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Abril del 2008

ANTE LAS INQUIETUDES DE ALGUNOS HERMANOS

Por Gino Iafrancesco V. - 15 de Abril, 2008, 23:25, Categoría: General



GINO IAFRANCESCO V.

 Relación escrita en Paraguay y Brasil.

Agosto y Septiembre de l.994.

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ANTE LAS INQUIETUDES DE ALGUNOS HERMANOS

 

Introducción.


Puesto que algunos hermanos en Cristo me han expresado sus propias inquietudes y las de otros, pidiéndome satisfacción por ciertos acontecimientos ocurridos entre los hermanos en Paraguay a raíz de nuestro contacto con hermanos en Cristo venidos de Taiwán, paso a darles la satisfacción de los hechos que me piden.

Considero necesario retroceder un poco en el relato hasta sus raíces, para que las cosas sean apreciadas en su legítimo contexto.

 

Leyendo a Watchman Nee en Argentina.

Mi primer contacto con algunos libros del hermano Watchman Nee To Sheng aconteció en la ciudad de Salta, Argentina, durante el año de 1972.  Los hermanos Gutiérrez y Salica, ancianos en la ciudad, y que se inscribían en la línea del movimiento de renovación que trajo el Avivamiento de Argentina  por aquellos años, ellos me prestaron los libros "La Liberación del espíritu" y   "La Iglesia Normal" de Watchaman Nee;  el primero editado por Logos en Buenos Aires y el segundo en una tipografía de Cuernavaca, México.  Reconozco que estos dos libros revolucionaron completamente mi visión del servicio al Señor, y me marcaron profundamente.

De regreso a Buenos Aires en el mismo año, y moviéndome en el contexto del Avivamiento de Argentina, leí varios libros más del hermano Nee editados por Ediciones Hebrón, del hermano Geofredo Rawling, con sede en San Ignacio, Misiones, Argentina.

Creo que Dios me llevó a la Argentina en esos años (entre 1971 y 1973) en medio de aquel avivamiento y en contacto con los libros de Watchman Nee, como parte de la formación soberana de Dios sobre mí.  La provisión de Dios en Cristo, la vida en el espíritu y la unidad de la Iglesia, eran en síntesis, las lecciones que debí procurar comenzar a aprender.

Por aquella época recibí como del Señor mi primera comisión: "Ve por los caminos y por los vallados y fuérzalos a entrar".  Entonces salí evangelizando por Argentina hasta llegar al Paraguay, donde por voluntad de Dios fue nítidamente renovada la misma comisión, bajo la cual comencé mis trabajos en Paraguay.

 

La Crisis del Branhamismo.

Pero también debía comenzar a aprender de Dios los sutiles vericuetos de la doctrina, y conocer los peligros de la ingenuidad romántica.  Entonces, bajo la providencia de Dios, llegó la crisis del branhamismo.  Ya en Paraguay, y a mediados del primer semestre del año 1973, comencé a leer los mensajes de William Marrion Branham y literatura relacionada.  Al mismo tiempo seguía leyendo a Watchman Nee.  Confundido con las doctrinas de Branham en mi novelez cristiana, y sin la ayuda idónea de ninguno, habiendo sido rechazado por algunas denominaciones, seguí mi trabajo de evangelización mezclando además las doctrinas de Branham y las de Nee.  Esto lo hice desde el  segundo semestre de 1973 y por los años ´74 y ´75.

Visto los extremos a que había llegado el branhamismo, y con el trasfondo de lo que entendía de Nee por la época, teniendo inquietudes en mi corazón, me aparté a un lugar solitario en Repatriación, Paraguay, y rogué a Dios que me guiara, que si el branhamismo estaba  correcto, me lo confirmara; pero que si estaba errado, me lo mostrara; que yo solo lo quería al Señor mismo y a Su Verdad y que a El mismo me encomendaba.  A partir de entonces el Espíritu Santo comenzó a mostrarme poco a poco los errores branhamitas.

Viajé a Bolivia a comienzos del año 1976 y allí comenzó mi apartamiento del branhamismo.  De regreso al Paraguay, y recién casado, desde el año de 1976 comenzamos en medio de dolores de parto una revisión de los aspectos doctrinales de la Fe.  El trasfondo que tenía de Nee sobrevivió y prevaleció; en cambio de los errores branhamitas hube de retractarme públicamente.

Esa revisión y retractación la hice primero verbalmente entre los hermanos, viajando por el Paraguay tratando de refutar los errores.  El hermano Timoteo Almirón me acompañó en una de esas giras.  Varios branhamitas  fueron también libertos;  pero otros se aferraron.  A fines del año ´80 o comienzos del ´81 fui con los hermanos Aniceto Mario Franco y Mario Bogado a visitar al hermano Luis Perrot de la Colonia Independencia, Paraguay; en aquella ocasión él me aconsejó que hiciera mi retractación por escrito, lo cual realicé inmediatamente.[1]  También escribí un libro refutando los errores del Branhamismo y poniendo en el apéndice tal retractación.  El tal se titula: "Encarando Aspectos Branhamitas"; copias del cual quedaron con algunos hermanos del Paraguay, y pueden conseguirse copias con ellos o conmigo.


De la crisis del branhamismo comencé providencialmente a comprender la fragilidad de la prudencia humana, pero también a comprender a los hermanos en Cristo  que están sinceramente errados sin dejar de ser hijos de Dios.  También, con dolores de parto, aprendí de Dios mismo y Su Palabra, durante el proceso de revisión, asuntos serios de doctrina fundamental que no había tenido oportunidad de aprender de nadie en circunstancias anteriores.  Además del trabajo interior realizado por Dios en mí durante la crisis del branhamismo, de ella también surgieron dos libros: el arriba citado, y otro titulado: "Opúsculo de Cristología", los cuales escribí para ayudar a aquellos que tuvieran que enfrentar las crisis por mí enfrentadas.

Por el  año 1978, en plena salida de la crisis, fui ordenado al ministerio con la imposición de las manos del misionero James Holleman, norteamericano, recién venido de la India y que había sido enviado por el Señor a Bolivia, Paraguay  y Uruguay.  Poco después Dios providenció que nos conociéramos con los hermanos Eleno Frutos y Mario Bogado del Paraguay, y después con Jair Faria dos Santos y Aniceto Mario Franco del Brasil.

 

Primordios de la Visión de Iglesia.

A resultas de la crisis recién pasada del branhamismo, estando en Ciudad Presidente Stroessner (hoy Ciudad del Este), busqué al Señor intensamente en oración rogándole encarecidamnte que me aclarara lo relativo a la Iglesia.  A los pocos días Dios providenció que llegaran a mis manos los libros: "Qué es la Iglesia?" de Martín Lloyd- Jones, que hallé providencialmente caído entre unas tarjetas en una librería de Puerto Iguazú, Argentina, y "Pláticas Adicionales sobre la vida de la Iglesia" de Watchman Nee, que me regaló Aniceto Mario Franco en Curitiba.  Dios usó estos dos libros para comenzar a responder mi oración y confirmarme en la verdad acerca del Cuerpo de Cristo, y esclarecerme mucho más lo relativo a la iglesia local, refrescando mi entendimiento de la Biblia al respecto, y con la ayuda del libro "La Iglesia Normal" de Nee.

Fue gracias a estos esclarecimientos que, además de los trabajos de evangelización en Asunción, Ciudad del Este, Caaguazú, Vaquería y otros lugares, comenzamos a fundar y establecer iglesias locales a partir del año 1980, varios años antes de conocer a los hermanos en Cristo venidos  de Taiwán, y años antes de conocer las publicaciones de Witness Lee.

Entre los años 1978 y 1985 Dios nos relacionó en la obra con los hermanos Eleno Frutos, Mario Bogado, Enrique Nicolaus, Silvio Mendoza, Pablo Espinosa y otros amados hermanos del Paraguay, entre quienes Dios comenzó  un mover especial, que por gestiones de Eleno Frutos y Jair Faria dos Santos, no sin altibajos, se relacionó providencialmente con otro mover especial del Señor en Brasil, llegándose a dar varios intercambios, y realizándose varias correrías y campamentos.  Todo esto antes de conocer a los hermanos en Cristo venidos de Taiwán.

 

Primeras Noticias.


En distintas ocasiones llegué a saber después, o por boca de Jair Faria dos Santos, o de Aniceto Mario Franco, o de Dong Yu Lan, que ellos habían tenido alguno que otro contacto esporádico en el pasado.  Que Aniceto y Jair habían visitado a Dong para tener comunión y sujetarse;  pero que, según ellos, la forma estereotipada de la invocación al Señor Jesús, la insistencia en vida sin doctrina, el exclusivismo alrededor de un ministerio, y quizás algún otro detalle, hicieron con que Aniceto y Jair mantuvieran distancia de Dong Yu Lan.  Aniceto y Jair tenían más comunión con Cristian Chen, el cual tampoco había podido entenderse con Dong Yu Lan.  A Cristian Chen visitamos con Jair y Eleno en 1980 en Santo Amaro, SP, Brasil; en aquella ocasión Cristian Chen me obsequió dos libros de Watchman Nee y uno suyo:  "Conocimiento Espiritual", "La Iglesia Gloriosa" y "Moisés, los Números y la Biblia", respectivamente.

También supe por Dong Yu Lan y Angel Negro de Buenos Aires, que el equipo de renovación en el Avivamiento de Argentina, había tenido contactos esporádicos en el pasado.  Angel Negro me comentó que ellos habían decidido no ser exclusivistas en la comunión; que la comunión del Cuerpo de Cristo se basaba en la redención y no en la eclesiología; que para ellos era fundamental el Cristocentrismo, la espiritualidad, la familia y el ministerio plural.  Ellos, aunque apreciaban los aportes de los hermanos chinos, sin embargo no aprobaban ninguna actitud exclusivista.  También me dijo Angel Negro que al leerse a Watchman Nee notábase un espíritu muy puro, casi sin aparecer él mismo; que en cambio no notaban la misma pureza en los escritos de Witness Lee.  Estas son, en síntesis, las apreciaciones que yo escuché personalmente de siervos y apóstoles del Señor acerca de nuestros hermanos chinos, antes de conocerlos personalmente; yo solamente había leído a Watchman Nee; aunque en mi interior deseaba conocer por mi mismo, pero sólo cuando Dios mismo lo dispusiera, a los hermanos que de una u otra manera habían estado ligados a Watchman Nee, por quien Dios tanto me hubiera bendecido.  Me sentía responsable, en mi conciencia ante Dios, de hacer mi propio examen, sin por ello menospreciar la opinión de otros consiervos.  Me percaté  luego del reconocimiento explícito al aporte de Witness Lee y los hermanos chinos hecho por Orwille Swindoll, miembro prominente del equipo de apóstoles núcleo del avivamiento del movimiento de renovación en Argentina.  También me percaté del reconocimiento, no sin reparos, hecho por John Walker, otro apóstol que ha trabajado en Brasil.

 

Primeros Contactos.

A mediados de 1984, providencialmente, el hermano Alberto Mendoza de la iglesia en Asunción, y su esposa, en un viaje a Resistencia, Argentina, contactaron a Eduardo Kaladadjian, quien estaba ligado en el ministerio con Oscar Calles y Dong Yu Lan, bajo las enseñanzas de Witness Lee.  Por Alberto supo Kaladadjian de las iglesias que nosotros servíamos en Paraguay.  Nos visitó, y Alberto y Reiner Richter le llevaron al campamento que realizábamos en Ciudad del Este a mediados del ´84.  En aquella ocasión, mientras oraba en un bosquecillo de mandarinas, el Espíritu me avisó claramente que se presentarían dificultades.[2]

De regreso a la Argentina, Kaladadjian dio noticias de nosotros en Paraguay a Oscar Calles, el cual vino a visitarnos desde Buenos Aires y contactó a Mario Bogado y a la Iglesia en Asunción.  Posteriormente me  contactó a mí.  El quería cerciorarse, y lo preguntaba  abiertamente, si éramos la Iglesia o parte de ella en la localidad de cada uno de nosotros.  Al reconocer en Asunción que éramos con  todos los santos la iglesia, entonces nos avisó de un grupo de hermanos venidos  de Taiwán, que estaban comenzando a reunirse como la iglesia en Asunción, sin saber nada de nosotros.  Pero puesto que no es bíblico ni espiritual fundar una división desconociendo a la iglesia ya existente de la localidad, era necesario que estos hermanos en Cristo venidos de Taiwán supieran de nosotros.

Por esta razón, y para conocer y examinar responsablemente por nosotros mismo en Cristo lo relativo a estos hermanos en nuestra propia jurisdicción, fui a ellos juntamente con el hermano Asunción Rivarola.  Conocimos al hermano Ann, y en el siguiente contacto a Esteban Hou Yen Ping.  Le presentamos la iglesia en Asunción para que no fuera desconocida y no se edificase una división.  Entonces juzgué que lo propio era presentar a Esteban Hou también a mis compañeros Mario Bogado y Eleno Frutos, para que ellos conociesen y examinasen la situación.  Entonces le llevé para tal cosa a Villa Rica a casa de Mario.  De qué manera hayan sido recibidos Eduardo Kaladadjian en Ciudad del Este, Esteban Hou en Villa Rica, y después otros hermanos en Paraguay, Dios juzgará.


Por mi parte, velando por la unidad de la Iglesia en el Espíritu de Cristo, presenté también a Esteban Hou la iglesia de Pastoreo y la iglesia de Ciudad del Este, en sendas reuniones; igualmente visitamos a otros hermanos de las iglesias de otras localidades.  Yo no actuaba como representante de un movimiento autóctono paraguayo, sino como miembro y ministro del Cuerpo de Cristo, la Iglesia universal, dentro de la responsabilidad que me era propia en la obra, y para los fines de Jesucristo.  Nos examinábamos en Cristo mutuamente.  Personalmente hallé en el Señor ser Esteban Hou  un verdadero siervo de Cristo, prudente, abierto, y que reconoció a las iglesias de las localidades de Paraguay como tales, ante sus connacionales en el país, ante las iglesias en Taiwán, como consta en carta que de él poseo,[3] y ante el ministerio representado en Witness Lee y los que con él estaban; razón también ésta última por la que Dios me llevó a los Estados Unidos.[4]

Después de un período de más o menos un semestre de mutuo reconocimiento con Esteban Hou durante la segunda mitad de 1984, conocimos entonces a Dong Yu Lan en  una visita que hizo a Asunción a principios del ´85  para visitar a los hermanos de Taiwán.  Allí se halló con la noticia acerca de nosotros y quiso conocernos.  Visitó las reuniones de la iglesia en Asunción y aconsejó a los hermanos chinos que tomaran la cena del Señor con nosotros.  Se celebraban ágapes una vez al mes.  También aconsejó que se realizasen reuniones aparte con los hermanos de habla china por razón del idioma.  Al mismo tiempo se nos invitó a conocer los hermanos con ellos y su trabajo en Brasil. Fuimos varios invitados, aunque hubiera preferido que no todos fueran inicialmente, sino los que teníamos responsabilidad mayor en la conducción.  Pero las invitaciones se hicieron generales y entonces asistimos varios a la Conferencia de Febrero´85 en Sumaré, SP, Brasil, que trató sobre el Libro de los Hechos.

Allí pude conocer de primera mano la situación en Brasil con estos hermanos.  De todo aquello que nos inquietaba nunca fui negligente en tratarlo personal y responsablemente con Eduardo Kaladadjian, Oscar Calles, Esteban Hou, Dong Yu Lan, André Dong y Witness Lee mismo. Y así mismo respondía a los hermanos en Paraguay que me preguntaban o consultaban.  Un ejemplo de mi tratamiento de la situación consta en las cartas que intercambié con los santos de Paraguay una vez hube viajado a Colombia,[5] por voluntad de Dios, a mediados del ´85.  Podrían ponerse a disposición ante cualquiera de los hermanos en Cristo que deseara examinar la situación objetiva y desapasionadamente, para gloria de Dios en el proceso de edificación de Su Iglesia.

En Sumaré, Dong Yu Lan  manifestó su deseo de tener un encuentro con los obreros y hermanos responsables por las iglesias locales de Paraguay.  Era la hora para que las iglesias, los santos y el ministerio en Paraguay manifestasen lo que realmente eran.  Dije a Dong que el ministerio de Watchman Nee era suficientemente conocido y apreciado  en Paraguay, pero que el de Witness Lee nos era desconocido.  Le pedí un video sobre la conferencia acerca de la Economía Divina dada por Witness Lee en su visita del ´84 al Brasil.  Lo traje al Paraguay y lo examinamos con algunos hermanos.  Recuerdo haberlo hecho personalmente con Enrique Nicolaus.  Yo personalmente reconozco haber sido bendecido con el examen  de tal video.

Cerca de marzo del ´85 se organizó en casa en la ciudad de Franco, en las tres fronteras, una reunión de obreros y hermanos responsables, y pasamos unos días en contacto con Dong Yu Lan y otros hermanos del Brasil y Chile que nos visitaron.  Si yo era realmente un miembro responsable del Cuerpo de Cristo, no podía estar ajeno a los desafíos de la comunión universal del Cuerpo de Cristo; no podía eludir las obligaciones morales de las coyunturas que la soberana mano de Dios pusiese en nuestras manos.  Con la reunión de obreros y ancianos en casa en la ciudad de Franco, entregué la responsabilidad a los obreros y hermanos mismos de uno y otro lado de la frontera,  de manifestarse por sí mismos tal cual eran.  Cumplida esa parte de mi responsabilidad ante Dios en Paraguay, el Señor me llevó a Colombia en junio de 1985. Todo quedó en manos de los obreros y hermanos responsables a partir de allí.  La mayor responsabilidad de los acontecimientos posteriores entre los santos de Paraguay recayó  entonces en manos de quienes lideraron el proceso posterior: Dong Yu Lan de Brasil y Mario Bogado de Paraguay.  Asumo, sí, la responsabilidad de mi participación hasta mediados de 1985, y la posterior por cartas, cuya justa medida puede verse en ellas.[6]

Creo haber enfrentado con responsabilidad los desafíos de la comunión del Cuerpo, presentados providencialmente por Dios a nosotros en el camino para probarnos a unos y otros. Las dificultades que el Espíritu me había anunciado en el bosquecillo de mandarinas en Ciudad del Este, no tardaron en llegar.  Aquella premonición del Espíritu fue también una profunda llamada a la intercesión y a la lucha espiritual.

 

Traslado a Colombia.


Respecto de mi traslado a Colombia a partir de esta fecha, era algo que el Señor ya tenía preparado antes de conocer a mis hermanos chinos. Durante 1983 Dios me hizo saber que yo regresaría a Colombia.  Lo conversé privadamente con Eleno Frutos por aquella época en Oviedo.  Llegado el momento, Dios providenció por medio de mi familia en Colombia todo lo necesario para el traslado de los míos.  Por mi parte, yo recibí una invitación a Estados Unidos por parte de la hermana Wang para asistir a la conferencia de verano sobre La Conclusión del Nuevo Testamento, dada por Witness Lee en julio del ´85.  Coincidieron, pues, mi viaje a Colombia y la invitación a los Estados Unidos.

De allí regresé a Colombia a trabajar para el Señor, a Su cargo, y por mi propia cuenta en El, conforme a la guianza recibida dos años atrás, y habiendo sido encomendado al Señor por los santos del Paraguay en la comunión del Cuerpo de Cristo.

Estuve trabajando para el Señor en Colombia a Su cargo todos esos años desde mediados de 1985 hasta fines de 1993, lo cual dio como resultado la evangelización de varias personas, el crecimiento de varios santos, y la fundación y edificación de varias iglesias locales en Colombia, adheridas a Cristo como cabeza y en comunión abierta pero prudente con todo el Cuerpo de Cristo, y con las cuales permanezco en estrecha comunión, lo cual puede constatarse por medio de las cartas.[7]

        

Con Witness Lee en los Estados Unidos.

Durante julio de 1985 estuve en los Estados Unidos asistiendo a la conferencia a la que fui invitado. Vi la mano de Dios en todo el proceso de mi viaje desde el Paraguay hasta los Estados Unidos mediante variadas señales providenciales que sería muy largo relatar aquí, pero acerca de las cuales no miento.  Después de la conferencia de quince días, general e internacional, y de otra para presbiterios de la nación, fui introducido por Esteban Hou para con Witness Lee. Estuvimos los tres conversando privadamente en la casa de este último,  la noche del 9 de julio de 1985.

Esteban Hou, que había conocido y reconocido las iglesias locales en Paraguay, que yo le presenté para que su trabajo no fuera divisivo, había notificado a Witness Lee y a las iglesias de Taiwán, de nuestra existencia y estado, por lo que se alegraron.  Le conté a Witness Lee nuestra historia, le expuse abierta y francamente nuestras inquietudes nacidas de nuestros primeros contactos con Kaladadjian, Calles, Dong y la Conferencia de Sumaré de Febrero´85.  El nada pretendió ni exigió; por el contrario, me recibió con toda deferencia, y tuve testimonio en  mi espíritu de ser Witness Lee un verdadero siervo de Dios.  Cuando al final le dije que nuestro interés como Cuerpo  de Cristo era el de ser enriquecidos con todas las riquezas de Cristo mediante la comunión de todo el Cuerpo de Cristo, entonces él me extendió la diestra de compañerismo y nos despedimos.  Fui sincero en mis palabras y actué como representante del ministerio del Cuerpo en comunión con todos aquellos que eran uno conmigo en el propósito de Dios.  Con la diestra de comunión, Witness Lee no desconocía a las iglesias de Paraguay, sino que manifestábamos la unidad del único Cuerpo de Cristo.  Esteban Hou fue testigo de todo, el cual, después de ir a Taiwán regresó a Paraguay y procuró la comunión con quienes allí quedaron.

 

Acontecimientos en Paraguay.

Vuestras conciencias mejor que yo saben lo que aconteció en Paraguay y después de mi partida.  Yo sólo recibía noticias por diversas cartas.[8]  Supe de desentendimientos de Mario Bogado con Dong Yu Lan y otros hermanos.  Todo eso es otro capítulo en el cual no tuve control; mi parte fue mediante mis opiniones vertidas por carta ante el pedido de varios hermanos durante los conflictos de los años ´86 al ´88.[9]  Dong Yu Lan se mantuvo después entonces más distanciado de Paraguay.  Pero de Taiwán llegó a Asunción en 1989 Lee Tao Thuin, a quien apenas conocí en marzo de 1994, (aunque ya lo había visto una vez en eenero) y con quien tenemos buenas relaciones en Cristo en cuanto miembros de Su mismo Cuerpo que es la  Iglesia universal.  No podemos eludir el hecho de que es el gobierno soberano de Dios el que está detrás de las relaciones especiales de las Repúblicas de Paraguay y Taiwán, lo cual hace a Paraguay una puerta especial en Occidente para Oriente.  El impase de Dong Yu Lan con Lee Tao, y su concierto, son también otro capítulo en el cual no he tenido parte.

 

Acontecimientos en Colombia.


Después de adelantados mis primeros trabajos en Colombia a partir del segundo semestre del ´85, nos visitó en Colombia Dong Yu Lan por primera vez al año siguiente.  Una vez conocido de los hermanos e iglesias en dos o tres visitas, en una ocasión en Bogotá, en una reunión de obreros, para mi sorpresa, él me pidió públicamente que no trabajáramos juntos en la obra.  Yo le respondí:  - Tú me lo dices a mí, pero yo no te lo digo a ti, porque el Señor es uno solo, Su Cuerpo es uno solo, y la obra suya en la tierra (en lo general) es una sola.  Tú me lo dices a mí, pero yo no te lo digo a ti-. Luego, en privado, me pidió perdón.      

A partir de entonces, enero de 1987, no he vuelto a ver a Dong hasta la fecha de hoy (IX/´94), aunque he leído algunos de sus libros. Tampoco estoy cerrado para cualquier encuentro que la providencia de Dios determine.  Mis encuentros con Dong en Paraguay, Brasil, Estados Unidos y Colombia fueron siempre sinceros y con buena voluntad de mi parte.  Solamente tengo que añadir que fue precisamente al día siguiente de haber orado profundamente al Señor, pidiéndole y ofreciéndome para que Él me ubicara donde quisiera, y sin ponerle ninguna condición, que El permitió que Dong mismo me pidiera, al día siguiente, no trabajar con él en la obra.

Durante el primer semestre de 1987 aconteció en Bogotá una división.  Edward Stanford, Alfonso Torrado y Jesús Bravo,  que estaban bajo las directrices de Dong Yu Lan, se separaron de Gonzalo Martínez, Ricardo Cruz y Cosme Hernández por asuntos  doctrinales respecto de la Trinidad.  Los últimos acusaron a los primeros de unicistas; y los primeros exigían de los últimos acomodo y sujeción a sus doctrinas y formas para seguir con ellos.  La confusión surgió de malentendidos de la lectura de un libro de Witness Lee titulado "Lecciones de la Verdad".

Antes de la división, siendo requerido por las dos facciones, procuré pacificar y esclarecer, advirtiéndoles además que el terreno base de la iglesia local, la autoridad del Espíritu y el límite jurisdiccional de la localidad, incluyendo a todos los santos en Cristo (lo cual garantiza y conserva la unidad) no debería perderse, pues la división acarrearía la pérdida del terreno bíblico establecido por Dios para la unidad de la iglesia en cada localidad, y acarrearía también el surgimiento de sectas ministeriales y particularistas.  Nos reunimos en varias ocasiones para tratar de superar la situación.  Pero, en ausencia mía, por causa de un viaje en la obra, estos seis hermanos responsables se dividieron.  Al regresar del viaje encontré los hechos consumados.  Los santos eran forzados a tomar partido por uno u otro bando.

Aconsejé que la iglesia debía mantenerse en la unidad que existía antes de la división de estos seis hermanos responsables, y no permitir que la división los alcanzase a ellos; que se luchase por la reconciliación.  Les escribí una carta convidándolos a la misma mesa del Señor.[10]  Pero las cosas se sucedieron de tal manera, que  unos pasaron a reunirse con los que aceptaban las directrices de Dong Yu Lan, otros con el otro grupo, y algunos quedamos en el medio procurando evitar la división, redarguyendo, continuando como la iglesia que éramos antes de la división de los seis, teniendo comunión con unos y otros, visitando sus sendas reuniones y continuando con las que traíamos desde antes, aunque sin encuadrarnos del todo con ninguna de las exigencias facciosas de las partes, ni con las facciones exclusivistas, sino procurando mantener el terreno de la unidad y siguiendo con las reuniones que ya traíamos desde antes del conflicto.

Providencialmente, en 1991, la situación jurídica y urbanística de Bogotá, cambió.  Santafé de Bogotá pasó a ser un distrito capital que abarcaba varios municipios y localidades en derredor de una gran área metropolitana y rural. Y puesto que no existe precedente en la Biblia para iglesias distritales, sino apenas municipales o locales, estando ya delimitadas las localidades del distrito, entonces comencé a trabajar para establecer iglesias locales, una por cada localidad o municipio del distrito capital, pero conservando la comunión universal y espiritual de las iglesias. Comuniqué además el asunto a los líderes de las anteriores facciones.  Los hermanos que se asesoraban con Dong Yu Lan siguiéronse considerando como la iglesia del distrito, y los demás, la otra facción, descuidó el asunto de jurisdicción e inclusividad y por tanto de la unidad; aunque algunos se plegaron luego a las iglesias locales del distrito capital establecidas después de la Nueva Constitución Nacional de 1991, la cual modificó el Régimen Territorial Colombiano. Las iglesias locales del distrito capital nacieron después del conflicto de 1987 y sin relación con el mismo, excepto aquellos hermanos antiguos que mantuvieron la posición del terreno base establecido por Dios en la Biblia para conservar la unidad de la iglesia local.  Desde el mismo comienzo hemos estado abiertos a la comunión con todo el Cuerpo de Cristo en la base de la unidad Cristocéntrica. Tanto antes como después de la Constitución de 1991, por voluntad y gracia de Dios, fuimos los primeros en establecer en aquella región el principio de la unidad.  No lo decimos para gloriarnos, sino para que las iglesias descansen en su legitimidad, y la comunión universal de las iglesias no halle reparo en el asunto. Ese principio establecido desde el comienzo, ha sido conservado por nosotros hasta hoy para testimonio de la unidad del Cuerpo de Cristo.

 


Retorno al Brasil y al Paraguay.

En noviembre de 1993 regresé por dirección del Señor al Brasil y al Paraguay.  Acabado de llegar al Paraguay a principios de diciembre de 1993, caí hospitalizado en Areguá antes de poder saludar a la mayoría de los santos, obreros e iglesias del Paraguay.  Por causa de una operación en el labio inferior hube de quedar con la boca cerrada, providencialmente, solamente escuchando, durante diciembre y enero siguiente, a todos los hermanos de distintas facciones que se acercaban a saludarme; en ese tiempo  pude darme cuenta de las nuevas condiciones en Paraguay.  Los que nos reuníamos como una sola familia antes de mi partida a Colombia, ahora estaban reagrupados en distintos grupos.

Requerido por unos y otros para definir mi posición, he respondido, y ahora respondo: - No estoy por ninguna facción, ni deseo responder con exclusivismo a los hermanos exclusivistas.  Mi posición está claramente tomada y definida por Jesucristo y por todo Su Cuerpo, a expresarse en iglesias locales Cristocéntricas, verdaderamente inclusivas de todos los hijos de Dios y abiertas a la comunión en Cristo con toda la Iglesia universal.  En cuanto de mí dependa, deseo estar en comunión con todos mis hermanos, según el Espíritu de Cristo, y para los intereses de Dios y el Señor Jesús, su Amado Hijo.

Como lo he hecho  hasta aquí sin interrupción desde mi conversión a Cristo, procuro en Su gracia seguir trabajando por El y para El y exclusivamente a Su cargo.  Este es el testimonio de mi conciencia ante todos. De la calumnia de que soy un asalariado de los chinos y que vendí a ellos las iglesias, Dios mismo se hará cargo.

Sé que existen imperfecciones y cosas inquietantes a ser tratadas al interior de la Iglesia, además de espíritus malignos opuestos a la edificación conjunta del Cuerpo de Cristo; pero no debemos eludir el desafío, en base a la constante y viva amonestación de la Palabra; tampoco podemos encarar ese desafío enfrentándolo en la carne y con presunción. Dios se compadezca de todos nosotros Sus siervos, perdone nuestros errores, trate con los impedimentos y edifique para sí y para Su gloria la casa que siempre ha querido con las medidas de Cristo.  A Dios me dispongo en Cristo, sin juzgar apresuradamente a mis hermanos, cualesquiera que sean, para que Sus divinas y poderosas manos me edifiquen con todos los santos como morada para Su plenitud.

 

Epílogo. 

Dios no habla en los extremos.  Precisamente en los extremos del propiciatorio, Dios colocó querubines guardianes.  Dios habla debajo y en medio de las alas de los querubines sobre el propiciatorio.  Ni el rigorismo ni la laxitud son soluciones.  Necesitamos el equilibrio.  Por una parte, debemos apreciar todos los tesoros en todos los miembros del Cuerpo de Cristo; pero al mismo tiempo, debemos recordar que esos tesoros están en vasos de barro, y que detrás de casi imperceptibles imperfecciones en líderes notables, pueden esconderse grandes y sutiles príncipes malignos que intenten enajenar el trabajo de la Iglesia.  Necesitamos de la noble amplitud para valorar, apreciar, reconocer, y tener longanimidad; pero a la vez necesitamos del rigor fulminante de la Cruz que se hace cargo de todos los elementos extraños.  Por eso Dios  combina ministerios disímiles y complementarios:  Pedro y Juan, Pablo y Bernabé.

Los problemas de esta década pasada en Paraguay necesitaban quizá de querubines en los dos extremos. Por una parte, debía apreciarse y recibirse toda riqueza en el Cuerpo de Cristo y todo hijo de Dios en él.  Reconozco que por mi parte esa ha sido parte de mi carga.  Pero yo tan sólo tengo una parte del ministerio corporativo.  También es verdad que el tesoro en vasos de barro no es lo mismo que el barro de los vasos, el cual debe ser reconocido, diferenciado, denunciado y tratado. Y para eso se necesita de un ministerio complementario más rigorista, al estilo del de nuestro muy amado en el Señor, hermano Mario Bogado. En esta década pasada hemos alternado (lo que para mí no es altercado), quizá para mayor bien y protección de la Iglesia, incluyendo por un lado, pero sin acrécimos por otro. Dios ha tratado con nosotros Su pueblo complementándonos.

Necesitamos ahora la conciencia de Cuerpo, de equilibrio y de complemento.  Quizá para esto también, entre otras cosas, el Señor me alejó del Paraguay por casi una década. Quizá para eso Dios permitió a nuestro hermano Mario Bogado liderar un fuerte movimiento.  Quizá para eso Lee Tao altercó con Dong Yu Lan. Necesitamos la plenitud de Cristo en el contexto de todos los santos; laVoz de Dios sobre el propiciatorio bajo las alas de los querubines.  Ruego disculpas por ponerme a la vista junto con mi hermano Mario Bogado; pero también Pablo se puso como ejemplo con Apolo, y ésto solamente para edificación.

El Espíritu puede legítimamente inspirar una corriente, pero debido a la inmadurez de sus canales, la expresión puede llegar a ser romántica, o imprecisa, o impura;  entonces también Dios suscita una resistencia, no para sofocar ni destruir, sino para purificar, madurar, refinar y precisar.  Y para cada cosa hay un tiempo y un plazo de Dios.  Ahora bien, lo más importante es el resultado del conjunto.

En la historia de la Iglesia ya se dieron situaciones tales, como el ejemplo de la aparente contradicción entre Santiago y Pablo acerca de la justificación; o el de las escuelas de Alejandría y Antioquía, que se purificaron mutuamente en lo cristológico; o el conflicto de la Teología del Pacto con el Dispensacionalismo, etc.

La Iglesia está preñada para producir al Varón Perfecto, para conformarse a la plenitud de Cristo.  Y los dolores de las preñeces son inevitables y necesarios.  Lo importante es entender a Dios y avanzar en Su luz.  No permitamos a Satanás distorsionar lo que es complementario para presentarlo a la Iglesia como opuesto y forzar la división.  Como tampoco permitiremos a Satanás "pasarnos gato por liebre".  Satanás quiere aprovecharse de las diferencias que son para complemento, o de los parecidos de cosas que son completamente distintas.  El diablo quiere convertir lo complementario en focos de oposición, a la vez que sutilmente se disfraza de ángel de luz y sus ministros como ministros de justicia.  Pero Cristo mismo es la luz que discierne y la síntesis que coordina a todos los miembros de Su Cuerpo, por más disímiles que sean.

Por eso recibimos a todos los hijos de Dios y sus dones, ministerios, funciones y en las operaciones de Dios; pero a la vez lo sometemos todo a la prueba, al examen, a la comprobación, al juicio de la Iglesia íntegra en el Espíritu Santo.

Es el gobierno mismo de Dios, el que por Su soberana voluntad, y desde el Cristo glorificado de Su diestra, por el Espíritu de Jesús, quien ha dispuesto, dispone y dispondrá las circunstancias por las que ha de caminar Su Iglesia peregrina.  El camino es Jesucristo y cada paso es Jesucristo mismo.


Someto el testimonio de mi conciencia al juicio de la Iglesia en el Espíritu Santo, reconociendo que soy apenas un simple miembro de un grande y poderoso Cuerpo.  También yo soy de Cristo, porque El es mi única confianza.  Confieso que necesito ser complementado y guardado dentro de la plena comunión y la disciplina del Espíritu. [Confieso adicionalmente que he sido redargüido y enseñado por el Espíritu Santo, a causa de mi ingenuidad.]

 

GINO IAFRANCESCO V.

Septiembre 21 de 1994

Escrito en Paraguay y Brasil.


[1]Tal retractación escrita se puede encontrar en el anexo del libro "Encarando Aspectos Branhamitas".

 

[2]Algunas de estas dificultades quedaron reflejadas en las cartas recibidas desde Paraguay en Colombia, de las cuales algunas van en el anexo.

[3]Ver la carta de Esteban Hou Yen Ping en el anexo

[4]Ver la carta a Myriam Iafrancesco desde los Estados Unidos en el anexo.

[5]Ver algunas de esas cartas en el anexo.

[6]Ver algunas de ellas en el anexo.

[7]Ver algunas de esas cartas en el anexo.

[8]Ver algunas de estas cartas en el anexo.

[9]Ver algunas de esas cartas en el anexo.

[10]Se puede ver esta carta en el anexo.

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LINAJE MESIÁNICO

Por Gino Iafrancesco V. - 15 de Abril, 2008, 10:45, Categoría: General


LINAJE MESIÁNICO

 


De manera que siendo el Mesías la Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, según prometió Yahveh Elohim delante de Adam y Eva,[1] Adam engendró a Set en el año 130 de la humanidad,[2] y éste a Enós en el año 235,[3] y éste a Cainán I en el 325,[4] y éste a Mahalaleel en el 395,[5] y éste a Jared en el 460,[6] en cuyo tiempo descendieron los vigilantes a la Tierra y tomaron para sí mujeres engendrando gigantes y enseñándoles diversas perversiones;[7] Jared engendró en el año 622 desde Adam al profeta Enok setita que caminó con Dios, profetizó y fue tomado por Elohim.[8] Enok setita engendró a Matusalem en el año 687,[9] el hombre que mayor edad ha alcanzado en la Tierra,[10] pues Dios era longánime, pues cuando Matusalem muriera, el Diluvio se desataría sobre toda la Tierra. Matusalem engendró a Lamek setita en el 874,[11] y Lamek setita  a Noé en el año humano 1056.[12] Noé, con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet, y sus respectivas esposas: Emzara, Sedacatlebab, Nahlatmehoc y Adatnese,[13] sobrevivie­ron al Diluvio el 27 de Zif (Iyyar) del año 1657 desde Adam, cuando salieron del arca.[14]


El Bendito Dios de Sem se revelaría a esta descen­dencia. Sem, pues, engendró a Arfaxad en el año humano 1658,[15] y éste a Cainán II Sala en el 1693,[16] y éste a Sala II en el 1723,[17] y éste a Heber en el 1753,[18] de donde vinieron los hebreos. Heber engendró a Peleg cuando se partió la Tierra Adama o Pangéa y comenzó la deriva de los continentes en el año 1787 desde Adam.[19] Peleg engendró a Reu (Ragau) en el año humano 1817,[20] y éste a Serug[21] en el año 1849,[22] y éste a Nacor I en el 1879,[23] y éste, en el año 1908, a Taré, padre de los tarekitas hebreos[24] mencionados en la ugarítica Epopeya de Keret Refaíta,[25]y padre de Abraham,[26] de cuya Simiente prometida llegaría la Bendición a las familias y naciones de la Tierra,[27] y el cual nació en Ur de los Caldeos cerca al año 1978 desde Adam.[28]


La Simiente de la Mujer sería entonces también la Simiente de Abraham; por lo cual Abraham engendró a Isaak en el año humano 2078,[29] y éste a Jacob I Israel en el año 2138,[30] y éste a Judá I cerca al año 2192,[31] cuyo cetro no sería quebrado hasta que viniera Silo, el Enviado, el Legislador de entre las piernas de Judá.[32] Por lo cual Judá engendró a Fares en el 2256,[33] y éste a Esrom, y éste a Aram cerca al año 2451,[34] y éste a Aminadab, y éste a Naasón, y éste a Salmón,[35] esposo de Rahab la ramera salvada por fe en los dias de Josué, a la caída de Jericó;[36] y Salmón y Rahab engendran en el tiempo de los Jueces a Booz, esposo de Ruth la moabita,[37] pasadas ya las diez generaciones moabitas que no podrían entrar en relación con la congregación de Yahveh, según Deuteronomio 23:3.


Las diez genera­ciones prohibidas a Moab fueron: (1) la de Abraham, en cuyos tiempos,  de Lot y su hija mayor nació Moab; (2) la de Isaak; (3) la de Jacob I Israel; (4) la de Judá I; (5) la de Fares; (6) la de Esrom; (7) la de Aram; (8) la de Aminadab; (9) la de Naasón; (10) la de Salmón y Rahab. La generación (11) fue la de Booz, que sí pudo recibir a Ruth la moabita, nuera de Noemí, según las Cronicas de Samuel, Natán y Gad.[38] Booz y Ruth engendraron a Obed, y éste a Isaí, mencionado en las profecías de Isaías acerca del Mesías. Isaí engendró al rey David, guarda del Cetro de Israel en el año 3200 desde Adam,[39] y éste al rey Salomón y a Natán,[40] según el nombre de su amigo el profeta.


Salomón engendró al rey Roboam en el año humano 3269,[41] y Natán a Matata, y éste a Mainán.[42] Roboam engendró al rey Abiam (Abías), y Mainán a Melea, y éste a Eliaquim.[43] Abías engendró al rey Asa, y Eliaquim meleíta a Jonán, y éste a José I.[44] Asa engendró al rey Josafat, y José jonanita a Judá josita, y éste a Simeón.[45] Josafat engendró al rey Joram de Judá, y Simeón judaíta a Leví I simeonita, y éste a Matat.[46] Joram engendró al rey Ococías de Judá que anduvo en los caminos de Acab y Jezabel, y quien fue muerto por orden de Jehú,[47] y a quien el apóstol Leví Mateo no juzga digno de mencionar en la ascendencia del Mesías.[48] Matat levita de la tribu de Judá engendró a Jorim, y éste a Eliezer.[49] Ococías de Judá engendró al rey Joás de Judá en tiempos del sacerdote Joiada, y Eliezer jorimita a Josué elezierita, y éste a Elmodam.[50] Joás engendró al rey Amasías de Judá. Tampoco Mateo juzgó digno mencionar a éstos, Joás y Amasías de Judá, en la genealogía del Mesías.[51] Elmodam engendró a Cosam, y éste a Adi.[52] Amasías engendró al rey Azarías (Uzías) de Judá,[53] y Adi a Melqui I, y éste a Neri.[54] Uzías engendró al rey Jotam de Judá,[55] y éste al rey Acaz de Judá,[56] y éste al rey Ezequías de Judá, gran restaurador,[57] y éste al rey Manasés de Judá, malo, pero luego arrepentido, engendrado en el tiempo extra de gracia que le concedió Dios a Ezequías por el profeta Isaías haciendo retroceder la sombra diez grados. En ese tiempo de gracia nació el rey Manasés de Judá, antepasado del Mesías.[58] Manasés engendró al rey Amón de Judá,[59] y éste al rey Josías de Judá, también gran restaurador del imperio de la Ley;[60] éste engendró al rey Joacaz de Judá, sustituído como rey por su hermano menor el rey Eliaquim (Joacim) de Judá,[61] según maniobra política del Faraón Necao, pero al cual llevó cautivo Nabucodonosor a Babilonia.[62] Joacim engendró al rey Joaquín.[63]


Éste Joaquín rechazó La Ley. Éste es también Jeconías, y es también Conías; diferentes nombres del mismo personaje. A éste Joaquín Jeconías Conías de Judá llevó cautivo a Babilonia Nabucodo­nosor, y lo sustituyó como rey de Judá por su tio Matanías Sedequías rey de Judá.[64] Entonces comenzó a profetizar el profeta Ezequiel, el cual, a pesar de la cautividad, profetizó también la futura Presencia en el Israel restaurado de Yahveh Presente.[65] Jeremías profetizó que ninguno de los descendientes de Jeconías se sentaría en el trono de Judá, y que sería un hombre privado de su descendencia.[66] No obstante, las Sagradas Escrituras declaran que Jeconías tuvo hermanos.[67] Jeconías murió sin hijos, como lo profetizó Jeremías; por lo tanto, según la ley del levirato,[68] uno de sus hermanos debía tomar a su esposa por mujer y levantarle descendencia. Neri, entonces, su hermano uterino, engendró a Salatiel, hijo de Neri,[69] como si fuese hijo de Jeconías.[70]


Salatiel engendró a Pedaías, y éste a Zorobabel,[71] goberna­dor de Judá, por quien fue restaurada la Casa de Dios en Jerusalem al regresar del cautiverio babilónico.[72] Zorobabel engendró a Abiud y a Resa;[73] Abiud a Eliaquim , y Resa a Joana.[74] Eliaquim a Azor, y Resa a Judá II joanaíta.[75] Azor a Sadoc, y Judá II joanaíta a José I Judaíta, y éste a Simei.[76] Sadoc a Aquim, y Simei a Matatías I, y éste a Maat.[77] Aquim a Eliud, y Maat a Nagai, y éste a Esli.[78] Eliud a Eleazar, y Esli a Nahum, y éste a Amós.[79] Eleazar a Matán, y Amós a Matatías II, y éste a José II matatita, y éste a Jana joseíta, y éste a Melqui II, y éste a Leví I melquita, y éste a Matat Melqui III, y éste a Elí.[80] Por su parte, Matán eliazarita engendró a Jacob II matanita.[81]


El Talmud, Guemará, Orden 2_ Mo'ed, en Haghigha 77:4, dice que Elí matatita del linaje de David fue el padre de María la madre del Señor Jesús Cristo. La tradición dice de María ser hija de Joaquín y Ana.  Por su parte, el historiador Julio Africano (200-245), escribió su  Carta a Aristídes, donde se recoge la explicación misma dada por José III, padre putativo de Jesús, y María su esposa, acerca de sus genealogías, a la iglesia primitiva contemporánea de ellos. José y María explicaron personal­mente a los primeros cristianos que ellos poseían tablas genealógicas privadas, los Despósinoi en el Libro de los Dias, tomadas de visitas a las aldeas de Nazareth, Locoba y demás.


La razón por la cual muchos linajes, especialmente los provenientes de David, tenían tablas genealógicas privadas, era porque el idumeo Herodes II  llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, mandó quemar los registros oficiales para ocultar que él no tenía raíces israelitas; pues a la verdad, su padre Antipas Antipatro fue herido y raptado del templo de Apolo en Ascalón, Palestina, por unos bandidos idumeos, que al no poder cobrar el rescate a su padre Antipas Herodes I, sacerdote de Apolo, lo dejaron entre  ellos donde fue criado en sus costumbres; después Antipatro entabló amistad con Hircano, sacerdote de Judea, y fue su embajador ante Pompeyo. Su hijo, también Herodes como su abuelo, quiso, pues, ocultar este trasfondo quemando los registros oficiales cuando fue nombrado rey de los judíos por Augusto y Antonio. El historiador Nicolás de Damasco, contemporáneo suyo,  arregló la cola de paja de Herodes II, llamado el grande, pretendiendo que provenía de "una de las principales familias judías que habían venido de Babilonia".


La Carta a Aristides de Julio Africano pasó a los registros históricos de Eusebio de Cesarea; también  Basilio Magno, Jorge Syncellus y Gallandi  conservaron escritos históricos de Julio Africano, al que también se refieren Orígenes, Dionisio Bar-Salibi, Suídas, Jerónimo y Focio. José y Maria explicaron a los primeros cristianos que Matán elezierita padre de Jacob II matanita, murió dejando viuda a su esposa de nombre Estha; entonces Estha fue desposada por Matat Melqui III engendrando a Elí. Por lo tanto Elí y Jacob II matanita son hermanos uterinos, siendo Estha madre de los dos: de Jacob II matanita del linaje de David por Salomón, y de Elí del linaje de David por Natán. Elí murió sin dejar hijos varones; entonces Jacob II matanita, que ya tenía dos hijos con su propia esposa, según la ley del levirato tomó, en nombre de su hermano uterino Elí,  a la esposa de éste y engendró a José III , esposo de María, y padre putativo de Jesús de Belén y Nazareth. Por lo tanto José III, esposo de María, es hijo legal, según la ley del levirato, de Elí, como aparece en la genealogía registrada por Lucas en su Primer Tratado; pero también José III, esposo de María, es hijo, según la carne, de Jacob II matanita, como aparece en la genealo­gía registrada por el apóstol Leví Mateo en su Evangelio.

Siempre, desde el rey David, estuvo el reino en manos de sus descendientes, incluso durante la cautividad babilónica, pues Nabucodonosor entregó el trono de Joaquín a su tío Sedequías.[82] Ciro el Persa[83] apoyó el gobierno de Zorobabel.[84] Lo mismo hizo Darío el Persa.[85] Pero llegado el tiempo de la primera venida del Mesías para sufrir, según la profecía de Daniel acerca de los 70 septenarios,[86] el trono del rey de los judíos fue usurpado por el idumeo Herodes II, llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, cumpliéndose la profecía de Jacob I Israel, de que no sería quebrado el cetro de Judá hasta que viniera Silo.

Para esta sección genealógica mesiánica, hemos usado, pues, La Torá, los Nebiim, Los Ketubim, el Evangelio del apóstol Leví  Mateo, el Primer Tratado (el Evangelio) de Lucas, las Antigüedades de los Judios, de Josefo, El Talmud: Guemará: Orden 2° Moed: Haghigha 77:4, escrito por el rabino Asi,  la Carta a Aristides de Julio Africano, y la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea.



[1]Génesis 3.15.

[2]Génesis 5:3.

[3]Génesis 5:6.

[4]Génesis 5:9.

[5]Génesis 5:12.

[6]Génesis 5:15.

[7]Génesis 6:1-6; 2 Pedro 2:4,5; Judas Tadeo Lebeo 1:6,7; [1 Enok 6:1 a  9:11]; [4 Enok 6:4 a  8:4]; [1Q20:III:3; 4Q201:III:1-23].

[8]Génesis 5:18,22-24; Hebreos 11:5.

[9]Génesis 5:21.

[10]Génesis 5:27.

[11]Génesis 5:25.

[12]Génesis 5:28,29.

[13][Jubileos 4:33; 7:14-16]; [Al-Tabarí 173, 202, 203].

[14]Génesis  8:14-16. Para una cronología, puede verse la obra de este mismo autor titulada: Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[15]Génesis 11:10.

[16]Génesis 11:12 LXX; Lucas 3:36; He restado 100 años de la LXX para adaptarlo al Texto Masorético.

[17]Génesis 11:13 LXX; Lucas 3:35. Ibid. Ver Cronología en Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[18]Génesis 11:14. Heber; ver el nombre Ibrium, visir de Irkab-Khalam en los Archivos de Ebla. Ver también los Textos de Mari, y la Epopeya ugarítica de Keret refaíta.

[19]Génesis  10:25; 11:16.

[20]Génesis 11:19.

[21]Serug, el mismo nombre Sharugi en los Textos de Harán.

[22]Génesis 11:20.

[23]Génesis 11:22. Nakhur en los Textos de Mari.

[24]Génesis 11:24.

[25]Al respecto puede leerse en el libro de este mismo autor, titulado: Sefer Gitaim; Bogotá, 1998.

[26]Génesis 11:26.

[27]Génesis 12:1-3; Gálatas 3:14-18,29.

[28]Génesis 25:7.

[29]Génesis 21:5.

[30]Génesis 25:26.

[31]Génesis 29:27-35. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[32]Génesis 49:8-12.

[33]Génesis 30:22-24; 37:2; 38:1,18,27-30.

[34]Éxodo 6:20.

[35]Rut 4:18-20; 1 Crónicas 2:5-11; Mateo 1:3,4; Lucas 3:32,33.

[36]Mateo 1:5; Josué 2:1,8-21; 6:22-24.

[37]Rut 4:21; Mateo 1:5.

[38]1 Crónicas 29:29. Según este verso, las Crónicas de Samuel, Natán y Gad abarcan los libros titulados: Josué, Jueces, Ruth y Samuel.

[39]Rut 4:21,12; 2 Samuel 5:4. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[40]1 Crónicas 3:5; Mateo 1:6; Lucas 3:31,32.

[41]1 Reyes 14:21.

[42]Lucas 3:31.

[43]1 Reyes 14:31; 15:1; 2 Crónicas 13:1,2; Lucas 3:30,31.

[44]1 Reyes 15:8-10; 2 Crónicas 14:1; Lucas 3: 30.

[45]1 Reyes 22:41; 2 Crónicas 17:1; Lucas 3:30.

[46]2 Reyes 8:16; 2 Crónicas 21:1, Lucas 3:29,30.

[47]Jehú, 1 Reyes 19:16,17, 2 Reyes 9:2-31; 10:1-36; 12:1; 13:1; 14:8; 15:12; 2 Crónicas 22:7-9; 25:17; Oseas 1:4; ver Obelisco negro de Salmanasar III en el Museo Británico.

[48]2 Reyes 8:25 ,27; 9:27; 2 Crónicas 22:1,3,9;

[49]Lucas 30:29.

[50]2 Reyes 11:2;12:1; 2 Crónicas 22:11; 24:1;  Lucas 3:28,29.

[51]2 Reyes 14:1; 2 Crónicas 24:27; Mateo 1:8.

[52]Lucas 3.28.

[53]Azarías Uzías en los Anales de Teglat-Falasar III.

[54]2 Reyes 15:1; 2 Crónicas 26:1; Lucas 3:27,28.

[55]2 Reyes 15:32; 2 Crónicas 26:23; Mateo 1:9.

[56]2 Reyes 16:1; 2 Crónicas 27:9; Mateo 1:9. Ya-u-ja-si Ya-u-da-a en los Textos asirios de Teglat-Falasar III.

[57]2 Reyes 18:1, 2 Crónicas 28:27; 29:1 a 31:23; Mateo 1:9. Ver la Inscripción del túnel de Siloé, el Prisma Taylor de Senaquerib y el Texto de Nebi-Yunus.

[58]Isaías 38:1-22; 2 Reyes 20:21; 21:1-18; 2 Crónicas 32:24, 33; 33:1-20; Mateo 1:10; ver: Oración de Manasés. Ver Prisma B,54-VI con la campaña de Asaradón; también la Lsta de los reyes de Jatti tributando a Asurbanipal.

[59]2 Reyes 21:18; 2 Crónicas 33:20; Mateo 1:10.

[60]2 Reyes 21:26; 22:1 a 23:23; 2 Crónicas 33:25 a 35:19; Mateo 1:10. Los incidentes contemporáneos a los tiempos de Josías pueden verse en Herodoto.

[61]De Joacim leer en Josefo.

[62]2 Reyes 23:30 a 24:18; 2 Crónicas 36:1-11; Mateo 1:11. Ver Papiro de Adón  pidiendo ayuda a Nabucodonosor.

[63]De Joaquín ver las Tabletas de la expedición de Koldewey, y el Ostracón de Laquis III; también el sello de Bet - Mirsim.

[64]2 Reyes 24:6-20; Jeremías 52:1-3; 2 Crónicas 36:8-11; Mateo 1:11. Ver Sello de Laquis con el nombre de su gobernador Godolías, y la tumba del ayudante de este Jazanías.

[65]Ezequiel 1:1; 3:16; 8:1; 20:1; 24:1,2; 29:1,17; 26:1; 31:1; 33:21; 40:1; 32:1; 48:35. Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.     

[66]Jeremías 22:24-30.

[67]Mateo 1:11.

[68]Deuteronomio 25:5,6.

[69]Lucas 3:27.

[70]1 Crónicas 3:17.

[71]Mateo 1:12; 1 Crónicas 3:19. Zorobabel desciende de Salatiel por Pedaías contado como pariente de Jeconías que murió sin hijos, pero que tomaba su parentela como hermanos e hijos (1 Crónicas 3:16-18).

[72]Esdras 2:2; 3:2,8; Hageo 1:14; 2:2-9; Zacarías 4:9.

[73]Mateo 1:13; Lucas 3:27; 1 Crónicas 3:19,29 (Abiud = Hasuba; y Resa = Jusab-Hesed ó Berequías).

[74]Mateo 1:13; Lucas 3:27.

[75]Mateo 1:13; Lucas 3:26,27.

[76]Mateo 1:14; Lucas 3:26.

[77]Ibid.

[78]Mateo 1:14; Lucas 3:25.

[79]Mateo 1.15; Lucas 3:25.

[80]Mateo 1:15; Lucas 3:23-25. Matat Melqui III, uniendo los datos de Lucas y la Carta a Arístides de Julio Africano.

[81]Mateo 1:15.

[82]2 Reyes 24:17; 2 Crónica 36:10 (hermano en el sentido de pariente).

[83]Ciro, Ver la Crónica de Nabonides, el Cilindro de Ciro y los historiafores Beroso, Herodoto, Jenofonte y Josefo. De su hijo Cambises hablan también los Textos de Elefantina.

[84]Esdras 1:1 a 2:2; 3:2,8.

[85]Esdras 4:24; 5:2.

[86]Daniel 9:20-27.

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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 2003. (Cap.2 de "Historia Cristiana").

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EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO

Por Gino Iafrancesco V. - 15 de Abril, 2008, 10:14, Categoría: General


EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO

 



Dice el apóstol Pablo en su epístola a las iglesias de Galacia (Gálatas 4:4): "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley." Detengámos­nos un poco en lo relativo al cumplimiento del tiempo.

También Pablo escribió a la iglesia en Efeso (Efesios 1:10): "(Dios) se había propuesto en sí mismo reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." Aquí Pablo, a diferencia de Gálatas, que habla en singular de "tiempo", dice "tiempos" en Efesios.

En Gálatas es "cronos"; en Efesios es "kairós". En Gálatas se refiere, pues, al tiempo en su estructura lineal de sucesión cronológica, los años previstos para la llegada del Mesías en su primera venida, tal como profetizó Daniel. En Efesios se refiere a las diversas maduraciones, a las ocasiones oportunas de los eones o edades o períodos, o como se ha dado en llamar en los últimos siglos: dispensaciones.

De hecho, la humanidad, según Dios, ha pasado por diferentes etapas. Vivió cerca de cien años en estado de inocencia en el jardín del Edén, según se desprende de la fecha del nacimento de Set. Este fue un primer "kairós", una ocasión especial de prueba para el hombre frente al Árbol  de la Vida, y frente al árbol de la ciencia del bien y del mal.

Pero el hombre quebrantó el pacto, como dice el profeta Oseas ( Oseas 6:7), y entró en un segundo período  a partir de su pecado y la subsiguiente expulsión del Edén. Nuevas cosas designó Dios para ellos a partir de allí, tales como la maldición de la tierra y sujeción de la creación en manos de Adam a la vanidad, el comer el pan con el sudor de la frente, los dolores en las preñeces y partos de la mujer, el volver al polvo tras la muerte, un nuevo régimen vegetariano más amplio, la cobertura provisional del sacrificio en espera de la Simiente prometida de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, el nuevo alimento de ésta, el polvo, que es el material con que está hecho el hombre, la autoridad delegada del hombre sobre la mujer, la condición caída de la naturaleza humana ahora vendida al poder del pecado en la carne, el conocimiento del bien y del mal; es decir, el gobierno de la conciencia, la conciencia de desnudez, la culpabilidad que se esconde de Dios, etc.. El gobierno de la conciencia; en este nuevo estado fue ahora un segundo "kairós", una nueva ocasión en circunstancias diferentes para estar delante de Dios, pero bajo la misma provisión de gracia de Dios concedida en la promesa acerca de la Simiente de la Mujer, y ejemplificada en la cobertura de túnicas de pieles de un sacrificio. La Vida Divina ofrecida al hombre en el Edén por medio del Árbol de la Vida, es ofrecida en este nuevo "kairós" al hombre en la Fe de la Simiente de la Mujer, pues ésta aplastaría la cabeza de la serpiente destruyendo su imperio, que es el del pecado y la muerte.

Pero así como el "kairós" de la inocencia terminó con el pecado, el "kairós" de la conciencia terminó con el Diluvio, pues el hombre llegó a ser carne estando su corazón de continuo solamente en el mal (Génesis 6:5). Dios, pues, en su infinita misericordia, no queriendo destruir del todo al hombre que le hace doler el corazón, reservó a Noé y a su familia para repoblar la tierra, y con ellos estableció el régimen del gobierno humano, del hombre sobre el hombre. Este tercer "kairós" está representado en la vigencia dentro de la humanidad de las siguientes palabras de Dios a Noé y su familia: "Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multipli­caos, y llenad la tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo qe se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derrama­da; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.../...He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de Diluvio, ni habrá más Diluvio para destruir la tierra.../...Esta es la señal del pacto que Yo establezco entre mi y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mi y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mio, que hay entre mi y vosotros y todo ser viviente de toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.../...Esta es la señal del pacto que he establecido entre mi y toda carne que está sobre la tierra." (Génesis 9:1-17).

Vemos, pues, que ahora en este tercer "kairós" la dieta vegetariana se amplía a una que incluye a toda carne excepto su sangre. La pena de muerte se establece sobre el hombre y los anima, para que sea aplicada por el hombre sobre quien derrame la vida humana. Esto tiene vigencia universal. Dios hace un pacto, lo señala con el arco iris, y las promesas anteriores acerca de la Simiente de la mujer se mantienen incolumnes. Entonces comienzan las primeras civilizaciones inmedia­tamente postdiluvianas. Se levanta Nimrod y las ciudades estados sumerias. También surgen los acadios, asirios, elamitas, antiguos caldeos y otros. Se levanta la torre de Babel en oposición a Dios, y el gobierno humano se envilece dando lugar a la tiranía. Satanás engaña las etnias de la tierra.

Entonces Dios llama a Abraham y le anuncia acerca de la Bendición que vendrá a las familias y naciones de la tierra, por medio de su Simiente;  y un nuevo "kairós" se abre para estos elegidos, en función de la humanidad entera. Las demás naciones, ajenas por lo pronto a la fe y al conocimiento de la promesa, continúan bajo el régimen noético, si bien la promesa de la Simiente de la Mujer todavía les cobija; solo que aún desconocen que vendría por Abraham y su descendencia. La promesa abrahámica es confirmada a Isaak y a Jacob, y entonces surge la nación de Israel, entre cuyas tribus, la de Judá recibe una nueva promesa; de él provendrá Silo y el Cetro de Israel.

Con Moisés establece Dios el pacto de la Ley con Israel, para que esta nación sea ejemplo a las demás naciones y sea Su testigo en el mundo. Dios añadió la Ley, sin anular la promesa, sino para que al estar bajo el régimen de la Ley, se pudiese conocer la necesidad del Salvador, el Mesías, profetizado ahora también por Moisés, y tipificado por las instituciones, fiestas, sacrificios, ritos y jornadas de Israel. Este "kairós" añadido, no invalida aquel anterior de la promersa a Abraham y su simiente, pero prepara el "kairos" de la primera venida del Mesías en el "cronos" respectivo revelado a Daniel.

Despúes viene el "kairós" de la gracia defintivamente cumplida y manifiesta, el cual es el de la Iglesia, con la plenitud de los gentiles.

Entonces Dios se volverá a Israel para la segunda venida del Mesías, y el Reino de los Cielos Milenial tendrá lugar. Tras el habrá la resurrección de los demás muertos (pues los justos resucitarán antes y para el Milenio) y la liberación de Satanás del abismo en el cual será sellado por el Milenio; y tras la última rebelión de todos los réprobos, establecerá Dios Su Juicio Final.

Entonces habrá por la eternidad, con Dios y Su Mesías, Cielo Nuevo, Tierra Nueva, Nueva Jerusalem y las naciones que hubieren sido salvas. Dios sujetará a Cristo todas las cosas, y a su vez el Hijo le someterá todo al Padre, porque lo que es del Padre es del Hijo, y lo que es del Hijo es del Padre. Todo esto ha sido, es y será el cumplimiento de los tiempos de que habla Pablo en Efesios. Lo que ha sido y es: los tiempos, se dirigen a su cumplimiento: lo que será.

Dentro de esos tiempos está el cumplimento del cronos de la primera venida del Mesías, a la que se refirió Pablo en su epístola a los Gálatas. También Jesús se refirió al cumplimiento del kairós  específico de Su primera venida. Kairós específico dentro del cronograma de los demás tiempos que corren hacia su pleno cumplimiento.

El profeta Daniel recibió de Dios, por el ángel Gabriel, una profecía acerca de los setenta septenarios (Daniel 9:20-27). Sesenta y nueve de ellos se pasarían desde la orden de Artajerjes en el año 20 de su reinado para restaurar y edificar Jerusalem hasta la visitación del Mesías. En el dia exacto en que se cumplían esos años, entró Jesús en un burrito a Jerusalem llorando porque no entendieron el dia de su visitación. Jesús llamaba la atención de sus contemporáneos a las señales de los tiempos.

También había otras profecías acerca del orden de los imperios mundiales. Babilonia tuvo su tiempo durante el cual Israel fue corregido de su idolatría. Entonces Persia tuvo su tiempo durante el cual fue restaurada la Casa y la Ciudad de Dios y el aprecio de la Ley y los Profetas. Entonces Grecia y sus reinos sucesores tuvieron su tiempo durante el cual se consolidó el Canon de las Sagradas Escrituras y se preparó la cultura para la difusión universal del Evangelio del Mesías. También Roma tuvo su tiempo durante el cual lo anteriormente preparado encontró realización y se abrió camino hacia toda la humanidad. En los tiempos de Roma llegó el Mesías, precisamente en el cumplimiento del tiempo, cuando la profecía, la filosofía, la cultura, la política, la religión, marcaban la hora del importantísimo "kairós" respectivo en su "cronos" previa y divinamente señalado.

Por eso podía decir el apóstol Pablo a los atenienses, en el mismo areópago, platafor­ma mayor de la cultura universal: " Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia ( y le llama ignorancia a la cúpula de la cultura humana en su capital universal), ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un dia en el cual juzgará al mundo con justicia, por Aquel Varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muer­tos." (Hechos 17:30, 31).

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Gino Iafrancesco V., Bogotá, Colombia, 2003. (Cap. 3 de "Historia Cristiana").

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