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Diciembre del 2006

LA SATANIZACIÓN DE LA NAVIDAD

Por Gino Iafrancesco V. - 18 de Diciembre, 2006, 10:29, Categoría: General


LA SATANIZACIÓN DE LA NAVIDAD

 

 

El concepto original de la Navidad era ciertamente profundo; aunque por su mismo significado y tenor, también destinado a la más trascendental controversia; lo cual explica la paulatina satanización de la navidad. La palabra "navidad" es una contracción de la otra palabra "natividad", y se refiere al nacimiento de la prometida Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza del dragón serpiente, emperador de la muerte, a costa de Sus heridas, Su muerte expiatoria, pues sería herido en el calcañal cuando aplastase la cabeza de la serpiente.

El origen primigenio de tal concepto proviene del híper arcaico documento titulado Sefer toledot Adam, o "Libro de las Relaciones de Adán", incorporado y actualizado bajo divina inspiración por Moisés en Br'shit de la Torah, comúnmente llamado Génesis, libro primero del Pentateuco. Tal documento híper-arcaico es la segunda de las relaciones incorporadas y actualizadas bajo divina inspiración por Moisés, y aparece después de Toledot ha-shamayim v-et ha-erets, o "Relaciones de los Cielos y la Tierra", que contiene los primeros orígenes y el Heptaemerón (o Siete Días) de la hechura y composición de los cielos y la tierra. El Sefer toledot Adam, según la capitulación y versificación alta-medieval de Canterbury, va desde Gn.2:4b hasta Gn.5:1a.  En el pasaje 3:14-15, un verdadero proto-evangelio, está escrito lo siguiente: "Y Yahveh Elohim dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" [negritas de éste autor].

Dios promete, pues, a la serpiente, a quien el apóstol Juan en el Apocalipsis llama también divinamente inspirado: "el dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás" (Ap.12:9), que la Simiente de la Mujer aplastaría su cabeza, aunque fuese herido. Tal herida en el calcañal equivalía a Su muerte expiatoria para redimir del pecado y de la muerte al hombre, que había sido introducido en ellos por el querubín caído Luzbel. Tal expiación fue prefigurada en el sacrificio del animalito con cuyas pieles se recubrió la desnudez disfrazada de nuestros padres primigenios. Es esa la razón por la cual Eva, cuando parió a Caín, dijo exaltadamente: "Por voluntad de Yahveh he adquirido varón" (Gn.4:1). Caín significa adquirido. Probablemente Eva pensaba que Caín era ya la simiente prometida. De tal manera, Caín sería el primer prototipo de falso cristo, el cual asesinó a su hermano Abel, el cual sí se cobijaba, como lo fueron sus padres, con el sacrificio expiatorio de lo más gordo de sus ovejas, prefiguración del sacrificio de Cristo. Pero a diferencia del posible pensamiento de Eva, lo que realmente comenzó a acontecer en la pre-figurativa historia de Caín y Abel, fue el inicio de la enemistad prometida por Dios entre dos líneas, la de la serpiente y la de Dios.

También Caín, bajo inspiración maligna, se anticipó y apresuró a llamar Enok, iluminado, a su primogénito; pero el verdadero iluminado de Dios fue el Enok descendiente de Set, el cual también profetizó de la futura venida de Aquel que aplastaría la cabeza de la serpiente. El Enok cainita era un falso iluminado, al igual que su padre Caín no era la verdadera simiente prometida. Pero el Enok setita sí profetizó por inspiración divina: "De éstos (los impíos) también profetizó Enok, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra Él. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho" (Jd.1:14-16). La historia de este Enok setita era conocida también por los sumerios y caldeos, llamándolo en su idioma como: Enmenduranna de Sipar, según el Prisma Well-Blundell (W:B:444, 62) con el catálogo de personajes antediluvianos, y otros documentos. Por su parte, el antiguo historiador de los caldeos, de nombre Beroso, se refiere a Enok setita como: Evedoranjos de Pautibibla, también llamado Emenduranki. Tales tradiciones pasaron en el período intertestamentario a los cuatro conocido libros del Ciclo de Enok: el etiópico-griego, el eslavo, el hebreo y el arameo, además de los fragmentos coptos. El hermano de Jesucristo, Su apóstol Judas Tadeo Lebeo, por inspiración divina entresaca de tal tradición lo fundamental. Por esa misma época, el rabino Ismael acrecienta tal tradición con sus "visiones" de la Merkabah.

 A su vez, también Lamek setita, padre de Noé, tenía la esperanza de que éste fuese algo así como la simiente prometida (Gn.5:28-29, del Toledot Nojá); pero Noé fue apenas una prefiguración típica, pues salvó a la humanidad en el arca durante el Diluvio. De lo cual el apóstol Pedro enseña que es una prefiguración del bautismo en Cristo (1Pd.3:20-23). Pero pasado ya el Diluvio, aparece otro prototipo del anticristo: Nimrod, o Nino, quien está detrás de la llamada civilización de Nim-Marad, equivalente a Sumeria. Su esposa Semirámis, tras la muerte trágica de aquel, deifica al héroe mediante el espiritismo; y de allí surge la matriz mitológica de la madre esposa del niño, pues Semiramis consideró a Nimrod como Zeroasta; es decir, la simiente prometida. Remito en este respecto al lector al capítulo 7 del libro "Perspectiva del hombre", de este mismo autor: "Relaciones histórico-mitologales". De tal trasformación mitológica bien nos informa Alexander Hislop, con su abundante bibliografía, en su encomiable libro: "Las Dos babilonias", el cual le costó la vida, pues lo mataron por eso en 1854. Basado en él, y otros estudios históricos, luego Ralf Woodrow escribe su famosa "Babilonia, Misterio religioso", donde nos informa de la paganización de la cristiandad periférica a partir de Constantino.

Pero no nos adelantemos tanto todavía. Inmediato a la época de Nimrod, aparece Abraham, padre de la Fe. A Éste se le promete que en su simiente serían bendecidas todas las familias de la tierra. De modo que la Simiente de la Mujer sería también Simiente de Abraham; y así sucesivamente, vendría por la línea de Isaac, de Jacob Israel y de la tribu de Judá. Y entonces también de la familia de Isaí y del rey David. En días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes Judá, profetizan Isaías y Miqueas acerca de tal nacimiento. Isaías profetiza: "Por tanto, el Señor mismo os dará señal: he aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará Su nombre Emmanuel  (Con nosotros Dios)…/…Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de Su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre Su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Yahveh sabaot hará esto" (Is.7:14; 9:6-7).

 Por su parte, Miqueas profetiza: "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel" (Mq.5:2-3). De modo que, por una parte, Isaías acrecienta al cuadro profético el hecho de que la Simiente de la Mujer que vendría por Abraham, Isaac, Israel, Judá, Isaí y David, sería realmente una simiente de mujer; es decir, de una joven doncella virgen. Lo cual sería la señal divina. Y Miqueas, por su parte, acrecienta que nacería en la ciudad de Belén de Judá. Esto lo profetizan Isaías y Miqueas más de 700 años antes del nacimiento de Jesucristo, como consta en la documentación desenterrada por la arqueología en Qumram y otros lugares. Miqueas da a entender además que la venida del Mesías sería en dos etapas: una primera, desde Belén, para sufrir como expiación; pero los dejaría por un tiempo esperando el parto espiritual del pueblo de Dios. Entonces, tras la formación de Cristo en Su iglesia, y la conversión de Israel para ser reinsertado en su propio olivo, regresaría para reinar, ya no a Belén, sino al monte de los olivos, también según otras profecías.

 El significado profundo de la navidad, o natividad, es el recibimiento del nacimiento del Mesías en Belén, quien vino para deshacer las obras del diablo. Por eso el dragón, según Apocalipsis, se para frente a la Mujer, con la intención de devorar al niño tan pronto nazca. Y ahora no es el turno ni de Caín, ni de Nimrod, sino de Roma por mano de Herodes, llamado por los suyos, el grande, para levantarse contra el Ungido de Dios. Pero avisados sobrenaturalmente huyen a Egipto. Tras la conversión de Constantino, emperador romano, la serpiente procura entonces mimetizarse en la paganización de la cristiandad periférica. Continúa el paganismo barnizando de nombres cristianos las fiestas paganas, y eso con la connivencia de líderes contemporizadores y de corta visión. El solsticio de invierno en el hemisferio norte, señalado con una aureola solar especial, da lugar a la fiesta del sol invicto, de trasfondo mitraico, tan apreciado por Carlos Gustavo Jung, gurú de la nueva era, que es la vieja era de nuevo. La fiesta del sol invicto, pues que al Mesías se le llama en las Sagradas Escrituras: El Sol de Justicia, es convertida entonces en la celebración del nacimiento del niño Jesús, pero fuera de connotaciones verdaderamente cronológicas, sino apenas temáticas.             

 El aspecto cronológico verdadero del nacimiento de Jesucristo es el siguiente: El sacerdote Zacarías, casado con Elizabeth, la pariente de la virgen María, pertenecía a la clase de Abías, la octava clase entre los 24 turnos sacerdotales establecidos por David. A cada clase correspondían 15 días entre los 360 del año lunar para ejercer la liturgia sagrada en el santuario. La clase octava, la de Abías, a la que pertenecía Zacarías, padre de Juan el bautista, completaba su liturgia al terminar el cuarto mes, rebyhy. El año bíblico y cósmico comienza en el equinoxio de primavera, cuando brota la vida, según voluntad de Dios expresa a Israel en la Torah (Exodo 12), en el mes de Abib Nisán, entre la segunda quincena de marzo y la primera de abril. Tras los meses (1) Abib Nisán, (2) Zif, (3) Siván y (4) rebyhy, al terminar su liturgia Zacarías, concibe su esposa Elizabeth, y al sexto mes de Elizabeth concibe María por el Espíritu Santo, conforme a la profecía y al nuevo anuncio divino por el ángel Gabriel. Por lo tanto, los 6 meses de Elizabeth corresponden a (5) hamyshy, (6) Elul, (7) Etanim, (8) Bul, (9) Kisleu, (10) Tebet. En el décimo mes del año, Tebet, el sexto del embarazo de Elizabeth, aparece Gabriel a María para anunciarle la concepción de Jesús. Tebet equivale a la segunda quincena de diciembre y a la primera de enero. Contando entonces los nueve meses del embarazo de María, tenemos: (11) Shebat, (12) Adar, (1) Abib Nisán, (2) Zif, (3) Siván, (4) rebyhy, (5) hamyshy, (6) Elul, (7) Etanim. Por lo tanto, Jesucristo nació en el séptimo mes del año bíblico y cósmico, llamado en las Sagradas Escrituras: Etanim, que corresponde con la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre, el mes del zodiaco astronómico correspondiente a Virgo, pues el Mesías nació de la virgen como Simiente de la Mujer. En ese mes se celebra el día de la expiación, pues Jesucristo vino de la virgen para morir por nuestros pecados y redimirnos del pecado y de la muerte. El ciclo que comienza en Virgo termina en Leo, pues el Mesías regresará por segunda vez como el León de la tribu de Judá para juzgar y reinar.

 Dionisio el Exiguo, el erudito tras el calendario gregoriano que reemplazó al juliano, y que rige la modernidad, está desfasado en un  septenario, pues él erró al colocar el nacimiento de Jesucristo después de la muerte de Herodes, el llamado por los suyos, el grande. Sin embargo, Jesucristo nació antes de la muerte de Herodes, pues fue visitado por los magos de Anatolia después del nacimiento del niño Jesús. Pasado un tiempo, este Herodes organizó la matanza de los inocentes hijos de Raquel en Efrata, cuando José, María y Jesús ya habían huido a Egipto. El fenómeno astral que guió a los magos desde su tierra, en tres etapas, hasta Belén, fue descubierto por el gran astrónomo Johanes Kepler, quien demostró científicamente que unos años antes de la muerte de Herodes, se vio tres veces, desde el ángulo de Belén, la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno. Desde la presencia del profeta Daniel en Persia como jefe de los magos, los mazdeistas esperaban al Rey de los Judíos prometido. Y puesto que Júpiter es el planeta real, y Saturno el sabatino (saturday), y el sábado está ligado a los judíos, la conjunción de Júpiter y Saturno les significó la señal del nacimiento del Rey de los Judíos. La conjunción también se dio, pues, en el mes de Etanim. Pero entonces vemos el deseo de la serpiente de hacerse igual a Dios, cuando influye en la forma ocultista como diseñan a la estrella de Belén, un pentáculo con dos puntas para arriba, como los cuernos del rostro de becerro del querubín caído. Luzbel siempre ha querido satanizar la navidad.

 A partir de Francisco de Asís, comenzó a recordarse la natividad con la elaboración del pesebre. Desgraciadamente, desde los países nórdicos, y con la connivencia luterana, se introdujo la figura del árbol de navidad. Vemos entonces como la serpiente suplantó al pesebre con el árbol de navidad, y al nacimiento de Jesús con la "tierna" historia de santa Klaus, Papá Noel. Lo que era una celebración religiosa y espiritual, fue convertida por la serpiente en una orgía de bebedicies y comilonas, cada vez más asimilada al halloween de las brujas. De hecho, al lado de Papá Noel comenzaron a aparecer sexis mamás Noel en paños menores. Comenzó a hablarse de magia y fantasía, y ahora está rodeada de duendes; precisamente de servidores de la serpiente, al igual que los inspiradores comerciales que están detrás de la patraña universal. Porque no es en un solo pais donde esta satanización está aconteciendo, sino en todo el mundo, donde las élites "iluminadas" cual Caín, Nimrod y Judas Iscariote, a través de sus multinacionales, se roban el show deificando al dragón. Hoy mismo recibí una cartilla de propaganda para celebrar la navidad con duendes y dragones, mientras el Nombre de Jesucristo es ridiculizado. Ese es el espíritu que está detrás de la satanización actual y antigua de la navidad.

 Detrás de tal programa de usurpación maligna y luciferiana están las élites del druidismo iluminati, digitador de la masonería,  cuyo Consejo de 13 Grandes Druidas, no hace mucho presidido por Gaven Frost en su programa de ocultización de la cristiandad, según los testimonios de Lance Collins o John Todd, Mike O'Connors, y otros, realiza el ecumenismo ocultista de las élites esotéricas anticristianas. He vivido en varios países y puedo notar que la manipulación de la educación y del comercio no es un asunto local, sino global. En todos los colegios de mis niñas, en varios países, promueven la misma película de Aladino y la lámpara maravillosa, para inducir a los niños y a los jóvenes, si no pueden con los adultos, al ocultismo. El libro de lectura pedido a mi hija en el colegio era "Carlos Basa calabaza", donde un apestoso demonio se hace amigo del infante para que nunca pueda desprenderse de él. Promovieron a Batman como héroe de los jovencitos; y cuando ya los tenían atrapados en el nuevo culto, declararon con feroz propaganda a Batman como rey de los demonios. Navidad nada tiene que ver con duendes, ni dragones, ni magia, ni fantasía, ni comilonas y bebedicies, papás Noel y mamitas sexis, como si fuera otro halloween de brujas, sino con el nacimiento virginal de Jesucristo en Belén para desahacer las obras del diablo, perdonar nuestros pecados y conducirnos a la gloria divina al otro lado de la muerte. Satanás y sus dráculas solo desean deformar la imagen de Dios en el hombre y reducirlo al tormentoso infierno con una carcajada tétrica. Jesucristo dijo: "El que no está conmigo, está contra mi…/…El que conmigo no recoge, desparrama".
 

Gino Iafrancesco V., 2006, Bogotá.

 

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