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Enero del 2007

RELACIÓN MIGRATORIA TUBALÍ-SINEA

Por Gino Iafrancesco V. - 26 de Enero, 2007, 20:18, Categoría: General

Bosquejo histórico (3).-

 

 

RELACIÓN MIGRATORIA TUBALÍ-SINEA



La Tableta del Toledot Shem [Relaciones de Sem] dice inspiradamente: "B'ny Yefet: Gomer wMagog wMaday wYavan wTubal wMeshek wTyras" (Gn.10:2). Lo cual significa: "Hijos de Jafet: Gomer y Magog y Maday y Javán y Tubal y Mesek y Tiras". También dice inspiradamente: "wK'nahan yaled et-TSydon b'koro wet-Jet wet-haY'busy wet-haAmory wet-ha Girgashy wet-haJivy wet-ha Har'qy wet-haSyny wet-haArvady wet-TS'mary wet-haJamaty v'ajar nafotsu mishpjut haK'nahany" (Gn.10:15-18). Lo cual significa: "Y Canaán engendró a Sidón su primogénito y a Het y al Jebuseo y al Amorreo y al Gergeseo y al Heveo y al Araceo y al Sineo y al Arvadeo y al Zemareo y al Hamateo y después dispersáronse familias de los Cananeos".  

 

Por su parte, el Libro de los Jubileos, de la época macabea, pero conteniendo tradiciones anteriores, nos informa: "Supo Cam que su padre había maldecido a su hijo menor y se ofendió con él, pues había maldecido a su hijo. Se separaron de su padre él y sus hijos: Cus, Mitsraim, Fut y Canaán, y se construyó una ciudad a la que dio el nombre de su mujer: Nahlatmehoc. Jafet, al verlo, tuvo celos de su hermano y construyó él también una ciudad a la que dio el nombre de su mujer: Adatnese. Pero Sem se quedó con su padre Noé, junto al cual construyó una ciudad en el monte, a la que dio asimismo el nombre de su mujer: Sedacatlebab. Estas tres ciudades estaban cerca del Monte Lubar: Sedacatlebab ante la falda oriental; Nahlatmehoc al sur, y Adatnese al oeste" (Jub.7:13-17). Al-Tabarí informa que Nahlatmehoc y Adatnese eran hijas de los antediluvianos Marub Ibn-Dermesil Mahuelita y Marazyl Ibn-Dermesil Mavielita respectivamente (Tab.202). El Monte Lubar es uno de los de la cadena Montañosa del Ararat. La costumbre de construir ciudades colocándoles nombres familiares había sido iniciada con Caín, el cual llamó a su primera ciudad con el nombre de su hijo Enok Cainita. Fue conocida como Unuk, y entonces como Uruk, Erek y Warka, la segunda después de Eridú que le precedía en dignidad.

 

Tubal fue el quinto hijo de Jafet y Adatnese, muy apegado a su siguiente hermano Mesek. Por su parte, Sin fue el octavo hijo de  Canaán Camita, nieto de Cam y Nahlatmehoc, muy apegado a su vez su clan con los de sus hermanos Het y Araq. Estos dos, Tubal y Sin, fueron los principales patriarcas de los principales clanes que emigraron desde Siberia y China hacia la América pre-colombina. Otros emigrantes hubo también además; pero Tubal y Sin son quienes marcan la pauta genética mayor y primigenia. El Liber Antiquitatum, cuya última redacción como midrás suplementario al canónico Crónicas, fue, a más tardar,  por la época de la destrucción de Jerusalem en el año 70 d.C., con tradiciones anteriores, falsamente atribuído en el Renascimiento a Filón de Alejandría, y que fue popularizado con ese título desde Basilea por la edición de Juan Ricardo en 1527, y emparentado con las Crónicas de Yerajmeel (ms.heb.1300), nos informa acerca de tres hijos de Tubal: su primogénito Fanata, y sus hermanos Nowa y Awa (L.A.4:2). El mismo extenso documento, que tiene 65 capítulos, nos informa también acerca de un antiquísimo Censo Jafetita realizado por Fenek, en tiempos de Nimrod, en el que aparecen contabilizados 9.400 descendientes de Tubal. Por su parte, el Censo de Nim-Marad, atribuía al clan del patriarca Sin, unos 3.000 hombres (L.A.5:4,5). El patriarca legislador Sin pertenecía a una generación posterior en relación con Tubal.

 

El 15 de Adar del año 3722 desde Adam, el profeta Ezequiel profetiza en nombre de Yahveh endechas sobre la multitud egipcia, y hace mención inspirada allí de la violencia de la multitud de Mesek y Tubal, por lo cual estos dos y su multitud se encuentran en el Seol: "Allí Mesek Tubal, y toda su multitud; sus alrededores: sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, pues sembraron el terror en la tierra de los vivientes. Y no yacen con los héroes caídos de los incircuncisos que descendieron al Seol con sus armas de guerra, poniendo sus espadas bajo sus cabezas; mas están sus iniquidades sobre sus huesos, porque fueron terror de héroes en tierra de los vivientes" (Ezq.32:26,27). Acerca de este tipo de violencia, nos dicen los textos hititas que Telepino abandonó furioso a su popia gente, llevándose las semillas y ganados, destruyendo villas, hacia las estepas hasta Lihzina, dejando desolación, hasta que fue atacado por abejas y obligado a regresar a su pueblo por las oraciones de su madre. A su retorno, sirvió a su pueblo. Adatnese es llamada también Anajana, Arinna, Irina, Iranana. El profeta Ezequiel profetiza además para los tiempos finales a Gog tierra del Magog, príncipe ruso de Mesek y Tubal, que con muchos pueblos serían quebrantados al avanzar contra Israel (Ezq.38:1ss).

 

Del nombre de Tubal proviene el de su clan, conocido también como Tipal en inscripciones hititas, Tabal o Tabâli o Tubla en los textos asirios, Tiber o Íber de los Tiberianos según Herodoto, Tibareni en los clásicos, Thobel de los Thobelitas, según Josefo, raíz de los Íberos. Tiglat-Falasar I hace mención en sus anales de aquellos Tubalitas que presionaban a la misma Mesopotamia. Tiglat-Falasar II relaciona en sus anales a 24 reyes de la tierra de Tubal que le rendían tributos en tiempos del imperio Asirio. Herodoto, en sus Nueve Libros de la Historia, y Jenofonte, en su Anabasis, sostienen que los clanes de Tubal emigraron inicialmente hacia la orilla meridional del Mar Negro. Mesek y Tubal llegaron a conformar la Satrapía # 19 del imperio persa en días de Darío. Algunos emigraron más al occidente hacia Italia alrededor del Tíber que recuerda su nombre, de donde siguió la emigración occidental hacia España como los primeros Íberos, según lo narra el historiador Josefo. Pero la migración principal no fue la occidental, sino la nororiental. Junto con los clanes de Mesek, los de Tubal emigraron hacia  Rusia. Los clanes de Mesek dieron origen a  los Moscovitas, y los de Tubal se extendieron por las estepas de Siberia. El nombre de Tubal es recordado allí en el nombre de la gran capital de la Rusia Asiática denominada Tobolks. La onomástica Tubal, Tabal, Tabâli, Tipal, Telepino, Tubla, Tobolks, Thobel, Tepaneco, Iber, Tiber, Tubareni, Tibareni, Sibareni desemboca en Siberia. La población original de Siberia fueron los Tubalitas, quienes fueron los principales emigrantes a la América precolombina. Tenochtitlan era la capital pre-azteca del pueblo llamado con el nombre de Tepaneco.

 

Bryan Sykes, profesor de genética de la universidad de Oxford, y consultor científico del Parlamento Británico, narra su epopeya del avance de la genética en su importate libro: "Las Siete hijas de Eva". Por medio del ADN mitocondrial se conoce la historia genética de las migraciones de la humanidad. Por ejemplo, se demostró que la variante 247 del ADN mitocondrial polinesio no era tan abundante en América precolombina, como se había supuesto. El seguimiento del cromosoma Y dio los mismos resultados del ADN mitocondrial. Uno de cada cien de los pobladores nativos de América proviene de una sola madre a través de Siberia (Ver la epopeya genética de Xenia en la obra mencionada de Brian Skypes). La secuencia genética siberiana está emparentada a la finesa, que a la vez se conecta a la de América del Sur, desde el Ártico hasta el Brasil. También por medio de una sola mujer progenitora de Armenia está conectado el europeo común con el resto del mundo en el ADN mitocondrial. Por medio de la reconstrucción genética se llega al resultado de que la colonización del resto del mundo provino de apenas uno de 13 clanes que moraban en África (Ver la epopeya genética del clan de Lara, según B. Skypes). El seguimiento genético permite deducir las migraciones tubalitas y sineas hacia América precolombina, siguiendo la principal línea desde Ucrania, por Mongolia, hacia América. Al respecto, Bryan Skypes se atreve a concluir después de rigurosa investigación en todo el globo: "Podemos tener la certeza absoluta de que fue de allí que partió la colonización de las Américas. Cuatro clanes mitocondriales dominan la genética de los nativos americanos. Todos los cuatro fueron reconstruídos con facilidad y hay vínculos genéticos obvios con personas que viven hoy en Siberia y en el centro-norte de Asia...Hubo dos períodos en que hubo un puente de tierra continua entre Siberia y Alaska...La frecuencia genética de los americanos nativos modernos favorece el más reciente...Reconstrucciones a partir de padrones siberianos y mongoles muestran con mucha claridad que los clanes ya estaban bien separados unos de los otros antes de que llegasen a América. Lo mismo se aplica al quinto extraño clan, aquel de Armenia, al que pertenece el 1% de los americanos nativos. Como ya vimos, aquel clan tuvo su origen en la frontera entre Europa y Asia " (pg.323, 324). La ausencia del clan armenio en las muestras de Siberia y Alaska, hace pensar en una nueva oleada migratoria por el litoral asiático, las islas Aleutianas y el Pacífico. Tenemos además los importantes clanes sineos.

 

El patriarca Sin, recordado como gran legislador, y héroe "deificado" por la posteridad, según la costumbre principalmente camita, fue llamado "señor de las leyes, ordenador de las leyes de cielo y tierra". Sin estableció su clan primigenio primeramente en la región del Líbano cerca a su hermano inmediatamente anterior: Araq. La ciudad primera fue llamada conforme a su onomástica: Syan, y aparece en los textos cuneiformes como Sianu. Parte de su clan emigró hacia el sur rumbo a la península que entonces tomó el nombre de Sinaí. Pero mayormente el contingente sineo se esparció dirigiéndose al oriente, primeramente rumbo a Sumeria, donde fue recordado en la onomástica de Abi-Sin, Naran-Sin y Senaquerib. Se asoció a los clanes hititas, llamadas Jaty, y Cathay, desplazándose hacia el lejano oriente, especialmente tras la caída del imperio Hitita. Los hititas del norte se mezclaron con los indoeuropeos, pero siempre hubo entre ellos un importante contingente de elevados pómulos, ojos oblicuos y craneos mongoloides, los del centro y sur, tal como aparecen en las representaciones gráficas. Debe notarse que las estructuras sintácticas sumerias son semejantes a las chinas y a las turcas. Ahí podemos ver la simbiosis hitita-sinea. Los chinos remontan su civilización a la ciudad capital de la provincia de Shensi situada a orillas del rio Wei que se dirige hacia el rio Amarillo. El nombre de su capital primigenia ha sido Siang-fu, lo cual significa: Padre Sin. Su primer rey fue conocido como Fu-hi de los montes Chin. Los escitas, que comerciaban con ellos, los referían como Sinae, y a su capital comercial occidental como Thinae o simplemente Thsin. Ya para la época del profeta Malaquías, la dinastía Tsin era suprema en el imperio Chino. Cuatro siglos antes de Malaquías, el profeta Isaías se refiere a ellos como Sinim (Is.49:12). Ha habido un buen número de investigadores que ha recuperado tales huellas; tales como J. Inglis (1877), C. A. Gordon (1889), C. R. Conder (1890), W. Boscawen (1896), A. Dillman (1897), W. J. Perry (1937), Arthur C. Custance (1975), de quienes nos declaramos abiertamente deudores, y sobre cuyos hombros estamos.

 

Por la misma época de las migraciones coreanas a Japón, los Jomon y los Yayoi, acontecieron las migraciones asiáticas hacia América. De los Jomon descendieron los Ainu. Hubo además otra ruta migratoria sinea por los litorales arábigo, pérsico y paquistaní, de la cual una mínima parte pasó por Australia hacia América. Los isleños de las islas Marquesas dicen que sus ancestrales trajeron sus cocoteros del noreste; es decir, América. Pero, por la prueba genética, los polinesios migraron principalmente a partir de Taiwán. La religión de la América precolombina tiene el sello del Asia. Ilustraciones artísticas de Quetzalcoatl tiene trazos budistas. Las tradiciones hindúes Naga  y las draconianas sino-japonesas se corresponden a la cultura Tlaloc. La especie de elefante típica de la India aparece representada en la cultura maya centroamericana; la secta Shin japonesa identifica a Tengú con el elefante Ganesha; y el cronista Fray Pedro Simón sostiene que en Mbacatá (Bogotá) era venerada por los Muiscas una "costilla de camello". El ciclo de las 4 edades "Yugas" orientales procedente de la India (Mahabharata), por la China, es el mismo de México (Códice Vaticano de pinturas mejicanas que hablan también del Diluvio y de la Gran Torre, llamando Chululan a Nimrod). De Babilonia y Egipto, por la India y China, hacia la Tartaria, el Tíbet y Mongolia, fluyeron doctrinas de la "civilizacióin" sinea hacia la América precolombina. Los Mayas colocaban las vísceras de los muertos de la misma manera como los egipcios en sus vasijas dedicadas a Horus. Por eso no es extraño que Timágenes, Solón, Platón, Proclo, Amiano Marcelino, Diodoro Sículo, mostrasen conocimiento de las tierras más al occidente del Atlántico. Cuando el misionero jesuita Pedro Grellon llegó al Asia Central encontró en Tartaria a una mujer de los indios hurones de norteamérica que había llegado allí por el estrecho de Bering. Los Muiscas de la Sabana de Bogotá, al igual que los Kunas del Darién, y los Mayas de Chiapas y Yucatán, de la misma manera que los habitantes de las Islas Aleutianas que suben del Asia hacia Alaska, embalsaman a sus muertos con los mismos métodos; La cultura Su-Shen ligaba Corea, Siberia y América; y en cada lugar eran comunes sus corazas de hueso; ¿coincidencia? El profesor Elliot Smith siguió el rastro de los Pieles Rojas hasta más allá del Mar Caspio. Los antiguos japones incluían América en sus mapas antes de Cristobal Colón. De estas y muchas más correspondencias nos habla Donald A. Mackenzie en su "América Precolombina".     

 

He aquí, pues, la relación migratoria tubalí-sinea, central entre sus concomitantes, preparada para la primera camada cristiana precolombina.

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Teusaquillo, 2007, giv.

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RELACIÓN SOBRE LOS DÍAS DE PELEG

Por Gino Iafrancesco V. - 22 de Enero, 2007, 22:44, Categoría: General

 

Bosquejo histórico (2).-   

 

 

RELACIÓN SOBRE LOS DÍAS DE PELEG

 

 

Después de la caída del hombre, y su expulsión del Edén, aunque con la promesa de redención mediante la Simiente herida de la mujer, la humanidad antediluviana se corrompió y mezcló con los nefilim, por lo que fue destruída mediante la catástrofe diluviana, con excepción de Noé y su familia en un arca, juntamente con gran variedad de animales. Tras el Diluvio, la humanidad entera entró en el pacto noético con Yahveh Elohim. Pero poco a poco comenzó de nuevo a apartarse de Dios. Nimrod lideró un movimiento de resistencia a Yahveh Elohim, fundando varias ciudades bajo su hegemonía, y conduciendo la construcción de un inmenso zigurat en cuya cúspide estuviese plasmada la concepción astrológica corrompida por los arcontes caídos, y donde serían copularmente de nuevo recibidos, para organización de un imperio único rebelde. Esto sucedió después de los días de Cainán II Sala semita, quien había nacido en al año 1693 desde Adam, y que engendró a Sala II, el cual nació en 1723; éste último fue el padre de Heber, quien cruzó el Eufrates, y fue el patriarca que dió nombre a los hebreos.

 

En aquellos días Yahveh Elohim juzgó de nuevo a la humanidad, que ahora seguía las directrices de Nimrod, confundiendo sus lenguas a partir de Babel, y esparciéndolos a lo largo y ancho de y'vasha-erets-adama, a partir de la tierra de Sinar en Sumeria. Y para asegurar su dispersión, no solo cultural sino también física, y estorbar con impedimentos su conspiración y conjura, por medio de una gran catástrofe, secuela de los movimientos telúricos diluvianos que siguieron a la mudanza de los polos magnéticos de la tierra, que mudó el clima y la configuración del continente llamado luego Pangea, y también Gondwana, escindió ahora también violentamente con grandes hendiduras la superficie seca de la tierra, dando lugar al paso masivo de las grandes corrientes oceánicas, y dando inicio a la deriva de los continentes, y que aún ahora continúa inexorable amenazando ruina, de la misma manera como habló Yahveh por Isaías en su profecía sobre las bestias del Neguev: "Porque desechásteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado; por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentínamente. Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero..." (Is.30:13, 14a).

 

Eran, pues, los tiempos del patriarca Heber. En los días de aquella gran catástrofe, le nació a Heber su primogénito; entonces, para conmemorar aquel terrible acontecimiento, le llamó a su hijo con el nombre de Peleg. Por eso está escrito en el sacro y antiguo Toledot Shem (Relaciones de Sem), también incorporado por Moisés en B'reshit, lo siguiente: "wl'Heber yuler sh'ny banim shem haejad Peleg ky b'yamayn nifelega haerets v'shem ajayv Yaqtan". Lo cual significa: "Y a Heber nacieron dos hijos: nombrado el uno Peleg, ya que en sus días escindióse violentamente con hendiduras la tierra. Y nombrado su hermano Joctán" (Gn.10:25).  Ésto aconteció en el año 1787 desde Adam, cuando Heber tenía 34 años.

 

El nombre Peleg viene del verbo "nifelega", que significa escindir violentamente con hendiduras; "nifelega" es la conjugación en tercera persona singular del verbo "pälag". Algunos traductores han traducido simplemente como "dividir", dando a entender apenas como si se tratase de distribuir o repartir los terrenos. Pero en ese sentido nunca es usado el verbo "pälag". El verbo que se usa en las Sagradas Escrituras para ese otro sentido de dividir, repartir o distribuir, es el verbo: "jälaq", como en Josué 18:10; 22:8; 2º Samuel 19:29; Isaías 9:3. Todo esto lo argumentó muy bien en Exeter, Inglaterra, en 1937 d.C., el autor Benjamín Adam, en su libro: "Historia del Paganismo". En cambio, la expresión hebrea "pälag", está cercana a "pä'ah", que significa despedazar. También la raíz hebrea "pele'" significa acontecimiento extraordinario y demasiado difícil e increíble, que causa estupenda destrucción; como lo explica el profesor Víctor P. Hamilton en el Diccionario Internacional de Teología del Antiguo Testamento.    

 

Acerca de la antigüedad de la Tableta del sacro Toledot Shem, el profesor de antropología Arthur C. Custance, M.A., Ph.D. (1910-1985), en su libro: "Orígenes de las Naciones", la demuestra al exponer los muchos indicios de arcaicidad, tales como: el apenas incipiente desarrollo jafetita, el ensalzamiento cusita de los camitas en vez de Mitzraim, el silenciamiento de Tiro al lado de Sidón, la existencia de Sodoma y Gomorra como ciudades aún contemporáneas al escritor, la dedicación especializada a los joctanitas que decayeron en tiempos posteriores, al mismo tiempo que el silencio acerca de la descendencia de Peleg, de quien proviene nada menos que Abraham, la ausencia a cualquier referencia a Jerusalem, la cual es apenas conocida con el viejo nombre de Jebús. Cosas impensables para un supuesto escriba elohista o sacerdotal de los tiempos judíos tardíos a que atribuyen el documento los críticos escépticos de la hipótesis documentaria.         

 

La deriva de los continentes por la rotación de la tierra y las presiones oceánicas, de que nos da noticia el Toledot Shem, documento arcaico semita (Gn.10:1b - 11:10a), tan evidente a simple vista cuando se observa la coincidencialidad de los bordes periféricos continentales, y los amontonamientos montañosos de las placas tectónicas, por ejemplo, hacia el norte en la cadena de los Himalayas, y hacia el occidente en la cordillera de los Andes, etc., comenzó a ser reconocida desde Alemania, en 1912, por Alfred Wegener, quien además señaló las coincidencias paleontológicas de la fauna y la flora, fracturadas por los hundimientos tectónicos, como en el caso de la morfología del nordeste brasilero y el golfo de Guinea; si bien, para varios casos, se hace necesaria una mayor consideración de los zócalos continentales. Las cadenas montañosas septentrionales de Noruega y Escocia tienen continuidad en Groenlandia y Canadá. El antiguo clima tropical boreal ha sido demostrado por los yacimientos de carbón, y la distribución generalizada del helecho glossopteris fósil. El aislamiento de la fauna australiana salvó a los marsupiales de los depredadores que en otras latitudes los extinguieron; aunque también se han descubierto fósiles marsupiales en la Antártida. Se está previendo también la separación de Sudamérica, y la unión de los océanos Pacífico y Atlántico. La consideración de las rocas imantadas ha demostrado que sí hubo un cambio de los polos magnéticos del planeta, como el que pudo darse en el Diluvio y otras ocasiones, y como los que se esperan en la apertura del sexto sello por el Cordero de Dios, y al derramarse la séptima taza apocalíptica. El providencial movimiento de la litosfera nos ha traído, pues, hasta aquí, donde nos ha tocado vivir nuestra historia. □

 

(Continúa, Dios mediante)...

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Teusaquillo, 2007, giv.

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RELACIÓN ALREDEDOR DEL HEPTAEMERÓN

Por Gino Iafrancesco V. - 22 de Enero, 2007, 11:50, Categoría: General



RELACIÓN ALREDEDOR DEL HEPTÆMERÓN


Elohim, el Eterno y Altísimo Adonay, encabezó al principio, con Su Verbo y con Su Espíritu paterno-filial, la creación de todas las cosas del mundo invisible y del visible. Con el ylem caótico que resultó del juicio sobre el querubín Lucero y la tercera parte de los ángeles, que se rebelaron contra Yahveh Adonay Elohim Elyon en la creación ex-nihilo primigenia, hizo, formó y compuso Elohim, en la creación, con Su palabra y moviéndo en órbita sobre el ylem, la buena luz, el buen día y la buena noche cósmicos, los cielos primero y segundo (pues el tercero aún permanecía desde la expulsión de Lucero y sus huestes), los mares acumulados, la buena y'vasha-erets-adama, los buenos min, las buenas plantas, los buenos astros y constelaciones, zodiacales o no, las buenas señales, las buenas estaciones, la buena sucesión de los días, las semanas, los meses, los años, los eones. Y creó también Elohim los buenos seres nefésicos vivos, las buenas aves marinas, los buenos grandes tanines y todo buen animal que rebosa a miriadas las mojadas, mandando a éstas producir. E hizo Elohim buenas minas de vivientes nefésicos, buenas minas de behemot y buenas minas de remesas de adama, mandando a y'vasha-erets-adama producir. Por fin hizo, formó y creó Elohim muy bueno adam de adama con cuerpo bazárico somático, y le insufló espíritu de vidas (biológica y almática) para que llegase a ser un viviente nefésico capaz de alimentar su espíritu de la vida eterna divina, de manera que pudiese contener, expresar y representar a Elohim en su propia imagen y semejanza. Adam fue hecho en dos géneros para crecer, fructificar y multiplicarse, de manera que gobernase a y'vasha-erets-adama para Elohim, guardándola de Lucero y sus huestes, llevando la cultura del Edén a toda la y'vasha-erets-adama, el continente único primigenio, llamado luego por los hombres: Pangea, rodeado por el cúmulo de los mares. Y entonces, también, gobernase a las obras de las manos divinas, pues todo había de serle puesto por Elohim bajo las plantas de los pies. Adam: zacar y neqeva, fueron, pues, probados por Yahveh Elohim, en los términos del pacto edénico. Vivirían por la vida misma de Elohim, complemento y sentido de la suya creada, y así cumplirían el propósito del Altísimo de tener hijos e hijas como Su propio Hijo Unigénito, de modo a hacerlo Primogénito entre muchos hermanos y hermanas semejantes; o si escogieran vivir por sí mismos, independientes de Yahveh Elohim, como se había rebelado Lucero arrastrando a un tercio de los seres angélicos, entonces se separarían de Yahveh Elohim, lo cual es la muerte, excluyéndose de la vida,  gloria y economía divinas. Y descansó el sábado Elohim de Su obra en la creación, y lo separó para sí, esperando que también el hombre, por alimentarse de Su vida divina, entrase también en Su reposo; aunque bien conocía de antemano Yahveh el dolor que el hombre mismo le produciría; pero menospreció al dolor y al oprobio, por el gozo inefable de al fin tener familia y reino eterno con los redimidos vencedores probados y aprobados, hechos semejantes a Su Hijo, y compañeros Suyos. Del sacro y antiguo Toledot ha-shamayim v-et ha-erets (Relaciones de los cielos y la tierra), del sacro y antiguo Sefer toledot Adam (Libro de las relaciones de Adam), incorporados por Moisés a B'reshit, y de otros documentos sacros, hemos desentrañado esta relación. □ (Continúa, Dios mediante)...

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Teusaquillo, 2007, giv.  

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