenderle al apóstol Pedro cuando explica en su primera carta: Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin mancha ni contaminación...y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra esperanza y fe sean en Dios (1 Pedro  1:18,19,21), pero qué extraño suena al respecto de cosa tan fundamental la interpretación papal, en la práctica, cuando, por ejemplo, Julio II, papa, en sus bulas concede indulgencias a quien hallando a un francés, lo mate, o a un veneciano;  o cuando conforme al aviso colocado en los templos en Madrid en 1830, los papas desde 1721 hasta 1827, por 43.000.000 de pesetas habían libertado a poco más de un millón de almas españolas del purgatorio o cuando Inocencio VIII (1490) editó en sus principios la tasas papales para el perdón de los pecados, las que años más tarde León X (1520), en tiempo de Lutero, hizo vender por toda Europa.  Bajo los auspicios del papa Gregorio XIII se publicaron en Venecia, París y Colonia, 25 ediciones del libro Taxa cameræ seu cancelaire apostolicæ”, y a Pío VI  le fue dedicado por Audofredo una obra donde enumera las ediciones de este libro publicadas en Roma.  Tal libro estipula el precio a pagarse al papa por el perdón de cada pecado; incluso, el soldado católico que no acertase a matar a un hereje, debía abonar 36 liras para su absolución.  A causa de la Reforma protestante el Concilio de Trento tuvo que acceder a desaprobar (exteriormente) tal libro, contradiciendo así a papas anteriores. 

Así que no tenemos la culpa de que nos resulte más fácil entender las dos sencillas cartas de Pedro, que las sospechosas interpretaciones papales, especialmente de los siglos medios.


Por lo demás, en lo relacionado a los doce apóstoles del Cordero, éstos son cimientos no en el mismo sentido en que lo es Cristo, sino que son los testigos oculares de Su vida, pasión y resurrección, fundamento que no puede aplicarse, como pretende Dn. Antonio Colom, a quienes les sucedieron después, y mucho menos cuando varios de los que pretendían sucederles se apartaban del testimonio de ellos, contradiciendo incluso sus mismas Escrituras, a pesar de haber sido ordenados en la línea de ellos.  Jesús envió a Judas Iscariote; Pablo, hablando a los obispos de Efeso en Mileto les dice que de entre ellos mismos se levantarían hombres que hablarían cosas perversas para llevar  tras sí a los discípulos; varios de los herejes condenados en los concilios ecuménicos, fueron ordenados legalmente;  la ordenación humana no garantiza la exacta transmisión de la verdad;  ésto sólo puede hacerlo la Providencia divina que está con nosotros directamente todos los días hasta el fin del mundo.  Basta comparar entre las obras patrísticas, las de sus maestros con las de sus discípulos, para constatar que en muchas ocasiones su teología difiere;  esto por causa del libre examen con que también ellos actuaron.  Cada uno responderá por sí mismo al Juez celestial.

 

 Continuará...

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CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM (2)

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 12:28, Categoría: General

CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM

SEGUNDA PARTE

III.  Dn. Antonio Colom dice:

"Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro (y Pedro descansa en Cristo)..."  Nosotros por nuestra parte damos gracias a Dios porque al igual que Pedro, también descansamos en Cristo.

Dice además el jesuita: "La Iglesia de Cristo es la sociedad cuyo jefe es el sucesor de Pedro".  También el mismo comienza a esquematizar así:

"La Iglesia de Cristo: Primero, Pedro (...)".

En la segunda página de la respuesta reelaborada dice: "y  sobre Pedro (piedra) tenía que fundar Cristo Su Iglesia para que pudiese resistir todas las tempestades conforme a Mateo 7,24 y 25.  Sobre los apóstoles, teniendo Pedro la suma autoridad, se fue fundando la Iglesia..."

Más adelante dice: "Y esta sociedad jerárquica, fundada sobre Pedro y los demás apóstoles, y ahora sus sucesores (tenemos la lista de los papas desde Pedro a Juan Pablo II), tiene que durar hasta el fin de los siglos..."

 

Comienza nuestra respuesta expresando en primer lugar el punto hasta el cual podemos reconocer por las Escrituras, e incluso, la tradición patrística de los primeros seis siglos de la era cristiana, el privilegio concedido exclusivamente a Simón Pedro hijo de Jonás; pero más allá de ese punto no nos permite la conciencia, por la Escritura y la evidencia de la tradición de los primeros siglos cristianos, no nos permite, decíamos, admitir un énfasis desproporcionado y pretencioso, como el que caracteriza a la institución romano-papista.

Así que en carácter de miembro de Cristo, parte de Su Iglesia universal, y con el acuerdo del mayor porcentaje de las opiniones patrísticas (daremos datos más adelante), y con el contexto general de las Sagradas Escrituras, enfocamos pues inicialmente la exégesis del pasaje de Mateo 16:13-18 en relación a todo el Nuevo Testamento.

El Señor Jesús le preguntó a los suyos sobre lo que ellos decían acerca de quién era El.  El contexto ya nos indica que la conversación  giraba inducida por el Señor acerca de quién era El; entonces Simón Bar-Jonás respondió: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente", a lo cual el Señor Jesús ledijo: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás  (nombre y apellido circunscribiéndose exclusivamente a la persona de Simón),  porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.   Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca (no sobre ti) edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.  Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos"  (Mateo 16:17-19).

Simón Pedro Bar-Jonás es declarado bienaventurado porque el Padre le reveló de manera que pudo confesarlo que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente; por causa de esta confesión, el Señor le dice a Pedro: y yo también te digo que tú eres Pedro (es decir, piedra).  La palabra también en esta frase, liga la confesión de Pedro con la de Jesús.  Puesto que Simón Bar-Jonás confesó a Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente, entonces también Jesús le confesó  a Simón como Pedro, piedra.  Ahora bien, el mismo apóstol Pedro declara que también nosotros, todo el pueblo del Señor, somos piedras vivas para ser edificados como casa espiritual y sacerdocio santo (1 Pedro 2:4-5)  ¿Qué es lo que nos hace piedras vivas? ¿Qué significa ser conciudadano de los santos e hijos de Dios, miembros de Su familia y de Su casa?  El hecho de creer con el corazón y confesar con la boca que Jesús es el Señor, el Cristo, el Hijo de Dios resucitado de los muertos[4], lo cual demostramos en el bautismo voluntario y viviendo en la virtud de Su gracia.


Simón Bar-Jonás fue convertido en piedra cuando gracias a la revelación de Dios (y no meramente repitiendo a carne y a sangre) confesó a Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  Al igual que Pedro, nosotros también llegamos a ser piedras vivas para ser edificados juntamente cuando de la misma manera confesamos a Jesucristo (por revelación directa del Padre por el Espíritu Santo), identificándonos en público, voluntaria y personalmente, con El, para lo cual nos sometemos concientemente, cada uno (Hechos 2:38), a su bautismo (que significa inmersión), y procuramos andar en Su Espíritu.

Entonces Jesús, después de haber declarado: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella", (Jesús le dijo a Pedro: "a ti te digo que tú eres Pedro"); díjole también a él personalmente: " y a ti te daré las llaves del reino de los cielos"; pero no le dijo: sobre ti edificaré mi Iglesia, sino que le dijo: "sobre esta roca edificaré mi Iglesia".  De usar la segunda persona, pasó a usar la tercera, refiriéndose a aquella revelación del Hijo que Pedro había confesado.  La piedra sobre la que Jesús edifica Su Iglesia no es Pedro sino aquella confesión revelada directamente del Padre acerca de Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  Tal confesión del Jesús que nos revela el Padre nos liga a Este cual a fundamento.  Esto fue lo que le hizo a Simón Bar-Jonás una piedra del edificio, edificado sobre el fundamento, Cristo Jesús, que le reveló el Padre y que él confesó.  Esa misma confesión nos hace también a nosotros piedras vivas para ser edificados sobre la misma Roca sobre la que Pedro es edificado. ¿Qué puerta del Hades puede prevalecer contra nosotros cuando el Padre le place revelarnos al Hijo?  Jesús dijo: "...todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí" (Juan 6:45).  También dijo Jesús: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).  Esto fue lo que sucedió con Pedro y también con nosotros, gracias a Dios.  Hemos venido El, y ¿quién nos arrebatará de Su mano?  Creemos con el corazón y confesamos públicamente con la boca que Jesús es el Señor, el Hijo del Dios viviente, resucitado corporalmente y sentado a la diestra del Padre; le hemos invocado y hemos sido salvos, limpiados por Su sangre en la cual confiamos; hémosnos identificado con El en el Espíritu, por la fe, y también en las aguas bautismales, sumergidos en El y en ellas, sepultados a la semejanza de Su muerte y nacidos de El y en ellas a la semejanza de Su resurrección, de la cual por la fe participamos realmente en el Espíritu, el cual nos ha bautizado en Su Cuerpo[5] que es la Iglesia universal, una sola, manifiesta en cada época y lugar como las iglesias locales o candeleros, uno en cada ciudad que se compone de todas las "piedras vivas".

Reconocemos que a Pedro, es decir, Simón Bar-Jonás exclusivamente, diole el Señor las llaves del reino, cuyo uso quedó estampado en la vida del apóstol como queda suficientemente registrado en el Nuevo testamento; él abrió las puestas del reino a judíos y gentiles, en Pentecostés y en casa de Cornelio, respectivamente; ya fueron abiertas y quedaron abiertas también para nosotros, por las cuales entramos ya, creyendo de corazón su mensaje, cuyo núcleo esencial nos quedó registrado en las Sagradas Escrituras, presentándonos a Jesús.  Creyéndole a los apóstoles desde sus Escrituras, recibimos a Jesús siendo salvos de la misma manera en que lo fueron aquellos primitivos cristianos con los cuales somos un mismo Cuerpo, creyendo el mismo mensaje y poseyendo al mismo Cristo que nos liga en Espíritu.

Ahora bien, aquel privilegio otorgado a Pedro de atar y desatar en la tierra quedando también así en el cielo, lo tenemos también nosotros igualmente, pues fue dado por Jesús de la misma manera a toda la Iglesia, es decir, a cada iglesia local, como consta en Mateo 18:16-20.

El Señor Jesucristo es pues aquella piedra del ángulo en la cual creemos y sobre la cual, al igual que Pedro, estamos fundados, y por cuya virtud vivimos ligados a El directamente, y en quien somos coordinados vital y espiritualmente con el resto del Cuerpo[6].

Esta exégesis que presenta la Roca sobre la que es edificada la Iglesia como el Hijo revelado y confesado, es la central y más abundante del testimonio de la interpretación patrística.  El profesor Lannoy de la Sorbona, París, dio a conocer el resultado de la investigación: ocho de los llamados "padres" de la Iglesia interpretan la roca como todos los apóstoles; 16 como simplemente Cristo; 17 como Pedro; y 44 como la fe que confesó Pedro.  En el fondo puede permitirse la suma 16+44=60.  Incluso Agustín de Hipona, en sus Retractaciones, a los 74 años de edad, se retracta de haber enseñado en su juventud a Pedro como la roca, y presenta más bien a Aquel a quien confesó Pedro.


Pasamos a examinar ahora el pasaje que nos recuerda la ocasión en que Jesús dijo a Pedro: "apacienta a mis corderos".  Debemos recordar que antes de la triple negación de Pedro, Jesús se lo advirtió de la siguiente manera: "Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos" (Lucas 22:31,32).  Tras esto, Pedro le negó tres veces, pero arrepentido, y llamado del Señor, cuando Este resucitó, fue preguntado también tres veces: "Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?".  La pregunta era específica a Simón Bar-Jonás, la comisión también.  No habla aquí de sucesores.  Fue Simón Bar-Jonás quien le negó tres veces, pero vuelto, también tres veces se le encomienda apacentar Sus ovejas, lo cual sería el "confirmar a sus hermanos" después de haber vuelto de la caída.  Es algo personal y temporal a Simón Pedro Bar-Jonás, de lo cual no hay derecho de extenderlo a supuestos sucesores en tan sólo Roma; además, el alcance de esta comisión es difícil entenderla como universal en vista de las declaraciones del apóstol Pablo en Gálatas 2:7 y 8: "Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles)".  Pablo hablaba de límites de jurisdicción.  El Señor ha repartido Su viña entre Sus siervos y cada uno debe rendirle cuantas por lo que se le encomendó.

No es tampoco extraño para nosotros que el nombre de Pedro aparezca en primer lugar en las listas de los doce apóstoles, en vista de su privilegio de tener las llaves del Reino y de ser llamado a apacentar los corderos del Señor, pero ésto no debe entenderse más allá de la persona exclusiva de Simón Pedro Bar-Jonás.  También Pablo menciona en otro orden a las columnas de la iglesia en Jerusalén: Jacobo, Cefas y Juan, lo cual sería inaudito si en la mente de Pablo estuviera lo que está en las mentes de los seguidores de la corriente romano-papista del siglo XX, en las cuales se han amontonado siglos de prejuicios.

Al considerar los documentos escriturales y otros de la antigüedad cristiana, nos encontramos con un ambiente bastante diferente al de las pretensiones actuales, y eso a pesar de las interpolaciones, recortes y falsificaciones de que han sido objeto las obras patrísticas.  El Concilio de Trento comisionó a inquisidores para expurgar las obras patrísticas de manera que fuesen suprimidas también aquellas frases y hasta párrafos contrarios al papismo.  En 1564, Pío IV publicó el primer índice de obras a expurgarse; en 1571 fue publicado otro en Amberes; en 1584, otro en Madrid; en 1588, otro en Venecia, y en 1607 se publicó en Roma la edición especial, o sea, oficial, del catálogo de libros a expurgarse.  El papa Clemente VIII perfeccionó el índice de Pío IV.  Por ejemplo, las obras de Cipriano de Cartago, quien abiertamente se pronunció contra las decisiones del obispo de Roma, fueron por lo visto de alguna manera manipuladas, habiéndose recibido de la antigüedad distintos textos divergentes precisamente en el asunto del primado de Pedro.  También la famosa cita de Ireneo de Lyón aducida en favor de la supremacía de la iglesia de Roma, es abiertamente reconocida como espúrea por reconocidos comentaristas romano-papistas.  Si se comparan los saludos de las cartas auténticas de Ignacio de Antioquía, se observará que su alabanza a la iglesia caritativa de la Roma de aquella época, en nada es superior a la de los efesios, magnesios, filadelfos, esmírneos y tralios.  Basta también leer la carta de los romanos a los corintios por mano de Clemente de Roma para captar el ambiente de dos iglesias hermanas y peregrinas.  Así que ni las Escrituras ni la tradición patrística temprana refrenda el pontificado romano.  El sumo pontificado atribuíase heredado de Babilonia a los césares como personificaciones de la deificación del estado pagano.  Dámaso (366-384) tomó tal título para sí cuando el emperador Graciano rehusó.  El obispo de Roma Sirico reclamó jurisdicción universal, pero en sus días el imperio se dividió.  Fue recién con el concilio de Sárdica en el siglo IV, de tan sólo occidentales, cuando se aceptó por primera vez la autoridad primada del obispo de Roma.  León I (440-461) fue de los primeros obispos de Roma que por las circunstancias de la época obtuvo cierto éxito político con el argumento de que la Iglesia estaba edificada sobre los sucesores de Pedro, a saber, exclusivamente el obispo de Roma;  sinembargo, a pesar de todo, al estudiarse los documentos de las controversias de la época, hállase que su autoridad no era aceptada por las iglesias como infalible; poco más de un siglo después de él, aun el poderoso papa Gregorio I, obispo de Roma (590-604) decía que quien se hiciese o pretendiese hacerse obispo universal, es precursor del Anticristo.  Sinembargo su sucesor Bonifacio III (después de Sibiniano) era declarado obispo universal por el emperador Focas de Constantinopla en un juego político del siglo VIII, al igual que León había obtenido tal reconocimiento del emperador Valentiniano.  Fue la autoridad del emperador y no un encargo de Pedro, ni de las Escrituras, ni de la tradición, ni de las iglesias, lo que estableció al obispo de Roma sobre Occidente con pretensión universal siempre resistida.  A mediados del siglo VIII, el rey Pipino de Francia, dio a Esteban III el poder temporal.  Nicolás I (858-867) fue el primer papa en usar la corona apenas rehusada por Juan Pablo I en nuestros tiempos.


Falsos documentos tales como las falsas decretales pseudoisidorianas y otros, fueron de los que se sirvieron para refrendar la marcha del pontificado en la Edad Media, de manera que logró establecerse.  Pero aun así, antes de Pío IX y el primer Concilio Vaticano (1890), los papas no se consideraban todos infalibles, y así lo declaran abiertamente, por ejemplo, Gregorio VI y XIII, Clemente VI y VII, Inocencio II, Pablo IV, Adriano VI; este último dijo que los papas pueden equivocarse y que varios fueron herejes.  De hecho, dos sínodos señalaron 16 herejías de Juan XX (1330), y el concilio de Constanza, que quemó a Juan Huss, declaró también hereje a Juan XXIII (1410); León X, abiertamente sospechoso de ateísmo; Liberio (352-60) firmó una profesión de fe arriana negando la divinidad de Cristo; Zósimo se pronunció a favor del pelagianismo (417-8);  el monotelismo del papa Honorio fue condenado en tres concilios ecuménicos; Juliano dio el visto bueno a Marcelo de Ancira en su sabelianismo de lo cual Hipólito de Roma había también sindicado a Calixto.  El concilio de Trento anatemizó doctrinas de los papas Inocencio I y Gelasio I; Nicolás I y Gelasio se contradijeron en cuanto al bautismo, y Esteban II contradijo a otros papas en cuanto al divorcio; sobre esto se contradijeron también Celestino I, Inocencio III y Adriano IV; Alejandro VI ratificó con bulas sus lascivias conservándose de él dos bulas contradictorias fechadas en el mismo día.  Los requisitos de Eugenio IV para la ordenación, hacen inválidas las ordenaciones de los primeros 10 siglos cristianos.  Pascual II y Eugenio III se contradicen con Julio II y Pío IV en cuanto al duelo; en fin, suficiente para meditar e investigar mejor.  Cualquier hombre puede fallar, pero al tratarse de pretensiones de infalibilidad en asuntos de fe y moral, es preciso considerar muy detenidamente los hechos.

Además de esto, ¿por qué precisamente un obispo de Roma sería el sucesor de Pedro?  Las Escrituras y los documentos más antiguos muestran que los apóstoles nombraron presbíteros que eran los obispos en las ciudades con iglesia.  Tan sólo a partir de Ignacio de Antioquía (siglo II) se diferencian presbíteros y obispos y no en todas partes;  es de esperar que Pedro y Pablo nombraran obispos en muchos lugares (generalmente más de uno en cada ciudad es el registro bíblico.  Entre todos estos obispos, ¿por qué precisamente el de Roma?  La historia muestra a la política  haciéndolo, no al apóstol.  Además, las iglesias de Siria y Grecia son más antiguas que la de Roma, que se pretende la más antigua; aquellas iglesias no concuerdan con ésta.  La forma actual del romano-papismo es más nueva que la misma Reforma protestante, pues apenas se definió en la contrarreforma.  ¿Acaso una interrumpida y confundida lista de papas nos asegura la verdad?  No puede decirse con toda certeza que tales papas fueron sucesores de Pedro; la mayoría no fueron nombrados como Pedro hubiera nombrado a los obispos; tampoco se puede demostrar que todos se atuvieron a la enseñanza manifiesta del apóstol Pedro; por el contrario, los documentos muestran que le contradijeron en varias ocasiones; varios papas heredaron la "sucesión" al estilo "golpe de estado", o comprado el puesto, pero el Espíritu Santo no se compra.  Otros fueron hechos papas por familias poderosas de Roma, o reyes y emperadores de Francia, Alemania y aun de Constantinopla (Focas).  Ni la doctrina, ni la vida, ni la ordenación de Pedro corrió demostradamente por aquellos canales; por ejemplo, el papa Crecencio derrocó y estranguló a Benedicto VI; Benedicto IX abdicó por su tío Gregorio VI a cambio de rentas inglesas, pero volvió a reclamar el papado.  ¿Estará la infalibilidad sujeta a tales caprichos? ¿Son estos manejos transmisión de la verdad que es la vida, o al menos de la ordenación?   ¡Evidentemente no!  Hubo además largos períodos con antipapas rompiendo la cadena.  ¿Qué del ministerio de aquéllos ordenados y apadrinados por el papa Formoso? ¿Qué de quienes confiaron en tal administración de sacramentos?  Las ordenaciones del papa Formoso fueron anuladas por su sucesor Esteban (896) en el concilio cadavérico en el cual fue juzgado el cadáver desenterrado de Formoso, al cual, después de vestir espléndidamente juzgaron muerto y sentenciaron a muerte cortándole la cabeza al cadáver y los tres dedos de la bendición.  ¡Tal tipo de enredos nada tiene que ver con nuestra fe en Cristo!

La verdad divina no depende de tales supuestos sucesores; ella nos ha llegado ya por otros medios más seguros fundamentados principalmente en la Providencia divina, y es una posesión vital actual.  Jesucristo está vivo en el presente y tenemos comunicación directa con El, quien es la Verdad y la única Cabeza del Cuerpo, presente en todas partes; contamos con Su Espíritu, con las Sagradas Escrituras, con el Cuerpo de Cristo y aun con lo que en la tradición  demuéstrase legítimamente apostólico.

Amamos a la Iglesia universal y somos parte de ella; por medio del Espíritu Santo y la sustancia del evangelio la reconocemos, y nos ayudamos unos a otros a madurar en Cristo como miembros de El.  Es con dolor por Babilonia que salimos de ella por mandato de la Palabra divina, para no participar de sus pecados ni de sus plagas, pues los reyes de la tierra y sus naciones se han embriagado con las fornicaciones de la gran ramera vestida de púrpura y escarlata, ebria de la sangre de los santos[7]. ¿No es algo de eso la inquisición?

 Continuará...

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CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM (3)

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 12:21, Categoría: General

CARTA ABIERTA AL JESUITA DON ANTONIO COLOM

TERCERA PARTE

 

IV.  Por la crítica de Dn. Antonio Colom, parece que él no entiende la diferencia entre la Iglesia universal, una sola,  el Cuerpo de Cristo, y  las iglesias locales tales como la de Jerusalén, la de Antioquía, la de Efeso, la de Tesalónica y las de Galacia, las de Macedonia, las de Acaya, las de Judea, las de Asia, etc.

La Iglesia universal, compuesta de todos los miembros del Cuerpo de Cristo en toda época y lugar, comenzó a partir de Cristo con sus discípulos y el día de Pentecostés tuvo lo que podríamos llamar su inauguración, pues a partir de allí fue derramado plenamente el Espíritu Santo, quien es el que nos bautiza en el Cuerpo (1 Corintios 12:13).


La Iglesia universal tuvo un solo comienzo al cual estamos ligados todos los cristianos.  Y comenzó en Jerusalén, no en Roma; las iglesias de Judea, Samaria, Galilea, Galacha y las de Siria y griegas, etc. son más antiguas que la iglesia de Roma.

Nuestra fe, al nacer del testimonio directo de los apóstoles a través de sus escritos, es tan antigua como cuando Pablo escribía a los Romanos antes de visitarlos.  Nuestra fe ha nacido y se nutre por el testimonio directo de los apóstoles a través de sus escrituras; no nos apartamos de ese testimonio; además hemos sido también bautizados en las aguas por miembros de Cristo y de Su parte; el Espíritu Santo nos ha bautizado también, transformándonos y convirtiéndonos del mundo, del pecado y de la incredulidad, al Camino que es Cristo mismo reproduciéndose vitalmente entre nosotros (Juan 14:6).  No se nos puede destruir esta fe, pues ha sido el mismo Padre quien por el Espíritu Santo nos ha revelado al Hijo.  La sangre de Cristo nos ha limpiado de todo pecado y su virtud nos participa la santificación como experiencia real; incluso, el Espíritu Santo nos ha bendecido con dones espirituales, y a varios ha llamado directamente al ministerio del apostolado.  Además, en ningún momento nos consideramos otra iglesia; ni siquiera organizamos nada en forma exclusivista como supone el jesuita Dn. Antonio Colom en su crítica.  No tenemos necesidad de fabricar una organización exclusivista que pretenda ser otra iglesia; ¡no!  sino que ya pertenecemos a Cristo y El a nosotros, y somos ya parte de Su Cuerpo y recibimos a todos los verdaderos cristianos como una familia universal, respetando la jurisdicción ciudadana de cada candelero.  Y como dice el apóstol Pablo: a nadie conocemos según la carne (2 Corintios 5:16).

Ahora bien, en cuanto a la iglesia local a la cual acudir (Mateo 18:17), es lógico que la iglesia del lugar se funde apenas en la fecha de su comienzo particular, el cual es diferente en cada lugar.  Hay lugares donde aún no ha sido fundada la iglesia de allí; cuando lo sea, aunque en el futuro, eso no la hace menos verdadera, una vez que su fe sea la misma que predicaron los apóstoles cuyo núcleo esencial para la salvación está registrado, gracias a Dios, en las Escrituras[8].

Así que tratándose de iglesias locales, es decir, de ciudades o lugares, no nos afecta cuál sea primero o después;  lo que sí nos importa es que sea el mismo Espíritu y el mismo evangelio de Cristo y los apóstoles, para conocer el cual acudimos al Señor resucitado, Cabeza del Cuerpo, y a sus pronunciamientos más seguros los cuales están registrados en la Biblia, junto a la explicación de sus apóstoles; tenemos también el Espíritu Santo y apreciamos el ministerio del Cuerpo.  No tenemos tampoco problema en ayudarnos unos a otros y recibir ayuda, en Cristo, de cualquier miembro suyo conocido por sus frutos.  Si la tradición extrabíblica puede demostrarnos sin lugar a duda algo proveniente de Cristo y de los apóstoles que no se halle en las Escrituras, lo examinamos gozosos; pero una cosa sí decimos: Nada puede pretenderse de origen apostólico que contradiga sus mismas Escrituras.  Estamos al tanto de muchas innovaciones y perversiones a través de la historia; el diablo siempre ha intentado pervertir el cristianismo de manera que en parte lo ha hecho edificando a Babilonia en vez de a Jerusalén.

Nosotros empero nacimos en este siglo, y no tenemos la culpa de lo que ha sucedido en la historia.  Eramos pecadores mundanos perdidos, incrédulos e inconversos, pero ahora somos cristianos, y una cosa sí sabemos bien:  somos el fruto del Espíritu Santo a través de los escritos apostólicos, y amamos a la Iglesia universal, a todas las iglesias de los santos (Apocalipsis 2:23; 1 Corintios 14:33; Romanos 16:4) y buscamos en Cristo acrecentar y profundizar nuestra comunión, superando las divisiones creadas por el diablo.  Tenemos por cierto que tan solo la verdadera común participación con y en el Cristo vivo efectuará, como es Su ministerio, la perfecta reconciliación entre los verdaderos cristianos, nacidos del agua y del Espíritu, en la genuina regeneración evidente por sus frutos.  A tal reconciliación estamos dispuestos; pero pretender una mera unificación externa, política y hegemónica, ajena al Cristo vivo, es vano para Dios y aprovechable para el diablo y su anticristo.  Mostradnos a Cristo y os recibiremos.

Dn. Antonio Colom, al parecer justificando los malos frutos de los que fueron rociados sin creer ni querer, decía en su crítica así: se entra a formar parte de la Iglesia por medio del bautismo.  Y en la Iglesia de Cristo hay buenos y malos (véase la parábola de la cizaña, Mateo 13:24 y ss.).  La Iglesia de Cristo es la sociedad cuyo Jefe es el sucesor de Pedro.


En primer lugar respondemos que en la parábola de la cizaña no es la Iglesia el campo con trigo y cizaña, sino el mundo; el mundo es el campo donde el Señor sembró el trigo (Su Iglesia) y el diablo la cizaña (Babilonia); puede verse la interpretación de Cristo mismo en Mateo 13:37,38.  Sería un absurdo considerar regenerado a un impostor rociado, incrédulo, cuyo fruto es cizaña cual hijo del malo.  Si es hijo del malo (cizaña) entonces no es regenerado, y fue plantado por el diablo en el mundo entre la Iglesia, pero no en ella.  Pablo dice que es el Espíritu el que nos bautiza en el Cuerpo (1 Corintios 12:13) y éste se recibe habiendo oído con fe (Gálatas 3:5,14) mediante la cual invocamos al Señor en el bautismo (sumersión) en Cristo y en agua de parte de Dios.  Por eso el apóstol Felipe respondió al eunuco: Si crees de todo corazón, bien puedes (ser bautizado).

Una ceremonia de rociamiento sin fe (que no es bautismo) no regenera a nadie, pues está desprovista del contacto espiritual.  Nadie es regenerado por una fe ajena; es la vida recibida de Cristo, por la fe personal, concientemente, la que regenera.

Dn. Antonio Colom nos criticaba por decir que la Iglesia es la suma de los regenerados en Cristo, por el Espíritu; y enfatizaba el agua; pues bien, entre nosotros hemos recordado siempre las aguas bautismales, y los que llegan a creer son entonces bautizados (sumergidos) de parte de Dios en ellas, obedeciendo a Cristo; pero nuestro énfasis, sin desconocer el agua, es en la realidad espiritual, la fe personal y consciente, el acto voluntario, pues faltando esto, el agua por sí sola no tiene ningún poder regenerador, como también lo da a entender el apóstol Pedro en su primera carta (l Pedro 3:21).  Se trata, pues, del lavamiento del agua por la Palabra (Efesios 5:26), del lavamiento de la regeneración (Tito 3:5), la cual viene de recibir por la fe a Cristo (Juan 1:12; 1 Juan 5:1,4,5); 1 Pedro 1:24,3); tal fe la demostramos y confesamos en el bautismo voluntario.  Sostenemos, pues, la necesidad de nacer no sólo del agua sino también del Espíritu (Juan 3:5,6).

Faltando la sustancia de la fe y de la realidad espiritual, el rociamiento se convierte en un mero formalismo que a nadie regenera.  Pablo dice en Colosenses 2:12, que en el bautismo somos resucitados con Cristo mediante la fe en el poder de Dios que levantó a Cristo de entre los muertos.  Es esta la razón por la cual al hablar de regeneración, nuevo nacimiento, enfatizamos la fe y el Espíritu, precisamente para evitar la irresponsabilidad de los que se confían en la mera apariencia ritual y externa, atribuyéndole al agua ceremonial el poder regenerador, enajenados del Cristo vivo al que es necesario asirse por la fe, en la realidad espiritual.  Aun así, creemos y practicamos también el bautismo en agua, procurando hacerlo con toda seriedad y responsabilidad, pues no son las estadísticas lo que deseamos poblar, sino el cielo.


Ahora, Dn. Antonio Colom contra este contexto nos dice, al parecer ingenuamente, que la Iglesia de Cristo no son los regenerados sino la sociedad cuyo jefe es el sucesor de Pedro; nos parece que se engaña y nos quiere también engañar. ¿De qué tipo de sucesor habla?  Y, ¿sucesor en qué sentido?  Sabemos que se refiere al papa de Roma.  Pues, bien, todos los papas actuales, a quienes apreciamos en cuanto hombres e incluso amamos y por lo cual les somos sinceros en la manifestación de la verdad, todos los papas actuales, decía, son sucesores de Martín V, hecho papa por el concilio de Constanza convocado por el emperador Segismundo de Alemania.  Tal papa no recibió la sucesión de ninguno de los tres que le precedieron a un mismo tiempo: Gregorio XII de la línea de Roma, Benedicto XIII de la de Avignon y Juan XXIII de la de Pisa.  Estos tres fueron depuestos por el Concilio de Constanza. ¿Por qué? ¿Eran falsos?  Además, ¿con qué autoridad?  Si la línea de Roma desde Urbano VI a Gregorio XII era falsa, está rota la cadena, y si era verdadera, ¿por qué fue desconocida y por qué acató la deposición? ¿Acaso no se supone al concilio inferior al papa?  Y si cambian las cosas, ¿qué es lo que sucede? ¿Un título prohibido por Cristo con diversos contenidos?  Si la línea de Roma acató la deposición, se consideró a sí misma falsa, y entonces la línea de Avignon sería la verdadera, la cual a partir de Urbano VI pasó a Clemente VII, a quien sucedió Benedicto XIII que no acató la decisión del concilio.  Si la línea de Roma no era la verdadera, entonces lo era la Avignon y por eso el papa no acató la deposición del concilio, pero fue igualmente depuesta y repudiada hasta el día de hoy.  Los sucesores actuales no provienen de Avignon, y si es porque también esta línea era falsa, entonces no era sino comenzar de nuevo con Pisa, lo cual no es sucesión.  La línea de Pisa no es heredera de Roma ni de Avignon; no puede serlo pues fueron repudiadas; ¿cómo entonces iba a sucederle a Pedro?  Además, la línea de Pisa la heredó Juan XXIII a quien el concilio depuso por hereje y otras cosas, pues incluso negaba la inmortalidad del alma.  En nuestro tiempos, otro papa tomó el homónimo de Juan XXIII, lo cual significa reconocer la deposición de la línea de Pisa.  Así que Martín V, nombrado por el concilio de Constanza no es sucesor ni de la línea de Roma depuesta con acatamiento, ni de la línea de Avignon depuesta sin acatamiento pero abandonada, ni de la línea de Pisa que venía por el primer Juan XXIII también depuesto.  Entonces Martín V, a quien suceden los actuales papas, no heredó ninguna autoridad apostólica proveniente de Pedro, sino que proviene su autoridad política del concilio de Constanza, que demostró mayor autoridad que los papas deponiéndolos a todos y haciéndose de uno nuevo.  Así que los que pretendían ser sucesores fueron depuestos y los actuales no vienen de ninguno de ellos, pues ¿cómo suceder a depuestos?  Si fueron depuestos no eran verdaderos, y entonces se sucede a falsos o no se sucede a nadie.  La pretendida cadena está rota; y pensar que esta no es la única ocasión en que aconteció tal tipo de cosas, sino que es apenas un ejemplo entre varios.  Sí, varios papas fueron derrocados por sus supuestos sucesores e incluso condenados por estos mismos; varios fueron entronizados por reyes poderosos que no tenían de Pedro ninguna autoridad para constituir.  Para nosotros, pues, Dn. Antonio Colom, una lista de papas no significa nada; ¡si se conociese la verdadera historia de cada uno de esos nombres! ¿Son excátedra las bulas pontificias?  En ellas se permite matar contradiciendo a Cristo, se manda a desobedecer a las autoridades civiles contradiciendo Su Palabra, se legitiman mentiras, se anatematizan verdades y hasta hechos históricos, etcétera.

La verdad, la vida, el evangelio, el cristianismo, es muchísimo más que eso y hasta el día de hoy existen herederos de herencias de verdad más antigua que la misma fecha de la visita apostólica a Roma.

¡Qué necedad sería desprendernos de Cristo de sus Palabras seguras por los apóstoles en las Escrituras, y hacer depender nuestra salvación de las ocurrencias inesperadas de una galería tan variada!  Un solo Mediador tenemos entre Dios y nosotros: a Jesucristo hombre, en cuya virtud ha de vivirse. ¡ Que nadie pretenda separarnos de este Mediador interponiéndose! ¡Estamos asidos a la Cabeza y somos el Cuerpo! ¡Somos la Iglesia! ¡Tenemos Su Espíritu! ¡tenemos voz y voto!  Tenemos también responsabilidad por la cual respondemos directamente al Juez de toda carne: el Hijo de Dios, Jesucristo el Señor.

Al estudiar la historia, lastimosamente nos parece que la institución romano-papista ha sido la causa de terribles males, y aún hoy, es también triste decirlo, la multitud de su pueblo que se dice adepto a ella sin conocerla, son en su mayoría indiferentes, atrapados allí sin voluntad propia, y hasta usados para escarnecer, y lo que es peor, no conocen aún el camino de salvación, el Evangelio.  Basta una conversación para notarlo.  Perdóneme por favor si hubo un desmedido entusiasmo en esta respuesta, pero es así como expresamos nuestro sincero deseo por la genuina salvación de las almas; confiémosnos en el Hijo de Dios y Su sacrificio definitivo, conozcamos por la gracia de Dios la virtud de Su Espíritu que nos convierte verdaderamente a Dios.

 

 

V.  En el artículo criticado por Dn. Antonio Colom, decíamos que el Espíritu Santo inspira las Escrituras y a la Iglesia; usábase un tiempo presente literario, pero el jesuita nos corrigió diciendo que el Espíritu inspiró (pasado) a las Escrituras y ahora (presente) inspira a la Iglesia.  Muchas gracias, es verdad que es en el pasado que el Espíritu inspiró las Escrituras, no obstante también decimos que hoy el Espíritu Santo sigue operando a través de las Sagradas Escrituras.

Y para terminar, el jesuita Colom, preguntaba, qué queríase decir al decirse que la Iglesia no canoniza el canon;  éste es canónico en sí”.

Bien, es esto lo que se quiere decir: No es la Iglesia la que le da el carácter sagrado a los libros de la Biblia, sino que éstos son sagrados en sí mismos, y la Iglesia meramente los reconoce; en ese sentido, la Iglesia no tiene derecho de modificarlos; además, tales Libros hablan por sí mismos.  La Providencia de Dios, no tan sólo la Iglesia nos los conservó.

 

En Paraguay, 1982.



[1] En sentido de “hipóstasis” (Heb. 1:3).

[2] Juan 1:12

[3] “Opúsculo de Cristología”

[4] Referencia a Romanos 10:8-13; Gálatas 3:26; Juan 1:12

[5] Referencia a 1 Corintios 12:13

[6] Referencia a Efesios 2:20,22; Colosenses 2:19

[7] Referencia a Apocalipsis 17

[8] Juan 20:30,31; Efesios 3:3-6; Gálatas 6:16; 2 Corintios 1:13; Romanos 15:15,16; 1 Corintios 15:1-8; Filipenses 3:15-17; 2 Tesalonicenses 3:14; 1 Timoteo 1:15; 2 Timoteo 3:15;  Tito 3:4-8; 1 Pedro 5:12; 2 Pedro 3:1,2; 1 Juan 1:4,5-10; 1 Juan 2:1-6,7; 1 Juan 3:11,23; 1 Juan 5:10-13; Judas 3; Apocalipsis 22:6-10.
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Gino Iafrancesco V.,1982, Ciudad del Este, Paraguay.

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