El Blog

Calendario

<<   Marzo 2020    
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

ACERCA DEL DISCERNIMIENTO DEL CUERPO DEL SEÑOR

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 10:52, Categoría: General


ACERCA DEL DISCERNIMIENTO DEL CUERPO DEL SEÑOR

 

Según el apóstol Juan, el Señor Jesucristo se presentó a sí mismo como el verdadero pan de vida que bajó del cielo y que da vida al mundo, y vida eterna.  “y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” dijo el Señor; “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo en El”. (Jn.6:48-58).

El Señor Jesucristo se presentó, pues, a sí mismo como el alimento que sustenta para vida eterna; y al presentarse, se presentó con carne y sangre (1ª Jn. 4:2; 5:6). Jesucristo fue y es un hombre verdadero (1ª Tim. 2:5; 3:16), El Verbo de Dios, que estaba con Dios y era Dios, se hizo carne (Jn.1:1-3, 14); siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, haciéndose semejante a los hombres (Flp.2:6, 7); sí, Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado (Rom.8:3) y fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza pero sin pecado (Heb.4:15), pues no hay pecado en El (1ª.Jn.3:5); por lo que padeció, aprendió la obediencia (Heb.5:8) y Dios testificó de El, de antemano, que nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca (Is.53:4), y después testificó que en El se complacía (Mt.3:17; 17:5). Sí, Jesucristo vino en carne, mediante agua y sangre (1ª. Jn.5:6); vino a la tierra en un momento identificado y específico de la historia del hombre (Lc.2:1-7; 3:1-3) y ajustándose a la profecía (Mt.1:22; 2:17; 4:14; 12:17; 21:4,42; 27:9; etc.) marcó su huella, la más profunda; y como personaje indefectiblemente histórico, nos ofreció su carne y su sangre como verdadera comida y bebida para vida eterna. “El pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn.6:56).

De modo que en su carne y en su sangre está la vida. Murió por nosotros (Jn.6:53-57; 1Cor.15:3). En el Hijo está la vida (1Jn.5:11y 12), en el Hijo total; Dios nos dio al Hijo, sí, incluso su carne y su sangre. Jesucristo fue hecho por Dios justicia nuestra (2Cor.5:21). Nuestra justificación es Cristo, nuestra santificación es Cristo, nuestra sabiduría es Cristo, nuestra redención es Cristo (1Cor. 1:30); todo lo que pertenece a la vida y a la piedad lo tenemos en Cristo (2Pd.1:3). En El somos aceptos y estamos completos (Ef. 1.6; Col.2:10). Y cuando dice que Cristo nos fue hecho por Dios redención, incluyese allí la adopción; es decir, la redención del cuerpo (Rom.8:23); sí, el cuerpo de la humillación nuestra, el cuerpo de nuestra bajeza, será transformado, hecho incorruptible, resucitado a la semejanza suya y glorificado (Flp.3:21), todo esto en virtud del Cristo, nuestra redención. El Espíritu que le levantó de los muertos, vivificará nuestros cuerpos mortales (Rom.8:11), y su carne y su sangre nos alimentan con vida eterna (Jn.6:54); de manera que seamos resucitados total, completa y literalmente; es decir, espiritual y corporalmente. Sus palabras son espíritu y son vida.

Dios, a los que antes conoció, también predestinó, y a estos llamó, justificó, santificó y glorificó 8Rom.8:29,30). Sí, Dios glorificó; habla como en pasado consumado, hecho está; glorificó a los suyos; ¿cómo? ¿Cuándo? En Cristo Jesús. Dios nos dio a Cristo por sustento, por pan. Cristo resucitó literalmente de los muertos y  su carne no vio corrupción (Hch. 2:25-32; Lc.24:36-48), sino que fue glorificado; y nosotros, la iglesia, estamos totalmente unidos a El, viviendo por El, alimentados por su Espíritu, su vida, su carne y su sangre.

“Su carne” es dada como comida por la vida del mundo, y quien come de ella tiene vida eterna. El comer su carne y beber su sangre, está relacionado a la resurrección; “el que coma…tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero”. “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn.11:25); “El que me come vivirá por mí”. Así que al alimentarnos de El, sí, incluso de su carne y de su sangre, vivimos para siempre sustentando de El también el cuerpo de nuestra resurrección, pues El es nuestra redención; y como El fue glorificado, así lo fue la iglesia en El, pues vive de El comiendo de El, y su resurrección es nuestra vida, su virtud nuestro sostén. La iglesia está, pues, totalmente identificada con El, llegando a ser su mismo cuerpo (Ef.1:22,23); sí, carne de su carne y huesos de sus huesos (Ef. 5:30).

El mismo se repartió entre nosotros, sí, El mismo; su misma naturaleza nos hace partícipes de la naturaleza divina (2Pd.1:4); es por eso que en la noche en que fue entregado, tomó pan, sí, de aquel pan sin levadura que acostumbraba a comerse en la pascua judía, figura de Cristo; tomó pan y habiendo dado gracias lo partió y dijo: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí; y tomando la copa después de haber cenado dijo: bebed de ella todos; porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para la remisión de los pecados”. Sí, dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis en memoria de mí” (Mt.26:26-28; Mr.14:22-24; Lc.22:19,20; 1Cor.11:23-25).

En aquella ocasión, en la sinagoga de Capernaum, cuando El se presentó como el verdadero pan del cielo, cuya carne y sangre eran verdadera comida y bebida, muchos de sus discípulos dijeron que tal palabra era dura; entonces Jesús, entre otras cosas, añadió: “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida” (Jn.6:60-63). Pablo apóstol habló del postrer Adán, Cristo, como Espíritu vivificante (1Cor. 15:45) y escribió también en la misma carta: “La copa de bendición que bendecimos ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, participamos de aquel mismo pan…de manera que cualquier que comiere este pan y bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor… porque el que como y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (1Cor.10:16,17; 11:27-33).

De manera que al comer “el pan” hemos de discernir  “el cuerpo”, y quien come indignamente “del pan” será culpado “del cuerpo” del Señor; quien bebe indignamente de la “copa” será culpado de la “sangre” del Señor, porque ¿no es acaso la “copa” de bendición que bendecimos la comunión de “la sangre” de Cristo? Y “el pan” que partimos, ¿no es la comunión del “cuerpo” del Señor? (1Cor.10:16,17); entonces, cómase “así”, del pan y bébase de la copa, con discernimiento del cuerpo del Señor y en memoria suya (1Cor.11:26-34).

Por una parte, el sector católico-romano habla de transubstanciación; es decir, la conversión de la substancia del pan en la substancia de la carne, y la substancia del fruto de la vid en la substancia de la sangre; por otra parte, un sector del protestantismo habla de un mero símbolo o figura. Ahora bien, una declaración expresa de “cambio de substancia en las especies, no es específica en las escrituras. Ellas dicen: “coma así del pan y beba de la copa” (1Cor.11:28); no obstante, tampoco aparece por ningún lugar en la Escritura, la declaración expresa de que sea específica y exclusivamente un mero símbolo”; tal palabra, u otra afín, es extraña en este respecto a la Escritura; Jesucristo no dijo: -Esto simboliza mi cuerpo- , sino: “Esto es mi cuerpo”, “Esta es mi sangre”. El nos dio el pan y el vino en señal de repartirse a sí mismo entre nosotros, y se repartió real y verdaderamente entre nosotros, de manera que participamos de El mismo mientras comemos del pan y bebemos de la copa (Jn.6:48-57; 1Cor.11:29).

Pablo igualmente declara: “…¿No es la comunión de la sangre de Cristo?... ¿No es la comunión del cuerpo de Cristo?” (1Cor.10:16,17) nos habla de “la copa” y nos habla de “la sangre”. Por lo demás, un simple símbolo no sustenta para vida eterna; una mera representación no alimenta para la resurrección del día postrero; es la realidad de Cristo mismo, su presencia real, la que nos da vida. Participamos de la naturaleza de su misma vida, y no tan solo de una mera representación de ella. He ahí el distinto discernimiento entre Lutero y Zwinglio.

Ahora bien, sabemos que las palabras del Señor son “Espíritu y vida” y que El es “Espíritu vivificante” y que por El llegamos a ser realmente “participantes de la naturaleza divina”. Recibimos de su Espíritu por fe (Gal.3:2-5, 14; Jn7:38,39) así que comamos “así” “del pan” y discerniendo “el cuerpo” del Señor; bebamos “así” “de la copa” que es “la comunión de la sangre de Cristo” (1Cor.10:16). Tan solo la realidad del Cristo viviente nos hace miembros suyos.

Participar con El en completa identificación nos hace miembros de su cuerpo; entonces “el cuerpo del Señor” es también la iglesia (aplicada esta palabra exclusivamente con respecto a los miembros de Cristo, identificados con El en forma personal, mediante la fe: la iglesia) (Ef.1:22,23; 2:15,16).

Dice Pablo: “ Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1Cor.10:17) (Sigue llamándole “pan” a aquel del que participamos, no obstante haber declarado, y también con verdad: “El pan” que partimos, ¿no es la comunión “del cuerpo” de Cristo?). Así que al comer de “su cuerpo”, nos hacemos también  “su cuerpo”. Cristo había dicho: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo”, y quien come de Cristo tiene vida eterna, de Cristo todo, del Hijo. Entonces nos hacemos miembros suyos. Su Espíritu nos bautiza en un cuerpo (1Cor.12:13).

Cristo tiene, pues, miembros (1Cor.12:12). En la llamada 1ª carta a los Corintios Pablo nos dice: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (12:12). No dice aquí: -Así también la iglesia- (como si fuera ella la que tiene los miembros), sino: “Así también Cristo”. Es decir, Cristo mismo es quien tiene muchos miembros, aquellos identificados personalmente con El, por fe, asidos directamente a la cabeza y viviendo en virtud de ella (Col.2:19). Entonces, los miembros de Cristo conformamos su cuerpo, el cual solo puede ser uno, porque Cristo no está dividido (1Cor.1:13).

Cristo es uno, un solo y nuevo hombre (Ef.2:15,16), repartido, más no dividido (1Cor.1:13), en cuya virtud, todos nosotros sus miembros somos uno, primeramente con El, y entonces, por lógica consecuencia, también uno entre nosotros por Cristo Jesús (Jn.17:23). De allí que el pan es uno solo.

Dice Pablo: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan”. Así que “aquel mismo pan” es “uno solo”, “este pan”; no pueden ser dos, pues Cristo no está dividido. Pablo escribía a  los Corintios desde otra ciudad; en cada lugar se perseveraba en el “partimiento del pan”, “partiendo el pan en las casas” (Hch. 2:42,46); y eran varias las casas, pero Pablo dice: “nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo”; “Nosotros”, dice, ellos en Corinto, él en otra localidad, “participamos de aquel mismo pan”. Al hablar en presente, no restringe la interpretación a las veces cuando él estaba presente en Corinto; esto quiere decir que el pan debe ser uno solo; es decir, al celebrar la cena del Señor discerniendo el cuerpo, debemos tener presente a toda la Iglesia, estando la mesa abierta para todos los miembros de Cristo, que al ser recibidos por El, la cabeza, deben ser recibidos por todos los miembros de su cuerpo. (Rom.14:1-3; 15:7). Una mesa cerrada, que no recibe a todos los que Cristo ha recibido, no es la mesa  “del Señor”, ni conserva la unidad del pan; es apenas una secta, es herejía.

Si  mi hermano participa de la vida de Cristo en forma real, ¿quién soy yo para negarle el pan que le representa? Porque ¿qué es más: Cristo o el pan? Y si participa de Cristo, ¿por qué no del pan? Si participa de la sangre, limpiado en ella de todos sus pecados, ¿quién soy yo para negarle la copa? Pues ¿qué es mayor: la sangre o la copa? Si participa, pues, de la sangre ¿por qué no de la copa? Participemos pues, con dignidad y discernimiento y no hagamos otro pan, es decir, no limitemos el alcance de nuestro único pan que debe ser también el mismo pan de mis hermanos. Yo debo participar con su pan, si este es el mismo mío; pues no puedo escoger yo entre dos panes o dos mesas, pues no hay dos, pues Cristo es uno y no está dividido. O participo de la mesa de El, o no es del Señor de la que estoy participando.

Ahora bien, el recibir a todos los que El ha recibido, nos significa participar en pecado ajeno, anulando la disciplina. No participamos de aquello en lo cual Cristo no participa (Ef. 5:11; 1Tim.5:22), mas participamos en todo aquello en lo que El sí participa. Cristo no participa del pecado, mas puede perdonarlo (1Jn.3:5); no participa Cristo del error, mas puede corregirlo. La iglesia es santa porque Cristo es su santidad (Jn.17:19; 1Cor. 1:30; Heb. 10:10). No tiene la iglesia otra santidad aparte de Cristo; y Cristo todo es santo. La iglesia en Cristo es, pues, santa, y es una, porque Cristo es uno. Un solo y nuevo hombre repartido (mas no dividido) entre sus miembros que conformamos su cuerpo (Ef.2:14-16). En el mundo, el cuerpo se manifiesta en “iglesias de los santos” (1Cor.15:33; 4:17; Rom.16:4; Ap.2:23; 22:16), una por ciudad o localidad (Hch. 8:1; 13:1; 1Cor.1:2, etc.). Tal cuerpo se debe mostrar uno en cada localidad, uno solo el pan, una mesa; es decir, aunque sean muchas las cosas donde se parte el pan, existe la consciencia de unidad y la práctica de la comunión (Hch. 2:44-46). Muchos intereses personales, sí, intereses creados, han arrastrado a muchos al pecado de la división (Rom.16:17,18). De tal pecado también se rinde cuentas. ¿Tenemos consciencia de que participamos de un mismo pan? ¿ O nos hemos dividido haciendo otro pan, disponiendo otra mesa? ¿De quién es entonces esa mesa, acaso del Señor? He aquí que  a la mesa del Señor se sientan todos los que  El ha recibido, y “El que ama a Dios, ame también al que ha sido engendrado por El”  (1Jn.5:1).

“Yo en ellos para que sean uno” dijo Cristo (Jn.17:23). Cristo, pues, es el pan de vida del cual comemos todos los que somos miembros suyos. Alrededor de El, y solo por El, somos uno (Ef. 2:21); no alrededor de Roma, ni de Constantinopla, no alrededor del papa ni de Lutero, no alrededor de raza o nación, clase social o sexo, no alrededor de práctica o costumbre o énfasis doctrinal, o misión o líder (Col.3:11; Gal.3:28); aunque Cristo enseña también prácticas y doctrinas, pero es El, en última instancia y no ellas, el único centro legítimo de comunión, y ante solo El daremos cuenta los cristianos, cada uno, por su fidelidad o infidelidad, su error o corrección. En este contexto nos estamos refiriendo aquí a los cristianos renacidos (Rom.14:10). Recibamos, pues, al que Cristo ha recibido; por eso mismo, porque Dios lo ha recibido (Rom.14:1-3; 15:7). Y ejercítese la disciplina moral y doctrinal en la iglesia de la localidad (Ap. 2:2), administrada por su respectivo presbiterio (1Pd.5:5; Heb. 13:17; 1Tes. 5:12,13).

Dios juzgará; mientras tanto, seamos fieles a lo que hemos aprendido de El; sirviéndole, y a su cuerpo, como vencedores en cada localidad o ciudad donde alumbre el candelero que es la iglesia de la ciudad (Ap.2:7, 11, 17, 26; 3:5, 12, 21), soberana, hermana, responsable por sí misma y administrada por su propio presbiterio de obispos en comunión primeramente dentro de su propia ciudad (Tit. 1:5; Flp.1:1; Hch.14:23; 13:1; 27:17,28), mientras atienden las muchas ovejas, en las muchas casas, que se reúnen en diversos sitios de la ciudad, partiendo el pan en las casas, perseverando en la comunión unos con otros, unánimes, juntos y perseverando también en las oraciones y por supuesto, en la doctrina de los apóstoles (Hch.2:42), acerca de la cual leemos directamente de sus escritos: el Nuevo Testamento (Rom.10:8-13; 1Cor.15:1-8; Gal.6:16; Ef.3:4; 2Tes.2:15; 1Tim.3:16; 1Jn.5:11-13).

Un Cristo, un cuerpo, una iglesia local en cada ciudad, un presbiterio de ancianos u obispos en la ciudad con candelero (Flp.1:1), un solo pan, una mesa abierta para todos los recibidos por Cristo (Rom.15:7). Y también comunión entre obreros apostólicos regionales (Gal.2:9), y comunión entre iglesias de santos (1Tes. 4:10; 2Cor.8 y 9). En fin, como dice en Ef.4: Un Espíritu, un cuerpo, una misma esperanza, un Señor, una fe, un bautismo (en El), un Dios y Padre (Ef. 4:3-6).

Gino Iafrancesco V., abril 1982, Ciudad del Este, Paraguay.


Permalink :: 74 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

COYUNTURAS HISTÒRICAS PARA EL EXAMEN DE LA FALIBILIDAD PAPAL

Por Gino Iafrancesco V. - 16 de Diciembre, 2008, 10:40, Categoría: General


COYUNTURAS HISTORICAS

PARA EL EXAMEN DE LA FALIBILIDAD PAPAL


Con el presente ensayo se señalan algunas coyunturas históricas que deben ser examinadas cuidadosamente en honor de la verdad y de la conciencia, frente a las pretensiones de infalibilidad papal que se pretenden imponer a todos los cristianos por la institución romano-papal. No tengo el deseo de polemizar, ni de señalar errores ajenos, pues errores tiene todo hombre. Yo he cometido muchos errores en mi vida y debiera ocuparme principalmente de mis propios errores. Entre los hombres reconozco infalibilidad al Señor Jesucristo. Tampoco quisiera hacer perder el tiempo a otras personas avivando la llama de la polémica. Solamente quiero indicar algunas coyunturas históricas que a juicio de mi conciencia personal merecen un cuidadoso examen antes de poder aceptar las pretensiones de infalibilidad papal que un grupo de hombres propone, no siempre pacíficamente, a todos los demás para reconocerlos plenamente cristianos. Me juzgo plenamente cristiano a la luz  de lasSagradas Escrituras; pero ante las exigencias institucionales del romano-papismo encuentro dificultades en vista de las coyunturas históricas que señalo para un examen concienzudo.

Pedro es llamado por el romano-papismo de primer papa. El apóstol Pablo, en su epístola a los Gálatas escribe: “Cuando empero vino Cefas a Antioquía, en persona le resistí, pues se había hecho reprochable. Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo, con los gentiles comía; pero cuando vinieron se retraía y se separaba, temiendo a los de la circuncisión; y juntamente fingían con él los demás judíos, de manera que incluso Bernabé fue arrastrado con ellos a la hipocresía. Pero cuando vi que no andan rectamente con relación a la verdad del evangelio, dije a Cefas delante de todos: - “Si tú judío siendo, como un gentil y no como un judío vives ¿cómo a los gentiles compeles a judaizar?” (Gal.2:12-14). Los puntos serios en este pasaje para una reconstrucción de fondo son las palabras de Pablo: 1) “No andan rectamente conforme a la verdad del evangelio” (Hoti ouk ortopodousin pros ten aléteian tou euaggelíon); 2) “¿Cómo a los gentiles compeles a judaizar?” (pos ta etne anagkadseis ioudaidsein). Las palabras fundamentales de Pablo aquí son: “ortopodousin” de “orthos” (recto) y “pous” (pie) en relación a la verdad del evangelio. La otra palabra es: “anagkadseis” (compelir u obligar).

También en el v.11 de Gal.2 aparece el verbo “kategnosménos”, pretérito perfecto perifrásico pasivo de “kataginosko” (contra-conocer, conocer algo digno de reprensión). Pablo conoció algo digno de reprensión en Pedro. Si tal cosa digna de reprensión, si tal ortopodusía carente, si tal obligar a los gentiles a judaizar, fueron apenas conductas y no enseñanza “excátedra”, es algo que el texto no es suficiente para dilucidar en lo histórico, pero sí suficiente para ver el ambiente apostólico del principio, un tanto diferente al actual.

Artemón sostuvo que Víctor (c.190), alistado en las listas de papas romanos, defendió la herejía de los melquisedequianos.

Hipólito de Roma luchó contra la herejía sabelianista por los años 199- 217, en contra de Calixto y Ceferino, también alistados en la lista de los papas de Roma, y que se resistían a condenar tal herejía.

Julio I (entre 337-352), en su encíclica “Anegnan”, aprobó al hereje Marcelo de Ancira en el año 341; después, en el mismo año, el Sínodo de Antioquía, con gran parte de ortodoxos, condenó el sabelianismo herético de Marcelo de Ancira, y del cual su discípulo Fotino dio claras muestras, y por lo cual el Sínodo de Milán lo anatemizó en el año 345.

Atanasio, Jerónimo, Filostorgio e Hilario de Poitiers informan de la caída del papa Liberio (e/352-366) al claudicar bajo la presión del emperador Constancio ante la fórmula arriana de Sirnio en 358, para poder retornar del destierro a Roma.

En el año 417, el papa Zósimo, en su carta “Postquam nobis” declara inocente al hereje Pelagio, y se admira de como “un hombre tan noble” haya sido calumniado. Pelagio le había presentado su confesión de fe en su “Libelus Fidei”. Luego de examinar Zósimo junto con su clero al hereje pelagiano Celestio, escribió la carta “Magnum Pondus” a los obispos africanos liderados por Agustín de Hipona condenando su precipitación en el caso de este pelagiano. Los africanos, viendo engañado a Zósimo, volvieron a pronunciarse de nuevo por la ortodoxia; ante lo cual Zósimo afirmó su “autoridad suprema”, pero también veladamente retrocedió, queriendo que las cosas quedaran como las había dejado su predecesor Inocencio I, de cuya posición él se había alejado y por lo cual el Sínodo Africano le había reclamado. Agustín de Hipona hubo, pues, de reencauzar el pensamiento de Zósimo.

El Sínodo de Cartago (550) excomulgó al papa Vigilio culpándolo de la herejía monofisita al suscribir él “Judicatun” prescribiendo los Tres Capítulos (Teodoro de Mopsuesti, Teodoreto de Ciro e Ibas de Edesa). Ante la protesta de occidente, suspendió Vigilio indefinidamente su manifiesto. En una epístola, aunque había jurado ante el emperador Justiniano mantener la condenación de los Tres Capítulos, antes de celebrarse el II Concilio de Constantinopla convocado para tratar el asunto, poco después que Justiniano publicó su confesión de fe condenando los
Tres Capítulos, el papa Vigilio se opuso a él públicamente y huyó de Constantinopla a Roma. El emperador, en el Concilio, leyó un nuevo escrito de Vigilio y no lo acató y desterró al papa; entonces el papa retractó de nuevo su escrito y aceptó al Concilio que siguió al emperador Justiniano.

El papa Honorio (e/615-638) durante la controversia monotelita impuso silencio en sus dos cartas a la ortodoxia de Sofronio de Jerusalem, y en cierto modo apoyó la posición monotelita de Sergio de Constantinopla. Por lo cual, el IV Concilio de Constantinopla (680-681) y otros posteriores medievales anatemizaron como hereje a Honorio I. El papa León II, al suscribir las actas del IV Concilio de Constantinopla (VI Ecuménico), dio por razón al anatema contra Honorio I el que había permitido que la “sede apostólica” fuera afeada con una tradición herética.

El papa León Magno (440-461) impuso obligatoriamente el celibato a todo el clero, incluidos los subdiáconos, pero fue resistido principalmente en la Germania.

Por usar Cirilio y Metodio de Moravia la liturgia eslava, fueron citados por el papa Nicolás I, a instigación de los alemanes, que eran contrarios a ella. Pero su sucesor Adriano II (867) aprobó la liturgia eslava. Su sucesor Juan VIII de nuevo la prohibió, pero convencido por Metodio de Sirmio, la aprobó de nuevo. Muerto, sin embargo, Metodio, el papa Esteban V (916-917) la prohibió de nuevo.

Honorio II, después de 1215, aprobó una cruzada de Cristian de Oliva cisterciense contra los bárbaros infieles de Prusia, pretendiendo convertirlos a la fuerza; pero retirados los cruzados, obviamente los prusianos volvieron al paganismo.

La falsa Donación de Constantino y las falsas Decretales pseudo-Isidorianas, documentos del siglo VIII y IX, con las que refrendóse la creación de los Estados Pontificios, fueron usadas por el papa Silvestre II y por el papa Nicolás I. Contra Miguel Cerulario las usó León IX; y Gregorio VII las usó para ciertas exigencias a España. Sin embargo, ya en 1001, al serles presentados tales documentos al emperador Otón III, éste las rechazó por falsas. En la lucha de Eugenio IV contra el rey de Nápoles, Lorenzo Valla demostró su falsedad de nuevo. Los papas Esteban II y Adriano I recibieron del rey Pipino de Francia la restitución de los Estados Pontificios amparados por esos falsos documentos.

En febrero de 756 Esteban II escribe dos cartas al rey Pipino de Francia; y en la segunda se presenta como el mismo San Pedro que pretende protegerlo con su presencia, si Pipino cumple el Tratado de Quiercy de proteger los Estados Pontificios. Pipino lo hace en honor a San Pedro para remisión de sus pecados, como consta en su Respuesta al Embajador de Bizancio que reclamaba el Exarcado.

Pascual III canoniza a Carlomagno (que tuvo 9 mujeres) a instancias de Federico Barbaroja; por lo cual, con consentimiento eclesiástico, se le dio culto en Aquisgrán y alrededores. El rey Luis XI de Francia ordenó bajo pena de muerte celebrar su festividad, y la universidad de Paris en el s.XVII lo hizo su patrón.

De la carta “Non ignoramus” de Juan VIII se muestra éste condescendiente con Focio en relación al Filioque. Algunos apologetas de la infalibilidad papal intentaron declararla entonces apócrifa.

Nicolás I, excomulgó a Wadrada, amante adulterina de Lotario. Adriano II, su sucesor, levantó la excomunión.

Juan VIII excomulgó a Formoso. Su sucesor Marino I (882-884), levantó la excomunión y le consagró obispo de Porto a pesar del juramento de Formoso impuesto por Juan VIII en el sentido de que no ejercería nunca más las funciones sacerdotales. El papa Formoso (891-896) declaró nulas las ordenaciones de Focio, a las que Juan VIII, su anatemizador había validado. Formoso hizo con los aprobados de Juan VIII, lo que Juan VIII había hecho con él. Esteban VI (896-897) no reconoció el pontificado de su antecesor Formoso, el cual le había ordenado obispo de Anagni. Al invalidar su propia consagración episcopal por considerar indigno a Formoso, se hizo partícipe del concepto donatista y tertulianista tenido por herético. Esteban VI desenterró el cadáver de Formoso después de nueve meses y en el Concilio Cadavérico lo condenaron invalidando su pontificado y sus ordenaciones y profanando su cadáver, por lo cual, el pueblo despojó a Esteban VI y lo estranguló. Teodoro II (897), rehabilitó las ordenaciones de Formoso. Juan IX, venciendo a su oponente en la silla pontificia: Sergio, anuló el Concilio Cadavérico presidido por Esteban VI y quemó sus actas.

El papa Cristóbal I destronó y encarceló a León V (903), pero a su vez Sergio III destronó a Cristóbal I y lo encarceló junto a León V. Sergio III desconoció el pontificado de sus dos predecesores a quienes degolló; hizo además revalidar el Concilio Cadavérico, anulando las ordenaciones emanadas de Formoso y sus ordenados, y proclamando la necesidad de una nueva reordenación bajo pena de excomunión y destierro. Por lo cual, fue refutado de sus errores por el presbítero Auxilius en varios tratados. Sergio III había sido, sin embargo, ordenado por Formoso como obispo de Cere. Fue éste quien tuvo con Marocia como hijo al que había de ser el futuro papa Juan XI.

El papa León II (682-683) declaró hereje al papa Honorio I en carta al emperador.

Liutprande de Cremona, cronista de la época e intérprete del emperador Otón I, traicionado por el papa Juan VIII, refiere que el Sínodo de Roma del Año 963 acusó al papa de celebrar misa sin comunión, ordenar a destiempo y una escuadra de caballos, vender puestos episcopales y consagrar para esto a niños, asesinato de cardenal, multiplicación de adulterios, incendiario, beber vino a la salud del diablo, invocar a dioses paganos.

León VIII (963-965) en dos días recibió todas las ordenes menores y episcopales. Bonifacio VIII fue semejantemente acusado por Felipe el Hermoso de Francia.

Benecidto IX hecho papa siendo muy niño huyó en una revuelta causada por sus indignidades; entonces subió Silvestre III; pero luego regresó Benedicto IX y más tarde abdicó recibiendo rentas a favor de Gregorio VI (1045-1046) que fue depuesto en el Sínodo de Sutri (1046). Benedicto IX volvió al papado de nuevo, pero el Sínodo de Roma de 1046 lo depuso. El emperador Enrique III nombró entonces a Clemente II, pero muerto éste, volvió Benedicto IX; pero de nuevo el emperador Enrique III impone a León IX, quien proscribió el matrimonio de los sacerdotes y fue adalid de conquistas efímeras por las armas.

Alejandro II (1063) concede indulgencia plenaria a los soldados del normando Roberto Quiscardo para recuperar Sicilia de los sarracenos.

En la proposición 23 en el sílabos de errores condenados por Pío IX, se condena la declaración de que los papas y concilios ecuménicos han usurpado derechos de príncipes y errado en fe y costumbres.

Benedicto VIII en el Sínodo de Pavia  (1018) manda que los hijos e hijas de sacerdotes casados, a quienes se considera meramente de concubinos, sean reducidos a esclavitud o servidumbre. León IX, Nicolás II, Alejandro II y Gregorio VII excomulgaron a los sacerdotes casados si se atrevían a decir una misa. A los fieles prohíben tratarlos y asistir a sus misas. En el Concilio de Letrán (1123) se declara inválido el matrimonio de los sacerdotes, diáconos y subdiáconos, bajo el pontificado de Calixto II, contradiciendo así a las Sagradas Escrituras, con doctrina demoniaca.

El Concilio de Brixen (1080) decretó la deposición de Gregorio VII acusándole de herejía, magia, simonía y pacto con el demonio. Se eligió por sustituto a Clemente III.

Gregorio VII admitía la falsa Donación de Constantino. Véase el “Dictatus papa” extrafalarius.

Urbano II y Adriano III usaban también como Gregorio VII, la falsa Donación de Constantino para pretender propiedad sobre varias tierras al igual que sobre España y Britania lo hacía Hildebrando.

Pascual II (1111), bajo presión imperial de Enrique V, concedió al emperador el privilegio de investir a los obispos, por lo cual, en Roma y Francia algunos lo consideraron hereje, y un Sínodo lateranense (1112) anuló el privilegio. Pascal II quiso abdicar y retirarse; luego, en otro Concilio de Letrán (1116), se retractó confesando su error públicamente y pidiendo perdón.

Gelasio II (1118), concede indulgencia plenaria a los soldados de Alfonso el Batallador que mueran en la conquista de Zaragoza.

Calixto II, que antes de su pontificado había declarado hereje a Pascual II por conceder al emperador la investidura a los obispos, ahora la prohíbe a Enrique V en Borgoña e Italia, y la permite en Alemania, según el concordato de Worns.

Urbano II (1089) concede indulgencia plenaria a los peregrinos a tierra santa.

Juan VIII y León IV dicen que tiene entrada directamente al cielo el que muera luchando por la religión. Igualmente dice el Decreto de Graciano.

Los cruzados se obligaban con juramento bajo pena de excomunión a marchar hasta Jerusalem y no retroceder jamás. Ademar de Montiel obispo de Puy, de rodillas ante Urbano II fue de los primeros en juramentarse.

Gregorio VIII indulgencia la tercera cruzada. Gelasio II indulgencia la Conquista de Zaragoza. Inocencio III indulgencia la reconquista de España. Urbano II absuelve del voto de cruzado a Bernardo de Toledo.

Inocencio II (1139) en el  II Concilio de Letrán declaró nulos los matrimonios de clérigos. En su discurso de apertura sostuvo que la Jerusalem terrenal era nuestra madre cautiva por los agarenos, tergiversando así la epístola de Pablo a los Gálatas.

El Concilio IV de Letrán manda bajo Inocencio III sobre las vestimentas de judíos y mahometanos.

Inocencio III introdujo el título “Vicario de Cristo” en vez de “Vicario de Pedro”, aunque ya desde el siglo IX eran llamados así algunos obispos. Joaquin de Fiori había llamado al papa: “Vicario del emperador celeste”.

Inocencio III sostuvo que Melquisedec es figura del papa, por lo cual a éste corresponden las dos espadas: la espiritual directa y la material por medio del emperador. En carta al príncipe de Bulgaria Kelojam sostiene que el papa tiene derecho de quitar el reino a uno y poner a otro. Y falsamente dice que los papas fueron quienes trasladaron el imperio de oriente a occidente en Carlomagno, y por lo cual pueden disponer de la corona.

Honorio III (1219), por instigación de Federico II, dictó excomunión a todos los príncipes cristianos que no se presentasen en camino a Palestina en cruzada, el 24 de junio de 1219. Pero el 27 de septiembre de 1227, Gregorio IX excomulgó al mismo Federico II por no acudir tampoco él a la cruzada. Seis meses después lo excomulgó de nuevo. En 1229 lo excomulgó por tercera vez relevando a los súbditos del emperador del juramento de fidelidad. La excomunión la levanto Gregorio IX en 1230 a cambio de la devolución de los bienes eclesiásticos y un compromiso de no molestar al clero ni las elecciones episcopales. Pero lo volvió a excomulgar por cuarta vez en 1239 por apoderarse de Cerdeña. Inocencio IV indulgenció una cruzada contra Federico II y encargó a un dominico el predicar en Alemania una cruzada contra Conrado IV sucesor de Federico II a quien excomulgó por no haber asistido a una cita a rendir cuentas. Alejandro IV excomulgó a Manfredo por proclamarse rey de Sicilia en la catedral de Palermo, y predicó cruzada contra Ezzelino III. Luego Urbano III (1264) predicó la cruzada contra Manfredo y excomulgó a los genoveses que se ponían de parte de Miguel Paleólogo Bizantino.

Gregorio X (1274) en el II Concilio de Lyon decretó normas para el cónclave de cardenales para la elección papal. Decreto que luego derogó Juan XXI. Los Anales de Colmar hablan del papa Juan XXI (1276) como de un mago.

Martín V (1284) prohibió a Venecia, Génova, Pizza, Ancona y demás ciudades de Italia, comerciar con Sicilia y con el rey Pedro de Aragón a quien excomulgó por invadir Sicilia; lo descoronó y ofreció su corona a cualquier rey católico que invadiere Aragón y la conquistase. También excomulgó a Miguel VIII de Constantinopla a instigación de Carlos de Aragón que deseaba una cruzada indulgenciada para atacar Bizancio. Martín IV rompió así la unificación de Constantinopla y Roma en el Concilio II de Letrán.

Honorio IV (1285) predicó cruzada contra Alfonso IV de Aragón e instigó a Felipe el Hermoso a destronarlo y sustituirlo. Depuso además a los obispos que coronaron a Jaime I de Aragón sobre Sicilia, aunque recibió el reino legítimamente de Carlos II de Aragón, el Cojo.

Por consejo de los cardenales y en especial del futuro Bonifacio VIII, Celestino V (1294) renunció a la tiara pontificia. Subió entonces Bonifacio siendo recluido Celestino, a quien algunos sostienen, se le dio muerte con un clavo en el cráneo por orden de Bonifacio VIII para evitar que retomase la tiara como proponían los celestinianos y juaquinistas. Bonifacio VIII anuló las concesiones de Celestino V a los ermitaños celestinianos y otras concesiones.

En el tratado de Aragón estipulóse (1295) por convocación de Bonifacio VIII el repudio de Isabel de Castilla por parte de su esposo Jaime II excomulgado, para casarse con Blanca de Anjou. A Jaime II ofreció Bonifacio VIII en feudo Córcega y Cerdeña, a la par que prometió ayudarle a conquistarla. Con la bula “Clericis laicos” Bonifacio VIII excomulga a las autoridades civiles que exijan al clero taxas o tributos. La biblia manda pagar los impuestos. Por lo cual Felipe IV el hermoso acusó a Bonifacio VIII de prohibir el dar tributo a César. Entonces Bonifacio VIII con la siguiente Bula: “De temporus Spitiis” (1297) suaviza sus dos bulas anteriores, pues el clero francés se declaraba a favor del monarca godo. Bonifacio VIII con la bula “Etsi de Statu” (1297) deroga su propia Bula “Clerisis Laicos” (1296), permitiendo ahora usar los diezmos en la guerra contra Inglaterra. Bonifacio VIII en 1297 indulgenció una cruzada contra los Colona que no lo reconocían papa legítimo. En 1300 Bonifacio VIII proclamó Jubileo, año de perdón, no obstante, por la preciosísima sangre de Cristo, en cualquier tiempo podemos obtener el perdón de los pecados si nos arrepentimos sinceramente y creemos en El. Pero por la época de este Bonifacio se anunciaba el perdón por la peregrinación a Roma, y por visitar las Basílicas de Pedro y Pablo. Bonifacio VIII (1301) por la Bula “Salvatore Mundi” desempolva de nuevo su propia Bula derogada “Clericis Laicos” revocando las concesiones a Felipe IV. El papa Clemente V hizo raspar de la Bula de Bonifacio VIII “Ausculta Fili” lo ofensivo a Felipe IV. Terribles acusaciones se hicieron contra Bonifacio VIII en Louvre (1303) bajo juramento ante prelados romanistas y Felipe IV. Juan XXI le acusó de fatuo a Bonifacio. Algunos historiadores, como Weick, se atreven a sostener de Bonifacio VIII que era hereje, que no creía en la trinidad, encarnación, eucaristía, virginidad mariana, ni en la vida futura.

Inocencio IV en una Bula del 1º de julio de 1253 se puso a favor de las órdenes mendicantes en su conflicto con la universidad. Año y medio después se puso en contra de ellos con otra Bula, amenazando con la excomunión a quien oyera misa en los templos de los religiosos, a quienes también prohibió predicar en sus templos durante la misa parroquial o sin permiso del párroco. Pero meses después, el sucesor de Inocencio, Alejandro IV, en abril de 1255 se puso de nuevo a favor de los religiosos en su conflicto con la universidad, amenazando a ésta con la excomunión si no recibía en su seno a los maestros dominicos y franciscanos.

Pablo III (1510) sustituyó el voto de castidad de la orden militar de Calatrava aprobado por Alejandro III (1164) y confirmado por Inocencio III (1199) cambiándolo por la defensa de la inmaculada concepción de María.

Alejandro III extendió el decretó de Inocencio III contra los Albigenses confiscándole sus bienes; los confiscó además a los difuntos tenidos por herejes. Alejandro III (1179), después de conceder a los príncipes católicos que apresen a los Albigenses y les confisquen sus bienes, a partir del III Concilio de Letrán concede indulgencias a quienes tomen las armas contra los Cátaros y otros.

Gregorio IX (1224) aprobó la ley imperial de quemar vivos a los lombardos herejes, o al menos cortarles la lengua.

Inocencio IV aprobó y animó la tortura en los tribunales eclesiásticos en su Bula “Ad Estirpand” (1259) contradiciendo a Nicolás I que en su epístola seis tan solo aprobaba la confesión espontanea.

Con la Bula “Rex Pacificus”, Gregorio IX (1254) estableció sus Decretales como la única auténtica colección desautorizando las demás colecciones; sin embargo Raimundo de Peñafort, que fue el compilador de Gregorio IX, eliminó y acomodó textos antiguos añadiendo nuevos.

Contra las opiniones teológicas de Juan XXII en lo escatológico, se levantaron varios teólogos, entre ellos el futuro Benedicto XII que refutaba a Juan XXII en su obra “Del estado de las almas antes del juicio final”. Ante tales reacciones, Juan XXII se defendió diciendo que no había definido nada sino apenas expuesto textos bíblicos y patrísticos para suscitar a un examen teológico. Sostuvo en público consistorio que estaba dispuesto a retractar su enseñanza errada si incluso un niño o una mujer le demostraban su error. De hecho, antes de su muerte y ante los cardenales modificó su antigua confesión manteniendo sin embargo ciertas restricciones a la visión beatífica de las almas de los justos separadas de sus cuerpos; restricciones no reconocidas por Benedicto XII (1336).

Clemente VI (1343) ordenaba por la Bula “Polita retro” a Ludovico de Baviera a despojarse del imperio, luego le mandó que sin licencias de la sede papal no dictase más leyes en su reino y que suspendiese todos los decretos dados hasta allí. Y en Bula posterior “Olem  Videlicet”, lo maldijo, excomulgó y declaró sin poderes imperiales. Clemente VI nombró rey de las Islas Canarias, no conquistadas, ni cristianas, ni papistas al conde español Luis de Claramont con la condición de hacerlas vasallos del papa.

Juan XXII (1328) excomulgó al patriarca de Aquileia, y a varios arzobispos, obispos y abades; los suspendió y sometió a entredicho sus jurisdicciones, por no pagar el tercio de su renta anual como honorarios por el nombramiento, o la confirmación de su elección, consagración o traslado.

Urbano IV (1367) concedió indulgencia plenaria a quienes por un poco de espacio llevasen de Asís a  Toledo el féretro del cardenal Albornoz, reconquistador de los estados pontificios para el papa.

Gregorio XI excomulgó a los florentinos, prohibiendo conversar y tratar con ellos, o comerciar, o ayudar. Permitió a todas las naciones papistas robar sus bienes a cualquier florentino que viviere allí, lo cual se hiso por instigación del papa.

Urbano VI (1378) amenazaba con la deposición al emperador y a los reyes que no le rindieran homenaje, presentándose como superior a todo el mundo y hasta jactándose de poder excluir a los hombres del paraíso.

Inocencio III acataba el decreto Graciano donde consta que el papa puede ser depuesto por el concilio, si es hereje.

El Concilio de Pizza (1409) condenó a los papas Gregorio XII de Roma y Benedicto XIII de Avignon como herejes, perjuros, cismáticos y escandalosos, deponiéndolos y quemando sus dos maniquíes con mitra. Fue nombrado entonces Alejandro VI, pero los de Roma y Avignon no cedieron. A Alejandro VI sucedió Juan XXIII, de quien el Concilio de Constanza anuló sus condenaciones y censuras. Depuso a los ya depuestos en Pizza y aceptó la dimisión pontificia de Juan XXIII prometida, pues ya en la sesión siete, el concilio le consideró hereje, simoniaco, incorregible, escandaloso; en la sesión doce lo depuso, a lo que se resignó Juan XXIII devolviendo el anillo papal y el sello de las bulas, y postrándose ante Martín V su sucesor elegido en Constanza, el cual de nuevo hiso cardenal a su antecesor Juan XXIII. Gregorio XII legitimando al igual que luego Martín V, el concilio de Constanza, abdicó. Gerson por su parte, acusó a Benedicto XIII de Avignon que estaba renuente a abdicar como culpable de herejía eclesiológica. El concilio lo depuso prohibiendo severamente obedecerle. Benedicto XIII anatemizó al concilio y cada “jueves santo” anatemizaba a los que le abandonaban. Hiso jurar a sus cardenales que a su muerte elegirían otro papa, lo cual hicieron con Clemente VIII que luego en 1409 se reconcilió con Martín V.

Eugenio IV (1433) en su Constitución “Dudum Sacrae” revoca presionado por el concilio de Basilea su propia bula que disolvía el concilio al que tampoco pudo trasladar a Bolonia debido a la resistencia cardenalicia. Igualmente, bajo presión conciliarista, modificó su bula “Dudum guidem”, sustituyendo la fórmula pontificia “Volumus et Contestamus”, a pesar de haber expresado al Dux de Venecia que antes de modificar la primera fórmula pontificia preferiría morir a perder la dignidad pontificia. A pesar de todo, el Concilio de Basilea depuso a Eugenio IV, declarando al concilio superior al papa, y declarando hereje a éste y a quienes negaran la superioridad del concilio. Entonces eligió el concilio, para el pontificado a Felix V, un adinerado conde ginebrino laico que luego abdicó después de haberse asegurado la absolución eclesiástica y un cardenalato, del sucesor del depuesto Eugenio IV y Felix V: Nicolás II. Alemania, en concordato con Eugenio IV, había conseguido que éste reconociese decretos de los concilios conciliaristas de Constanza y Basilea. Decretos confirmados luego por Nicolás V quien también confirmó resoluciones de Felix V. Nicolás V (1453), organizando una cruzada contra los turcos a la caída de Constantinopla, concede indulgencia plenaria a quien se aliste  o envíe soldados contra Mohamed II.

Martín V (1418) y Eugenio IV aprobaron los ataques portugueses contra los moros del Africa del norte. Nicolás V concedió indulgencia plenaria en la bula “Cum nos in terris” (1452) a quienes ayunando cada viernes ayudasen a defender la ciudad Ceuta de Marruecos de los moros a quienes se la conquistó Juan I. Y con la bula “Dum diversas” Nicolás V (1452) exhorta a Alfonso V a atacar a los paganos infieles y sarracenos y conquistar sus tierras, concediendo indulgencia plenaria a quienes vayan a la guerra. En 1455, con la bula “Romanus Pontifex”, Nicolás V concede al Infante don Enrique el navegante y al rey de Portugal las islas y costas de Guinea y el Africa meridional, sus puertos, provincias y mares invadidos. A los de Castilla concedía las Islas Canarias. Calixto III confirmó las entregas a Portugal, de Nicolás V y las extendió con su Bula “Inter Caetera” (1456). Calixto III mandó a la orden de San Agustín predicar la guerra santa bajo pena de excomunión, pues se había juramentado en su elección a la reconquista de Constantinopla de los Turcos. Ordenó celebrar una vez al mes, misa contra los paganos, y es legendario ya el hecho que lanzó la excomunión contra el cometa Halley cuando este apareció. Dice la leyenda que ordenó Calixto III tocar las campanas contra el cometa excomulgado. La universidad de Paris apeló al concilio universal de las bulas de cruzada de Calixto III, y los príncipes electores alemanes reaccionaron contra la codiciosa explotación de diezmos e indulgencias. Los sínodos de Frankfurt (1456) y Salzburgo concluyeron que la cruzada contra Turquía predicada por Calixto III era solo un pretexto para enriquecer a los nepotes pontificios. Calixto III asuzaba contra los turcos incluso a los no católicos, escribiendo, por ejemplo, al Negus de Etiopía Zara Jacob y al rey de Persia y Armenia: Usunh Assan. Calixto III, en su bula “Romani Pontificis” (1456) confirmando la anterior “Etsi Nonuquam” a Enrique IV de Castilla concede por primera vez indulgencias para los difuntos con miras a la cruzada contra los Turcos.

Pío II (1461) escribió una carta al sultán Mahomed II exhortándole a convertirse al cristianismo y prometiéndole el imperio oriental y de Bizancio, y diciéndole que entonces “habitará el leopardo con el cordero y el ternerillo con el león; las espadas se convertirán en hoces, arados y azadas”; lenguaje que alude a la época mesiánica.

Sixto IV (1476) concede indulgencias a quienes celebren la festividad de la inmaculada concepción de María, proclamada en el Concilio de Basilea.

Inocencio VIII (1492), recibiendo del Sultán Bayaceto la supuesta lanza que atravesó el costado de Jesucristo, se postró ante ella y la ofreció a la adoración del pueblo.

En el período de Inocencio VIII se falsificaron varias bulas; descubierto el culpable, fueron conducidos a muerte. El cronista Infressura asegura que por aquella época Inocencio VIII publicó una bula permitiendo el concubinato en Roma. Los defensores del papado obviamente las consideran espúreas.

Llegado a este punto de la investigación, percibí claramente en mi espíritu que el Espíritu Santo me desalentaba para no seguir con ella; por lo cual aquí termino.

Gino Iafrancesco V., Paraguay, marzo de 1983.

Permalink :: 85 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (3)

Por Gino Iafrancesco V. - 11 de Diciembre, 2008, 13:02, Categoría: General


 

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS

(3)

 

 

Distinción entre revelación general y revelación especial.-

 

Como metodológicamente correspondería, antes de adentrarnos un poquito en las consideraciones de bibliología histórica, como campo especial donde se da el conflicto de paradigmas, convendría no pasar por alto la necesaria antesala de lo que ha sido llamado la revelación general y su conexión con la teología natural. Por una parte, desde los albores mismos de la humanidad, ha acompañado al hombre la revelación divina especial (Gn.2:16-18; 3:8-19, 21-24; 4:6-16; 6:13-22; 7:1-5; 8:15-17; 9:1-17).

 

Ésta última, como testimonio de la intervención actuada y hablada de Dios directa y personalmente para con el primer hombre, y los demás, desde el principio, se distingue del testimonio indirecto, esperando ser deducido y percibido por el hombre, acerca de Dios, a través de las huellas divinas en la naturaleza (Job 12:7-9; Salmo 19:1-4ª; Hchs.14:17; 17:26-29; Rom.1:18 a 2:16). Así, pues, que, por una parte, hay una diferencia cualitativa entre la revelación meramente general a todos los hombres, por medio de las cosas creadas, y la revelación especial como intervención histórica y redentiva, además de directa y canónicamene registrada, en la historia humana, que ahora podríamos llamar sagrada, dirigida también a todos los hombres sin excepción (Ezq.33:11; Mr.16:15, 16; Hchs. 17:30, 31; Col.1.28; 1Tim.2:4; 2ªPd.3:9; 1Jn.2:2).

 

Distinción entre revelación general y teología natural.-

 

Por otra parte, también existe, como bien lo señala G. C. Berkouwer juntamente con su bibliografía comentada, especialmente en sus Estudios de Dogmática, una distinción ontológica y epistemológica entre revelación general y teología natural. Revelación general se refiere al hecho divino de la intención cumplida de Dios de revelarse, aunque solo sea parcialmente, aunque también verdaderamente, por medio de sus obras creadas. En cambio, teología natural se refiere al percibir humano de esa revelación general. La falta, en el barthianismo, de esa distinción ontológica y epistemológica necesaria, hicieron que el moderno asalto de Karl Barth a la teología natural, resultase neutralizado. Ni siquiera Calvino, al que pretendía en parte regresar Barth, tuvo tal confusión epistemológica, de confundir los planos de la oscura percepción humana y el hecho divino y objetivo de la revelación. La ceguera del hombre caído no disminuye la realidad objetiva del actuar divino; y por lo contrario, conmueve a Dios para un actuar mayor. Por eso aparece la escala ascendente desde la revelación general hacia la especial, y a su vez, de éstas hacia la iluminación progresiva, no tan solo en el plano de la gracia soberana, sino también en el plano del carácter divino que soberanamente decidió tener en cuenta trascendentalmente la responsabilidad humana, capacitada ahora por la divina gracia común. El Dios soberano, como Novio que espera el sí de la Novia, escogió, por dignidad, la colaboración humana, y no desiste de ella, ni siquiera después de la caída del hombre. Por eso la gracia divina capacita de nuevo universalmente para la responsabilidad, pero no la sustituye (A Tito 2:1). Por eso mismo también, por causa de la responsabilidad capacitada por la gracia común, y que recibe (Jn.1:12) o afrenta la gracia divina (Hchs.7:51; Heb.10:29), existe igualmente el justo juicio divino. Fue, pues, la misma soberanía divina la que constituyó en trascendental a la responsabilidad humana (Mt.16:24; 19:211; 20:27; 21:28-32; 23:37; Mr.8:34 35; 9:35; 10:43, 44; 14:7; Lc.13:34; Jn.7:17; Dt.20:19; Ap.22:17), aunque ésta última, con toda su sola fuerza, no sea capaz de salvar al hombre (Jn.6:65; 15:5c; Rom.8:8, 7; 9:16) . La redención en Cristo, recibidos (Cristo y redención) por fe, y fe dada universalmente a todos con el testimonio y la resurrección históricos y objetivos de Jesucristo (Hchs. 17:31), es la única fuente de salvación, pues no hay lugar para la jactancia humana, como enseña el apóstol Pablo (Rom.3:27), en el don de la fe que viene por el oir el testimonio de Dios (Rom.10:17).

 

 

 Legitimidad de la revelación general reconocida divinamente.-

 

Es la misma revelación divina especial, canónicamente registrada en las Sagradas Escrituras bíblicas, la que nos señala el lugar legítimo de la revelación divina general a través de la naturaleza. No podemos pasar por alto las declaraciones de Jesús, de Pablo, de los salmistas y escritores sapienciales, etc., divinamente inspirados, que nos hablan de la intención divina de dejar Sus huellas mimetizadas en todas Sus obras. La firma de Dios está allí para ser primeramente sospechada, entonces buscada, entonces encontrada y escudriñada, a manera de clave gravitatoria que nos atrae hacia Él mismo. Este campo es, pues, también, una antesala que deja al hombre sin excusa. Si bien, también debemos tener en cuenta el hecho de que el hombre caído no conoció suficientemente a Dios por su sabiduría meramente humana (1Cor.1:21). Ésto, por culpa del hombre mismo; no por carencia de revelación objetiva. Como dice el dicho popular: “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Así que los ataques de la llamada “ilustración” a los tradicionales argumentos teológicos, se descubren como meras falacias escapatorias y culpables, que apenas muestran la deslealtad humana a Dios.

 

Analogía del amor y la luz.-

 

Como dijo Jesucristo: “Sin causa me aborrecieron” (Jn.15:25b). Y también dijo: “Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Jn.3:19-21).

 

No es de extrañar, en este contexto, entonces, el por qué del conflicto de paradigmas. La hostilidad, sin causa, injusta y perversa, contra Dios, se convierte en hostilidad contra Jesús y los Suyos. “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mi me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.../...Si fuérais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mi, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mi y a mi Padre...” (Jn.7:7; 15:19-24).

 

En el fondo, es una cuestión de amor. Cuando Judas Tadeo Lebeo, hermano de Jesús, le preguntó: “¿Cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Jn.14:22), Jesús le respondió haciendo diferencia entre aquellos bajo el paradigma de  la “Simiente de la Mujer”, Sus discípulos, y aquellos del paradigma “de la serpiente”, los hijos del diablo, cuyos deseos quieren cumplir, de sustituir a Dios por sí mismos, haciéndose a sí mismos dioses. “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del que me envió” (Jn.14:23, 24).

 

Frente, tanto a la revelación general, como a la especial, ¿por qué hay alinderamientos diferentes? Principalmente por causa del amor o no a Dios. Tal amor o des-amor se encuentra detrás de la formulación de cada paradigma, sea el que sea, tanto en lo genérico, como en lo minucioso. Las justificaciones conceptuales tienen como base este amor, o esta carencia de amor. “Los limpios de corazón verán a Dios” reza la bienaventuranza cristiana.  ¿Por qué no oís vosotros mis palabras?, dice el Señor, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas conocen mi voz y me siguen y al extraño no seguirán, porque no conocen la voz de los extraños. En este campo juega un papel importantísimo el conocimiento por el Espíritu; algo que los electores del árbol que mata no conocen. No ven, porque no quieren; para no ser estorbados en sus egolatrías. No importa cuanto disfracen eruditamente su miseria; su erudición no puede esconder las plumas de su des-amor. Un paladar espiritual aguzado puede discernir el espíritu motriz de toda clase de argumentación. Esta epistemología espiritual, fácil a los niños, ha sido desechada por aquellos que por ella son descubiertos y expuestos. Lo demás es cuento, o tragedia.

_______________________________

Gino Iafrancesco V., 11 de diciembre de 2008, Bogotá D.C., Colombia.


Permalink :: 84 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (2)

Por Gino Iafrancesco V. - 20 de Noviembre, 2008, 7:14, Categoría: General


BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS

(2)

Regiones de campo.-

El amplio campo general, donde se pelean las grandes batallas de la fe, según una breve introducción al discernimiento del conflicto de paradigmas, podría subdividirse en varias regiones, de acuerdo al contenido, que podríamos llamar dogmático. Dogma se ha dado en llamar a cada una de las grandes verdades reveladas por Dios, y que se derivan directamente de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, podríamos reconocer algunas regiones de ese campo general, en el mismo hecho de la Revelación Divina acerca de Dios mismo como Uno y Trino; igualmente en lo relativo a la Encarnación del Verbo de Dios, a la Expiación, a la Resurrección, al Espíritu, a la Justificación por la Fe, a la vida santa, al cuerpo de Cristo, al propósito eterno de Dios y el futuro. También, por otra parte, se reconocerían regiones especiales del campo de batalla, en aquellos respectos que han sido característicos del Judaismo y Cristianismo Bíblicos, tales como los conceptos mismos de revelación, creación y redención, que caracterizan a estas dos grandes religiones complementarias. Pero todos estos ítems fundamentales de la fe revelacional bíblica, que constituyen las columnas del paradigma llamado "de la Simiente de la mujer", en contraposición al llamado "de la serpíente", tienen su mismo nido en el hecho histórico de la existencia de las Sagradas Escrituras: El Antiguo y Nuevo Testamentos. De manera que la Bibliología llega a resultar el campo de batalla medular, la punta de lanza, donde se juega el pulso contra la apostasía y la herejía. Sí, la apostasía ha escogido como uno de sus blancos favoritos, la sacralidad de las Escrituras Judeo-Cristianas. Así como la herejía brota en las regiones de la hermenéutica.


La batalla alrededor de la Revelación Divina.-

Los grandes líderes que ha conocido la humanidad, a quienes los hombres siguen, y que se alínean bajo una u otra bandera paradigmática, desde la más arcaica antigüedad, alinderaron sus posiciones en relación a la Revelación Divina. El hecho, pues, de ésta, hace que los hombres se identifiquen o con el paradigma "de la Simiente de la mujer", o con el paradigma "de la serpiente". El Sefer Toledot Adam nos presenta el significativo relato primigenio del asalto de la serpiente a la inocencia humana. Por eso la Apocalíptica Sacra Neotestamentaria le llama al dragón como el engañador de las naciones. Y el Toledot recién mencionado y otros Rollos Sagrados (como Isaías y Ezequiel) nos desnudan el núcleo de la intención draconiana. Se intenta sustituir a Dios por el sí mismo, para lo cual se le tergiversa a Dios con el propósito específico de hacerle malentendido y desfigurar Su verdadero carácter y el de Sus propósitos. Y esto se realiza con el fin de usurparle la debida adoración. Esa es la raíz de la paganización, la cual está detrás de las teogonías y teurgias mitológicas. Teogonías en cuanto al supuesto orígen de los llamados dioses; y teurgias en cuanto a sus supuestas obras. La llamada Nueva Era de hoy, es apenas la misma vieja era de nuevo. A las teogonías y teurgias siguen las cosmogonías hasta desembocar en los variados evolucionismos actualizados. Tales son las raíces religioso-filosóficas y pseudo-científicas del paradigma draconiano contemporáneo.


Grandes influencias sobre la humanidad.-

Investigadores actuales y anteriores, colocan a Jesús, Mahoma e Isaac Newton, como las mayores influencias sobre la humanidad, seguidos quizá por Marx, Nietzsche, Freud y Darwin. Otros quisieran ver en esa lista privilegiada quizás a Moisés, Pablo y Lutero, a Buda y Zoroastro, Kant y Hegel, Kierkegaard o Heidegger, Einstein y algún otro moderno o posmoderno. Dificilmente todos estarían de acuerdo, por causa precisamente de la escogencia de paradigma en las simpatías de carácter personal. Dios mismo nos ha concedido este breve (en relación con la eternidad) paso por la vida, para que tengamos la ocasión de tomar posición personal, aunque Él soberanamente se reservó, por gracia y por derecho, a los niños y a los abortados, además de "la descendencia de la mujer" del apocalíptico proto-evangelio.

En cuanto a Jesús, el Señor Jesucristo, Su bibliología y Su hermenéutica fueron fideístas; es decir, fieles al contenido de la Revelación Divina en las Sagradas Escrituras. Enseñó que las Escrituras no pueden ser ignoradas, ni abrogadas, ni quebrantadas, sino que los cielos mismos y la tierra pasarían antes que fallase una sola yod o daguesh lane de ellas en cumplirse. Ante toda tentación respondió con el Escrito está. Y aún en Su resurrección histórica se ocupó de enseñar lo que las Escrituras decían. Así que el paradigma genuinamente cristiano es fiel a la mente de Cristo, pues es formada por Él.

Mahoma mismo confesó en el Korán al Señor Jesucristo como Verbo y Mesías ascendido que regresará, pero sin entender lo que eso significa; por eso son hoy los musulmanes, y no la cristiandad, los que guardan, en el Monte de los Olivos, la mezquita que recuerda Su ascención. Mahmud Amanidejad, líder chiita iraní actual, presidente de Irán, confesó recientemente en las Naciones Unidas, el retorno de Jesucristo acompañado del esperado Mahdi chiita.

Newton realmente se preocupó más de profecía que de la gravitación universal. Su libro de Principios Matemáticos de Filosofía Natural, según él mismo confiesa, era apenas para él un hobbie; lo que realmente le trasnochaba era entender a Daniel y al Apocalipsis de la Biblia. Su obra al respecto es sobresaliente y recomnedable especialmente al respecto del desarrollo de los 10 cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7.

Marx, en su juventud, escribió acerca de las palabras de Jesús registradas por el Evangelio según Juan 15. Luego apostató y se declaró abiertamente poseedor de la espada del príncipe de las tinieblas, y cuya pasión era destruir el mundo que le estorbaba en su camino al caos y a la destrucción. La poesía de Marx habla más alto que su Capital y sus manifiestos controlados por Engels, el agente de la plutocracia que lo utilizaba.

Nietzsche, en el manicomio, y al final de su vida, con la mayor de sus corduras confiesa a Jesucristo, sin negarle los laureles de la victoria sobre su peor enemigo, según él mismo se decía antes; ahora prefiere deshacer el mito del anticristo para tristeza de sus biografos idólatras.

Freud se desmaya en los brazos del Jung que capitanea el mundo del ocultismo y confesó ver de lejos, en sus experiencias paranormales, a la ciudad celestial, a la cual también confesó no tener acceso.

Darwin confiesa, preocupado en su ancianidad, a Lady Northfield, mientras estudia la Epístola a los Hebreos, que sus escritos evolucionistas eran pensamientos inmaduros de su juventud que habían sido convertidos en religión por los hombres.

Moisés confiesa que el Mesías vendría y era necesario oirle para no ser desarraigados. Pablo vive en Cristo y para Cristo. Lutero, procurando entender a Pablo, se declara también verdaderamente cristiano. Buda, en su antropología atea, busca escapar. Zoroastro aprende de Daniel, jefe suyo en Persia, y su escatología integra en el Yasna, Bundahish y Zend Avesta la esperanza mesiánica de Daniel, que los magos de la estrella de Belén siguen. Kant se doblega moralmente a la crítica de la razón práctica. Hegel se pretende la manifestación divina, cual la serpiente. Kierkegaard prefiere dar el salto de fe en su existencialismo teológico. Heidegger, agnóstico, se vuelve a la poesía, y confunde a Bultman. Einstein dice apenas entender los bordes de los pensamientos de Dios. Pero el Señor Jesucristo dice: "Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre...Nadie viene al Padre sino por Mi. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

Deberíamos, pues, dedicarle, Dios mediante, un tiempo, por lo menos, a la panorámica de la Biblilogía Histórica en este discernimiento del conflicto de paradigmas, no sin antes ver algo acerca de las consideraciones de teología meramente natural.

---------------------------------------------------------

Gino Iafrancesco V.

Cruzeiro do Oeste, Paraná, Brasil.

10 de octubre de 2008.


Permalink :: 111 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

RETORNO DE ISRAEL (1)

Por Gino Iafrancesco V. - 7 de Noviembre, 2008, 18:45, Categoría: General

Pendón, Silbido, Señal y Trompeta

Mesías, Espíritu, Redención, Evangelio.

 

por: Gino Iafrancesco V.

 

 

RETORNO DE ISRAEL

 

Los misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo. Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.

 

En trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos, especialmente en los libros: "La Administración Apostólica de los Misterios de Dios" y "Los Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo", además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos, pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No consideraremos este misterio in vacuo ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:…" (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente, en conciencia y comisión[1],  no puedo hacerlo. No quiero dejar de anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.

 

Así que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces, principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mt.21:43); pero, por el contexto íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos comprender también el status transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas. Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los gentiles en su carta a los romanos.

 

Escribía allí (Rom.11) Pablo: "Digo, pues…", (ya que en el capítulo 10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al evangelio); "¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín". (Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia, demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). "No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció". (Y aquí emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). "¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre". (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: "Y haz temblar continuamente sus lomos"; lo que Reina y Valera (1960) en Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: "…para siempre"; pero debiera ser, como allá, apenas "continuamente". Aunque claro está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre; mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos". (El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación, pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: "Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata"; y muchas más cosas dice el Cántico de Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos, mandando a las naciones alabar a  Israel). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces exclama: "¿Cuánto más su plena restauración?" Si la trasgresión y la defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y añade: "Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" Y asocia Pablo aquí la admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios proclamó: "Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo hice, dice Yahveh" (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.

 

Vemos, pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional, conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados, el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.

 

En cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del misterio referido. Por Isaías dice Dios claramente: "En aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación…/… Acontecerá en aquel tiempo que la Raíz de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice…/…He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinimtus edificadores vendrán aprisaAlza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai: He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh, que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus congregados…/…Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirá  la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu DiosY pondré entre ellos señal, y enviaré a los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Yahveh…" (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23; 51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).             

 

La Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto, Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos, desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel, Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.

 

Ahora bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías profetizó Yahveh: "Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será Su nombre con el cual le llamarán: Yahveh, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey, a quien yo les levantaré. Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh. Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios. Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oir, alabad, y decid: oh Yahveh, salva a Tu pueblo, el remanente de Israel. He aquí Yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito. Oíd palabra de Yahveh, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo.  Esperanza hay también para tu porvenir, dice Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh. Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos, dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Yahveh, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi corazón y de toda Mi alma. Porque así ha dicho Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré regresar sus cautivos, dice Yahveh.       



[1] La segunda noche de la Conferencia de Contagem del año 2007, el Señor Jesús me visitó en sueños y me entregó una caja de herramientas sobre las que sobresalía una llave inglesa, y me dijo: - el retorno de Israel.- Entonces desperté. Pero, además, el ministerio del cuerpo de Cristo no puede ignorar el neotestamentario misterio de Israel (Rom.11:25), sino que debe anunciar todo el consejo de Dios (Hchs.20:27; .Is.66:19,20;  Jer.31:7-10).

Permalink :: 107 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

¿Cómo juzgará el Señor a Sus santos?

Por cristianogiv - 11 de Agosto, 2008, 8:18, Categoría: General

Retiro en Colombia 2008

 

Mensaje

 

Gino Iafrancesco

 

¿Cómo juzgará el Señor a Sus santos?

 

El Señor habla a todas las iglesias y a todos los santos por medio de hablarles a aquellas 7 de Apocalipsis 2 y 3.-

Quisiera que miremos en el libro del Apocalipsis algunas cosas de las cuales seguramente ya hemos antes, en el pasado, conversado o leído. Específicamente, estoy recordando ahora el libro del hermano Watchman Nee llamado “La ortodoxia de la Iglesia”, donde leí acerca de esto. Pero no por haberlo leído voy a privarles a ustedes de recordárselos, porque es útil, porque es la verdad.

En los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis, el Señor le habla a todas las iglesias de todos los lugares, de todos los tiempos y de todas las épocas, al hablarles a siete iglesias específicas del Asia Menor. Él le habló a aquellas siete iglesias históricas; y al hablarles a ellas, él trató ciertos asuntos que se presentarían a lo largo de la historia de la Iglesia, y que nos muestran cómo el Señor encontraría, en su venida, a las iglesias.

 

Dos grupos de iglesias.-

El hermano Watchman Nee nos llamaba la atención, especialmente en ese libro, a dos grupos específicos de iglesias que aparecen aquí entre las siete mencionadas en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis; y esos dos grupos se distinguen por varias cosas. Una de ellas, su terminación.

Si ustedes me acompañan para ver esas terminaciones a las siete iglesias, en el capítulo 2, cuando le habla a la iglesia en Éfeso, él apela primeramente a la iglesia – que era la primitiva – y luego, entonces, apela a los vencedores. Él dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Y entonces ahora se dirige al grupo de los vencedores, y dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”.

Al final del mensaje a la iglesia en Esmirna, también mantiene el Espíritu el mismo orden que en Éfeso, y lo hará también con Pérgamo. Primeramente les habla a las iglesias en general, y luego a los vencedores.

El hermano Stephen Langdom, un arzobispo de Canterbury en el siglo XII, que dividió la Biblia en capítulos, colocó cuatro iglesias en el capítulo 2 y tres iglesias en el capítulo 3. Quizás si hubiéramos sido nosotros, o el hermano Watchman Nee, o yo por lo menos, hubiera colocado diferentemente los números de los capítulos; hubiera puesto el capítulo 2 con las tres primeras iglesias, y el capítulo 3 con las cuatro últimas iglesias. Porque realmente hay una división en dos grupos.

En las tres primeras iglesias, el Espíritu le habla a la Iglesia en general, a la Iglesia cuando todavía estaba más cercana a su origen, y no había tenido los embates que tuvo que pasar en las edades medias, llamadas ‘oscuras’ por algunos. Y entonces, por Stephen Langdom, Tiatira aparece colocada dentro del capítulo 2.

Pero, si ustedes se fijan, en el capítulo 2, ahora en el mensaje a Tiatira dice el verso 26: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como también yo la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana”. Vemos que aquí desde ahora le habla primero a los vencedores, y luego dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. A partir de Tiatira, el Espíritu cambia el orden. Y el Espíritu comienza a apelar primeramente a los vencedores.

Lo mismo sucede en las tres iglesias mencionadas en el capítulo 3. Así que, por este cambio del Espíritu, por este cambio de orden en el hablar del Espíritu, podemos agrupar las tres primeras iglesias, Éfeso, Esmirna y Pérgamo, en un grupo, y podemos agrupar las cuatro últimas iglesias, desde Tiatira a Laodicea, en otro grupo.

 

La segunda venida mencionada al segundo grupo de iglesias.-

Pero hay, además de esto, otra cosa también que nos llama la atención. Cuando el Señor le habla a las cuatro iglesias del segundo grupo, cuando él apela primero a los vencedores antes que a las iglesias en general, el Señor les menciona su segunda venida. Es como si el Señor estuviera dando a entender que, cuando él venga, va a encontrar a muchas personas de la cristiandad en los diferentes estados descritos por cada carta.

Porque estas cartas no solamente hablaban a las iglesias históricas del Asia Menor, aunque sí. Pero Dios utilizó las situaciones descritas por Cristo, en esas iglesias históricas del Asia Menor, para hablar profecía. Porque todo el Apocalipsis, desde el primer capítulo hasta el último, es llamado una profecía. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía” (1:3). Lo cual nos conduce a interpretar estos capítulos 2 y 3 de Apocalipsis también como profecía acerca de la situación de la Iglesia en general. Aunque le habla a aquellas primeras iglesias históricas, al mismo tiempo le habla a todas las iglesias, o sea, a las diferentes condiciones, características, por las que el pueblo de Dios tendría que pasar, los diferentes desafíos que la Iglesia del Señor en las distintas circunstancias tendría que enfrentar.

Y de manera profética, el Señor refuerza, aprueba ciertas cosas, y a la vez, como sumo sacerdote, usando las tijeritas, la despabiladera, le dice a cada iglesia también lo que él desaprueba. Por eso, en el capítulo 1, él aparece vestido como sumo sacerdote. Así como entre los sacerdotes, una de sus tareas era mantener delante de Dios los candeleros encendidos, uno de los trabajos sumo sacerdotales de Cristo glorificado es mantener los candeleros en funcionamiento. Y por eso él dice: “Tengo contra ti…”, mas también: “Tienes esto…”. Él aprueba ciertas cosas y desaprueba ciertas cosas, y así el Señor se presenta como la respuesta para todos los desafíos del pueblo de Dios en cualquier circunstancia.

Una de las cosas de este segundo grupo de iglesias, las cuatro últimas, desde Tiatira a Laodicea, es que se les menciona la segunda venida del Señor; lo cual significa que cuando el Señor venga él va a hallar a la cristiandad en diferentes situaciones. No todos los cristianos serán hallados en la misma situación. Ojalá todos fueren vencedores, y ojalá todos vencieren cualquier tipo de desafío; pero no todos los cristianos serán hallados en la misma situación, y esto nos llama la atención.

 

Grupos entre grupos.-

Algunos, cuando el Señor venga, serán hallados en la situación de Tiatira, porque el Señor le menciona su venida a Tiatira. Y a su vez también les dice: “Pero a vosotros…”. Cuando el Señor dice: “Pero a vosotros…”, está haciendo un contraste entre lo que había denunciado de Tiatira hasta aquí, y estos “vosotros”. No todos en Tiatira estaban en la misma situación. Él habla de Jezabel, habla del tiempo que le ha dado para arrepentirse, habla de los que han fornicado con Jezabel, habla de los hijos de Jezabel. Pero no todos están enredados con Jezabel.

Él dice: “Pero a vosotros…”. Este “vosotros” es una minoría dentro de la mayoría en Tiatira. “…a vosotros y a los demás…”. O sea que aquí vemos un doble remanente. “…los demás” no son todos los de Tiatira. “Vosotros” es como decir un grupo selecto, un grupo de élite, de avanzada, en Tiatira, con algunos que los acompañan, que son llamados “los demás”, y que se distinguen del resto de toda Tiatira.

Entonces, dice el verso 24: “Pero a vosotros…”. Ése es ese grupo selecto, el remanente, al cual el Señor no le impone otra carga, ni le dice lo que les está reprendiendo a los de Tiatira. “…a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina…”. O sea, algunos en Tiatira tenían la doctrina de Jezabel, y de las profundidades de Satanás, pero no todos. “…y no han conocido lo que ellos…”. No a vosotros ni ese grupito que está con vosotros, sino el resto de los de Tiatira. Hay una diferencia entre “ellos” y “vosotros”; incluso entre “los demás” y “ellos”.

“…Lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga…”. A unos, les impone carga. Pero “…a vosotros – distinto del resto – no os impondré otra carga”.

“Pero lo que tenéis…”. No dice el Señor que lo tengan todo, pero por lo menos tienen algo. Algo que él valora, algo que él quiere encontrar cuando venga; encontrar de aquellos que les ha correspondido vivir en el ambiente señalado por Tiatira. “…lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”. Es decir: ‘Manténganlo; yo aprecio eso, yo quiero encontrar entre ustedes esto. No les voy a poner a ustedes otra carga. Pero esto que tenéis, esto que yo apruebo, esto que yo quiero encontrar cuando vuelva, retenedlo hasta que yo venga’.

Y entonces, apela a los vencedores, y aquí nos damos cuenta de por qué mudó la modalidad. Mudó, a partir de Tiatira, a la modalidad de hablar primero a los vencedores. Antes era a las iglesias y por último a los vencedores; ahora comienza a hablar primero a los vencedores. Él quiere encontrar vencedores entre aquellos cristianos a quienes les ha correspondido vivir en las circunstancias de Tiatira.

 

Rasero personalizado.-

Es muy interesante notar cómo el Señor sí tiene en cuenta las diferentes clases de circunstancias en que las personas tienen que vivir y desarrollar su labor. El Señor no mide a todas las personas por el mismo rasero, porque él conoce toda la realidad íntegra. En cambio, nosotros no conocemos sino algunas cosas, y generalmente juzgamos según las apariencias, y a veces contaminados por nuestras propias proyecciones. El Señor, no.

Hermanos, hay que aprender esto. El Señor no va a juzgar a nuestros hermanos con nuestros paradigmas personales, sino con los paradigmas en medio de los cuales ellos tuvieron que desarrollarse. El Señor Jesús dijo así: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mat. 7:1-2).

Hermano, no te equivoques. No pienses que Dios va a juzgar a los otros con tus paradigmas. Dios va a juzgarte a ti con tus paradigmas; pero va a juzgar a los otros con los paradigmas con que ellos vivieron. Con el juicio con el que ellos juzgaron, con ese juicio es que ellos serán juzgados; con la vara con que ellos midieron, con esa vara es que ellos serán medidos. Ellos no serán medidos con tu vara, sino con la vara con que ellos midieron; ellos no serán juzgados con tu juicio, sino juzgados con el juicio con el cual ellos juzgaron.

 

Paradigmas y rigor.-

Porque a veces nosotros pensamos o sentimos que todos los hijos y siervos y personas de la tierra, que son criados ajenos, van a ser juzgados por nuestros propios paradigmas. Pero nosotros sabemos que nuestros paradigmas están en formación; todavía nuestros paradigmas tienen que ser ajustados. Y Dios no va a juzgar a todos con paradigmas en formación, ajenos. A los que están en Tiatira, no les impondrá otra carga.

Dice el Señor que en el día del juicio habrá más tolerancia, por ejemplo, para Sodoma y Gomorra, que son tan terribles, que para algunas otras ciudades. Y él dice: “En el día del juicio, los de Sodoma y de Gomorra, aquella generación, se levantará contra esta otra generación, porque ellos se hubieran arrepentido si hubieran tenido las mismas oportunidades que tuvieron estos otros”.

Pero el Señor sabe que no todos han tenido las mismas oportunidades, no todos han tenido el mismo proceso. Por lo tanto, el Señor es muy justo en su examen de las cosas, y él tiene en cuenta la historia de cada uno. El Señor tiene en cuenta lo que la persona ignora, y él tiene en cuenta las oportunidades que tuvo o que no tuvo. “¡Ay de vosotros, porque a vosotros se os pedirá mayor cuenta!”, les dice a sus apóstoles, “porque ustedes han tenido mayores oportunidades que otros; el juicio contra ustedes será más riguroso”. No todos los juicios serán con el mismo rigor, ni con la misma vara; sino que el Señor, a cada cual, lo juzgará con su vara.

 

Políticas de tierra arrasada.-

Porque a veces nosotros hacemos, de nuestra política, una política de tierra arrasada, como hacían los musulmanes. El paradigma musulmán, puesto que Mahoma pretendió hablar en el nombre de Dios, pero proyectando su personalidad violenta, contradictoria, él imponía su paradigma por la fuerza, y a los que no se convertían los mataban, o los esclavizaban, y con esa clase de concepto de Dios es con la cual ellos juzgan.

El Señor Jesús dijo así: “Viene la hora –y eso ha venido muchas veces en la historia de la Iglesia– en que cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios”. Habrá personas que estarán matando y persiguiendo a los cristianos, pensando que están haciendo bien.

Una vez, a un hombre que había participado en la matanza de los hugonotes en Francia – los cristianos bíblicos – en la noche de san Bartolomé y otras persecuciones subsiguientes, en que se hicieron masacres terribles, y cuando se estaba muriendo uno de estos duques perseguidores, el sacerdote católico le preguntó si no tenía que arrepentirse de eso, y él dijo: ‘No, sino que esa era la mejor cosa que pudo hacer en su vida’. Esa era la gloria con la cual él pensaba presentarse delante de Dios: Haber exterminado a los ‘herejes’, que eran los hijos de Dios.

El Señor dice pues: “Viene la hora en que cualquiera que os mate pensará –ése es su paradigma– que rinde servicio a Dios”. Por eso, el Señor Jesús les decía a los fariseos: “Puesto que decís que veis, mayor pecado tenéis. Porque si no vierais, ningún pecado tendrías, pero puesto que decís que veis, vuestro pecado permanece”.

Los paradigmas, las situaciones, los crecimientos dentro del pueblo de Dios son diferentes. Por lo tanto, tenemos que tener mucho cuidado cuando vamos a representar la palabra del Señor en medio del pueblo del Señor. No podemos tener la política de tierra arrasada, tipo musulmán, que no tiene en cuenta los paradigmas de aquellos a los cuales están invadiendo.

¿Sabes qué hacían los inquisidores cuando quemaban a los protestantes? Cuando estaban estos en la estaca, siendo quemados y confesando e invocando el nombre del Señor Jesús, los inquisidores no querían que mencionaran a Jesús, sino a María. Y le ponían en una estaca una estatua de María. Y el pobre hermano estaba siendo quemado y le metían la estatua de María por la nariz: ‘Di: Salve Regina. Di, di, di’, queriendo que él invocara a María, y no al Señor Jesús. Qué paradigmas, ¿verdad? Y aquellos que hacían eso querían ‘salvar’ al ‘hereje’.

¿Se dan cuenta, hermanos? ¿Se dan cuenta de las diferencias? Cuando el Señor Jesús venga, él va a encontrar hermanos que les ha tocado vivir en el contexto de Tiatira. Y él le habla a los vencedores, y les habla de lo que él espera de ellos.

 

Privilegios y responsabilidad.-

Pero luego llegamos a Sardis. Sardis representa otra situación, otras circunstancias, una mudanza de paradigmas en la época. Otra época, otras lecciones aprendidas, otros desafíos. Y el Señor les menciona también su segunda venida a los de Sardis. Aquí, en el 3, le dice a Sardis: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído”.

A Tiatira le dijo: “Lo que tienes”. Pero a Sardis no le dice “lo que tienes”. ‘Porque tenías más y se te está perdiendo. Se te están perdiendo las cosas’. Mira, “Acuérdate … de lo que has recibido…”. O sea, ahora estás teniendo menos de lo que has recibido. A los de Tiatira dice: “Lo que tienen, esto reténganlo”, pero a los de Sardis les dice: ‘Espero que tengan más de lo que tienen’. Han dejado perder cosas que ya tenían.

“…guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. Aquí le menciona su venida. Algunos, en la venida del Señor, van a ser hallados en la condición de Sardis, lo que Sardis representa en la historia de la Iglesia. Porque el Señor le va a cobrar a Sardis lo que a Sardis le dio, y le va a pedir a Tiatira lo que a Tiatira le dio.

A veces nosotros nos peleamos por el asunto de los de cinco talentos, de los de dos talentos, los de un talento, y decimos: ‘Pero, Señor, cómo es que a unos les vas a dar cinco talentos, y a mí solamente me vas a dar dos. Yo hubiera dividido las cosas mejor, yo hubiera repartido mejor que tú. Yo hubiera agarrado los cinco de éste y los dos de éste y el otro de ése, y hubiéramos hecho ocho y hubiéramos repartido de a dos en dos, todos iguales. ¿No es que somos iguales?’.

Pero el Señor no entra en ese jueguito. Él es la cabeza del Cuerpo; él reparte como él quiere. Al que le da cinco, le da cinco, y no podemos decirle que el de cinco sólo va a responder por dos, como tampoco podemos esperar que al que le dio dos responda por cinco. Al que le dio cinco, le va a pedir cuenta por cinco; al que le dio dos, le va a pedir cuenta por dos; al que le dio uno, le va a pedir cuenta por uno. Él no te va a pedir cuenta a ti como le pide a otro hermano, ni le va a pedir a otro hermano como te pide a ti. Tú no sabes lo que Dios le va a pedir a otro hermano.

 

“¿Qué a ti?”.-

Tú, ocúpate de ti. Que no te pase lo que le pasó a Simón Pedro, que estaba tan interesado metiendo las narices en la relación del Señor con Juan, que el Señor le tuvo que decir: “Y a ti, ¿qué te importa, Pedro? Y a ti, ¿qué te importa? ¿Qué a ti? Tú, sígueme; no metas la nariz donde no tienes que meterla. Tú, sígueme. Mi relación con Juan, es con Juan. No voy a tratar igual contigo, ni tú tienes que ser demasiado metido en mi relación con Juan. Yo sé lo que le doy a Juan, y lo que le voy a pedir a Juan. Pero tú eres Pedro, tú no eres Juan. Tú, haz lo mejor que tú sabes; pero no te metas con Juan. Yo me meto con Juan.

“¿Quién eres tú, que juzgas a criado ajeno? Para su propio Señor está en pie o cae, pero poderoso es el Señor para hacerle estar en pie” a cualquier hermano. No juzguemos antes de tiempo, porque tus hermanos no van a ser juzgados según tus paradigmas; pero tú, sí. Tú sí vas a ser juzgado con el juicio con que tú juzgas; tú sí vas a ser medido con la vara con que tú mides, pero no tus hermanos. Tú.

 

 

A Filadelfia.-

Entonces, aquí, el Señor le habla ahora de su venida también a Filadelfia. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia…”. Para interpretar bien este verso, hay que ir a todas las otras ocasiones cuando el Señor habla de la palabra de su paciencia. La palabra de la perseverancia, así como en el discurso escatológico del Señor allá en el monte, dos días antes de la pascua, que está registrado una parte en Mateo 24 y 25, otra parte en Marcos 13 y 14, otra parte en Lucas, que lo citó un pedacito en el 17 y otro en el 21, porque él citó según tema, no cronológicamente. Y tú tienes que reconstruir aquel discurso completo, escatológico, aquel pequeño Apocalipsis del Señor Jesús, y ver lo que él enseñó. Y ahí es cuando aparece por primera vez en las palabras del Señor Jesús este asunto de la palabra de la perseverancia: “…el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Y dice: “Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel … entonces los que estén en Judea, huyan a los montes ... Mas el que persevere hasta el fin…”. Y ese es el contexto de esta frase.

Y esa misma frase aparece allá en Apocalipsis 14, cuando dice el Señor, después de haber hablado de esos tres ángeles que dan su mensaje acerca de Babilonia, y de los que reciben la marca de la bestia, y que no tendrán reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y reciben su imagen y su marca. Dice: “Aquí está la paciencia de los santos”. Ese es el contexto de la palabra de la perseverancia.

Y dice: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia –que es otra traducción de lo que en el griego es lo mismo–, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes” – así como se lo dijo a Tiatira.

Ciertamente, lo que tienen los de Tiatira es diferente de lo que tienen los de Filadelfia. Los de Filadelfia tienen mucho más; pero el Señor no le impondrá otra carga a Tiatira. Pero espera que los de Filadelfia retengan también lo que tienen, “…para que ninguno tome tu corona”. Y entonces le menciona al vencedor: “Al que venciere…”, y después, a las iglesias.

 

A Laodicea.-

Ya, en el mensaje a Laodicea, está implicada la venida del Señor en tres pasajes. Primeramente en el verso 14, cuando dice: “He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto”. Cuando el Señor dice aquí “el Amén”, el Amén es el que termina, el Amén es el punto final. Él es el principio y él es el fin, el primero y el último. Entonces, en la palabra “el Amén” está implicada la conclusión, o sea, la venida del Señor.

Luego, le dice también de esta manera: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”. Esa frase puede tener una triple lectura. Puede tener una lectura cristológica, de relación personal con cada hijo de Dios durante su vida. “Yo estoy a la puerta y llamo”. También puede tener un sentido eclesiológico: Él le está hablando a la iglesia de que lo tienen afuera; la iglesia está realizando las cosas sin tenerlo en cuenta a él, la dirección propia y directa del Espíritu del Señor.

Pero también esta frase se puede entender cristológica, eclesiológica y escatológicamente. Puede haber una tercera lectura de esta palabra, “Yo estoy a la puerta…”. Porque ciertamente él, todos los días, está a la puerta, y también, de la iglesia, él está a la puerta; pero también su venida está a la puerta. Entonces, sin necesidad de poner una interpretación a pelear con la otra, las tres son válidas.

La lectura escatológica también nos permite entender como una sugestión de la segunda venida de Cristo a la iglesia en Laodicea, cuando le dice: “Estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Esa cena puede ser durante nuestra vida, pero puede ser la cena de las bodas del Cordero. También hay una lectura escatológica válida acá.

Y en el verso 21, cuando dice: “Al que venciere, le daré…”. Ahí está implicada la venida del Señor, porque él da su galardón en su venida. “He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno según sus obras”. O sea que, en la venida del Señor, él galardonará a su pueblo.

Entonces, podemos decir que está implicada la segunda venida del Señor en el mensaje a Laodicea. Mucho más lo está cuando nos damos cuenta de que es la séptima iglesia. Y si esto tenemos que leerlo en el contexto de la profecía, porque todo el Apocalipsis es una profecía, esta iglesia nos está revelando a la gente cristiana de los últimos tiempos.

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Entonces, cuando el Señor venga, él va a encontrar hermanos en la situación de Laodicea. Algunos, vencedores; ojalá también todos. Algunos van a ser encontrados en la situación de Filadelfia. Algunos, vencedores; ojalá todos.

Algunos van a ser hallados en la situación de Sardis, como hoy en la cristiandad hay personas que tienen un trasfondo católico romano, otras personas tienen un trasfondo protestante, otras tienen un trasfondo de la visión de Iglesia, y otros se han deslizado a la contemporización de los tiempos laodizaicos finales.

 

Una ilustración de examen según paradigma.-

Permítanme ilustrarles. No voy a hacer doctrina de esta ilustración; sólo es una ilustración. La doctrina es la de la palabra de Dios, la de Cristo y de los apóstoles. Existe la doctrina de Cristo, y la de los apóstoles, y la de la iglesia. Claro que en vida y en verdad. Voy a decir una ilustración:

Esto lo escuché de tres hijas mías: Elizabeth, Diana Patricia y Salomé, que estudiaban en el mismo colegio. Ahora, llegó allí una señora. La directora del colegio le permitió a esta señora, católica, que tuvo una experiencia de muerte clínica, contar su testimonio en el colegio.

Ella era una doctora en las cosas seculares, y era de tradición católica, pero sólo de tradición. Ella estudiaba no sé que cosa en la Universidad Nacional, ahí cerca de casa, a una cuadra y poco de casa.

Y mientras ella hablaba por teléfono celular, un rayo o relámpago le dio un golpe a la pobre señora, que quedó en coma; chamuscada, pero no muerta; casi muerta, o sea, entre la vida y la muerte. Y esa señora se encontró al otro lado; ese era el testimonio que ella cuenta, que estaba como entre el cielo y el infierno. O el paraíso y el Hades, vamos a decirlo. Y un ángel la sustentaba para que no se fuera para abajo, pero tampoco podía irse para arriba.

Ella veía que su madre estaba como en el paraíso, pidiéndole a Dios: ‘Ay, ten misericordia de ella, Señor, que ella no se vaya a ir para el infierno. Y en el Hades ella veía a su papá, que ya había muerto; el papá y la mamá ya habían muerto. Y el papá estaba ahí: ‘Ay, que mi hija no venga a este lugar’. Ella veía a los dos, y ella estaba en el medio. Y ahí, en esa hora, pues, todo su doctorado no le sirvió de nada, y lo único que recordaba era que era católica.

Entonces, empezó a gritarle al ángel, como para salvarse: ‘¡Yo soy católica!’. Ahí se acordó que era católica. ‘¡Yo soy católica!’. Eso era lo único que podía responder, que era católica. ‘Yo soy católica. ¡Cómo me van a mandar al infierno!’. Entonces, el ángel le preguntó: ‘Bueno, si eres católica, ¿conoces los diez mandamientos?’. Eso fue lo que el ángel le preguntó. ‘¿Conoces los diez mandamientos?’. Y esta doctora no se acordaba de los diez mandamientos.

Ella no se acordaba de los diez mandamientos, y por ahí se acordó del resumen. Y dijo: ‘Ah, sí, sí, sí’, como si fuera una fórmula mágica para irse al cielo. Sus paradigmas. ‘Ah, sí, sí, sí. Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo. ¡Me acordé, por lo menos del resumen!’. Y entonces el ángel le dijo: ‘Y tú, ¿has amado a Dios sobre todas las cosas?’. Ahora cambió la cosa: No era repetir la receta. Y ahí se dio cuenta de que no.

Y le dijo el ángel la segunda pregunta. Sólo le hizo dos preguntas. ‘¿Y has amado al prójimo como a ti misma? Y ella se dio cuenta de que tampoco. El ángel no le preguntó si había leído a Watchman Nee ni a Austin-Sparks. Nada de eso. A ella no le iba a preguntar eso. Puede ser que a nosotros sí. ‘¿Tú leíste a Austin-Sparks, eh?’. Pero a ella no. Le dijo si se sabía los diez mandamientos, y no se los sabía esta doctora. Sólo el resumen. Y le preguntó por lo que sabía. Y le dijo: ‘Tú deberías ir allá donde está tu padre; pero Dios te ha dado una segunda oportunidad, porque si ves ese viejito allá…’.

Había un viejito en Valledupar, que había ido a comprar una panela, un dulce de caña. Y se lo envolvieron en una hoja de periódico donde contaban el caso de esa señora que le cayó un rayo y estaba en coma. Y este campesino, que era creyente, se llevó la panela para la casa y sacó el periódico. Empezó a leer el periódico, y en el periódico se dio cuenta de esta noticia. Y ese hombre empezó a interceder a Dios por esa pobre señora que estaba en coma, entre la vida y la muerte.

Y Dios le escuchó la oración a ese viejito, que ella ni lo conocía. Y el ángel le dijo: ‘Si ves a ese señor anciano allá, ese campesino, él ha estado orando por ti, y Dios te dará una segunda oportunidad’. Y volvió a la vida, y empezó a contar su testimonio en los colegios de Bogotá, y mis hijas escucharon.

Esa es una ilustración, hermanos, de que Dios te juzgará con el juicio con que tú juzgas.

 

Misericordia y juicio.-

 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Pero, ¡ay de los que no tienen misericordia!, porque no se tendrá de ellos.

La misericordia triunfa sobre el juicio. Con el juicio con que tú juzgas, tú serás juzgado. Nadie será juzgado con tu juicio, sino tú. Nadie será medido por tu paradigma, sino tú. Cada cual será juzgado por el juicio con que juzgó y medido con la vara con que midió.

Cuando el Señor venga, encontrará muchos hijos de Dios en diferentes situaciones. Si aprendemos estas cosas, Dios nos ayudará a movernos mejor en medio del pueblo de Dios, y a tratar a las personas con más misericordia, para no ser nosotros mismos juzgados. Porque el Señor, después de que termina de corregir al otro, empieza contigo.

¿Pensaba Babilonia que era mejor, porque le estaban dando palos a Israel? No, era la hora de Israel; pero después le llegó la hora a Babilonia. Y después le llegó la hora a Persia, y después le llegó la hora a Grecia, y después a Roma. Aquí en Colombia, tuvieron los conservadores su hora, y luego los liberales, luego los guerrilleros, luego los paramilitares. Ahora quién sabe quién le va a poner el cascabel al gato. Porque nosotros pensamos: ‘Bueno, nosotros somos los corregidores de los otros’. Y después nos llegan los nuestros, y luego les llegan a ellos los suyos.

Entonces, hermanos, caminemos con cuidado, para que no hagamos daño, y para que la edificación prospere. Hermanos, la gracia y la paz del Señor sean con todos los hermanos.

Permalink :: 79 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (1)

Por Gino Iafrancesco V. - 30 de Julio, 2008, 15:50, Categoría: General


BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS


                                                                    (1)

 


Después de la caída del hombre, cuya realidad está muy bien documentada en nuestra propia condición humana, aparte de las declaraciones infalibles de la Palabra de Dios,  Yahveh Elohim se dirigió a la serpiente antigua, Satanás, con palabras muy solemnes. El enemigo realmente hizo muchísimo daño sometiendo al poder del pecado y de la muerte a la naturaleza humana, dejándonos destituídos de la vida y gloria divinas. Pero ese grande y terrible desafío a Dios y a Su propósito, ya era de antemano conocido por el único Señor, el cual lo permitió para hacer notorias Sus grandezas y Poder. Entonces, cometida ya la profanación, dijo Yahveh Elohim a la serpiente: "Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Sefer Toledot Adam, Gn.3:14, 15).

 

A partir de entonces la serpiente se arrastra alimentándose del polvo de la tierra de que fue hecho el hombre; necesita del poder latente del alma del hombre para cabalgar. Los demonios necesitan de los cuerpos hechos del polvo, así sean cerdos, para canalizarse y hallar reposo. Los demonios se alimentan de la mesa de los demonios aderezada por los hombres; por lo cual se reúnen como moscas alrededor de los sacrificios idolátricos. La serpiente engañó a la frágil mujer; pero ahora, la frágil mujer, según la promesa proto-evangélica de Yahveh Elohim, concibió una Simiente, La Simiente de la Mujer, el Hijo de la Vírgen, Emanuel, que aplastó la cabeza de la serpiente, aunque fue herido en el calcañar; es decir, mientras quebrantaba la cabeza de la serpiente en la cruz. Entonces, también,  la enemistad que atravesaría la historia, entre la serpiente y la mujer, y sus respectivas simientes, comenzó. Caín, molesto por la insuficiencia de su justicia propia, se ensañó contra el heredero de la gracia, y lo mató. Caín también hubiera podido ser heredero de la gracia divina, si también se cubriese, como Abel, con la sangre del Cordero; pero prefirió escoger la senda errante de los que se alejan por sí mismos de la presencia de Yahveh Elohim, y pretenden vivir en base a sí mismos, sin alimentarse del fruto del árbol de la vida divina, disponible tras la reconciliación de la expiación, prefigurada en las ofrendas de Abel.

 

La enemistad, puesta por Yahveh Elohim entre las dos líneas y simientes, no ha dejado de circular por las páginas de la historia, sobre todo en lo que atañe al paradigma de la familia de los fieles a Dios, enfrentado al paradigma polifacético de los que, como hijos del diablo, sus deseos de desplazar y remplazar a Dios por sí mismos, quieren cumplir. En el meollo de la explicación de los distintos conflictos históricos, se encuentran estos dos paradigmas enfrentados: el divino y el de la serpiente. Escudriñados los motivos humanos tras sus mitologías, religiones, filosofías, teorías, políticas y culturas, etc., se descubre mimetizado en el fondo, uno u otro paradigma. Acerca, pues, de esa enemistad puesta por Dios, de esa guerra necesaria e ineludible, hay mucho que decir, y mucha tela que cortar. El trasfondo profundo de esa enemistad, se traslada a los distintos campos del saber y del vivir humano. Y no debemos ser ingenuos, pues la guerra ya nos rodea, y entre nosotros ya se encuentra milenios ha. Por eso La Simiente de la Mujer, Jesucristo, dijo claramente: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (Mt.12:30; Lc.11:23).

 

Hoy leemos u oímos de filosofías monistas, dualistas, panteístas, deistas, por un lado, o teistas, por otro; de evolucionismo, o de creacionismo; de alta crítica modernista liberal, o conservadora; de medicinas alternativas de trasfondo panteista y dualista, y hasta paranormal, o de procurar una ciencia objetiva e integral; por un lado, de antisobrenaturalismo y naturalismo a ultranza, o sobrenaturalismo, por el otro lado, etc. Todo este maremagnum de tendencias, incluso en las teorías económicas, esconde bajo sus espumas, el conflicto paradigmático de raíz proto-evangélica del que hacemos mención. Incluso también, con muchísima más razón, y por causa de una mayor cercanía al núcleo vital del asunto, las guerras de religión, incluso en su campo meramente cultural, se encuadran perfectamente dentro de este diagnóstico de orígen bíblico. El acatar o no a la Biblia como depositaria de la legítima y divinamente inspirada Palabra de Dios, está dentro del mismísimo meollo de la enemistad prevista. El terreno para todo tipo de hostilidad está perfectamente abonado, y es ingenuo pretender confiar en un contradictorio humanismo globalista meramente pragmático. ¿Pragmatismo en qué dirección?. Los humanistas globalistas pragmáticos, principalmente las élites usufructuarias, se levantan en su propio fundamentalismo draconiano, contra todos los demás fundamentalismos. Pues realmente la guerra es entre fundamentalismos, entre lealtades; y al final de todo, estas últimas lealtades se reducen a dos: para con Yahveh Elohim, o para con la serpiente. Valdría la pena continuar penetrando tras los velos de esta singular contienda.

 

Gino Iafrancesco V.

Colombia, Bogotá, 2008.


Permalink :: 83 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

bienvenido al blog CAMINANTE

Por Gino Iafrancesco V. - 7 de Junio, 2008, 14:40, Categoría: General

BIENVENIDO

A ESTE BLOG CRISTIANO:

 

 

CAMINANTE

 

Autor: GINO IAFRANCESCO V.

 

 

EN ESTE BLOG ENCONTRARÁ LOS SIGUIENTES LIBROS:

 


(1)   CAMINANTE

(2)   INSTANCIAS

(3)   AFORISMOS Y REFLEXIONES

(4)   PERSPECTIVA DEL HOMBRE

(5)   ENCARANDO ASPECTOS BRANHAMITAS

     (6)  TRATADILLOS

     (7)  EDIFICACIÓN

     (8)  SEFER GITAIM

      (9)   ISAGOGIA JACOBEA. Introducción a las cuestiones santiaguinas.


ENSAYOS Y ARTÍCULOS:


ANTE LAS INQUIETUDES DE ALGUNOS HERMANOS

ÁREAS BÁSICAS DE LA REVELACIÓN DIVINA

RELACIÓN ALREDEDOR DEL HEPTAEMERÓN

RELACIÓN SOBRE LOS DÍAS DE PELEG

RELACIÓN MIGRATORIA TUBALÍ-SINEA

ANTICIPACIÓN PROFÉTICA MESIÁNICA

LINAJE MESIÁNICO

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO 

    LA SATANIZACIÓN DE LA NAVIDAD

    LAS DOS BESTIAS DEL FIN   

    LIBERTAD DE CONCIENCIA DE LOS MÉDICOS

    BREVE INFORME SOBRE EL CONCILIO DE TRENTO

    LA OBRA DE DIOS, DEL MINISTERIO Y DE CADA UNO

    JESÚS, SEÑOR Y REY DE LAS NACIONES


Si desea acceder a todos los capítulos de este blog en depósito, y no solo a la primera vitrina, haga click en categoría "General".

 

 

ADVERTENCIAS:

 

EL AUTOR DE ESTE BLOG NO ES RESPONSABLE POR EL CONTENIDO DE LAS PROPAGANDAS NI DE LOS ENLACES QUE LA EMPRESA DE BLOGS INSERTA PARA SU FINANCIAMIENTO Y EXTENSIÓN.

ROGAMOS AL LECTOR HACER DIFERENCIA ENTRE LOS VERDADEROS CONTENIDOS DEL AUTOR DEL BLOG, Y LOS OTROS DE LAS PROPAGANDAS O ENLACES.

 

EL VERDADERO PENSAMIENTO Y SENTIMIENTO DEL AUTOR SE ENCUENTRA SOLAMENTE EN SUS PROPIOS ESCRITOS.

 

SE ADVIERTE A LOS LECTORES QUE PERSONAS INESCRUPULOSAS HAN ESTADO USANDO INDEBIDA, FALSA E ILEGALMENTE EL NOMBRE DE ESTE AUTOR EN PÁGINAS PIRATAS PARA SOLICITAR DINERO, PROMOVER SEXO ILÍCITO, HACER DECLARACIONES ANTISEMITAS Y PRESENTARLO TERGIVERSADAMENTE COMO OCULTISTA, ESOTÉRICO, HERMÉTICO, CABALISTA, MORMÓN, ETC.,

TODO LO CUAL ES FALSO.

 

ESTE AUTOR, GINO IAFRANCESCO V.,

SE DECLARA ABIERTAMENTE CRISTIANO BÍBLICO,

ABIERTO AL DIÁLOGO CIVILIZADO CON TODOS LOS HOMBRES.

POR LO TANTO, ADVIERTE QUE TODA PÁGINA QUE LO PRESENTE COMO SOLICITANDO DINERO,

COMO PROXENETA O PROMISCUO,

COMO ANTISEMITA,

O COMO OCULTISTA ESOTÉRICO CABALISTA HERMÉTICO, 

ES FALSA.

 

 

 

Si desea consultar los blogs legítimos de este autor, puede verlos en:

 

Gino Iafrancesco V. ……………        http://cristianogiv.zoomblog.com

Caminante……………                      http://giv.zoomblog.com

Escritos exegéticos……………          http://exegiv.zoomblog.com

Escritos filosóficos……………          http://filosofiagiv.zoomblog.com

Escritos poéticos……………            http://poemasgiv.zoomblog.com

Escritos políticos……………            http://232.bloghispano.org

Escritos eclesiológicos……………    http://eklesiagiv.voyblogs.com

Escuela de la obra cristiana……     http://esqqelagiv.voyblogs.com

Artículos……………                         http://giv.voyblogs.com

Azotea……………                             http://azoteagiv.blogspot.coom

Hechos en la ciencia y la cultura    http://hcc-giv.blogspot.com

¿Qué de la noche?....                      http://kdln-giv.com.blogspot.com

Voz………………                              http://www.blogextremo.com/giv

Artículos en inglés y portugués      http://es.facebox.com/giv1

Canciones……………..                    http://givevangelio.multiply.com


Permalink :: 86 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

TRATADILLOS / Índice / Prefacio

Por Gino Iafrancesco V. - 6 de Junio, 2008, 1:15, Categoría: General

Para acceder a todo el depósito del blog, haga click arriba en categoría "general".


TRATADILLOS

por:
 

Gino Iafrancesco V.

 

 

CONTENIDO

 

Prefacio

 

(1)    PARA USTED MISMO /  lo mínimo que quisiera decirle    a todo ser humano.

 

(2)    JESUCRISTO, EL REMEDIO DE DIOS.

 

(3)    DESTELLO DIVINO EN LA TIERRA DESDE LA ETERNIDAD.

 

(4)    LA ENCARNACIÓN DEL VERBO DE DIOS.

 

(5)    JESUCRISTO EN LA TIPOLOGÍA FESTAL.

 

(6)    BREVE COMPENDIO BAUTISMAL CRISTIANO.

 

(7)    EL BUEN DEPÓSITO.

 

(8)    DEL REPOSO CRISTIANO.

 

(9)    LIBERTAD Y CONSIDERACIÓN.

 

Prefacio

 

El presente libro: "Tratadillos", de Gino Iafrancesco V., está formado por la colección de una serie de breves tratados escritos y publicados por el autor para evangelizar y ayudar a los cristianos nuevos en asuntos que suelen presentarse en el inicio de la caminada cristiana. Los diversos tratados no están ordenados aquí según un criterio cronológico, sino más bien siguiendo un orden temático.

 

Para usted mismo, es un tratadillo evangelístico que lleva por subtítulo: "lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano", y expresa la carga sentida en el espíritu por el autor para comunicar el camino de salvación, el evangelio de Jesucristo, a todo el mundo, en los términos más sencillos. Este tratadillo fue escrito en el año 1985, en Facatativá, Cundinamarca, Colombia, después de orar con Roosevelt Muriel en el parque arqueológico de "Las piedras del Tunjo", pidiendo dirección por la carga evangelística. Desde ese mismo año hasta el presente, todos los años se realizan varias ediciones de este tratadillo.

 

Jesucristo, el remedio de Dios, fue ministrado en una concurrida reunión juvenil en Sincelejo, Sucre, Colombia, el 17 de agosto de 1997, trascrito por Esteban Iafrancesco A., y revisado por el autor.

 

Destello Divino en la Tierra desde la eternidad, es una compilación de pasajes bíblicos donde Dios mismo habla de Sí mismo, y de lo cual la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha desentrañado profundos significados. Este tratado fue escrito durante el primer semestre de 1998 en Bogotá D.C., Colombia, y su primera edición se realizó en septiembre de ese mismo año. También ha sido publicado en varios blogs en internet.

 

La Encarnación del Verbo de Dios, fue ministrado a la iglesia en la localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia, el 16 de octubre de 1992, y su segunda edición se realizó en julio de 2002. Se colecciona en Coletánea.

 

Jesucristo en la tipología festal, fue ministrado a la iglesia en Mosquera, Cundinamarca, Colombia, el 17 de octubre de 1992, y su segunda edición también se realizó en julio de 2002. Se colecciona igualmente en Coletánea.

 

 
Breve compendio bautismal cristiano, es un pequeño ensayo sobre el tema del bautismo que muchos cristianos nuevos desean comprender mejor, y alrededor del cual existen muchas preguntas. Este tratadillo fue escrito y publicado por el autor en el año 1978, en Asunción, Paraguay, donde se realizó su primera edición, que fue ampliamente distribuída principalmente en tal nación.

 

El buen depósito, es un artículo escrito por el autor con el fin de ayudar al pueblo del Señor, en los comienzos de la vida cristiana, para percibir el amplio espectro de los asuntos fundamentales abordados por la Palabra de Dios, de manera a no encasillarse en enredos periféricos, sino avanzar discerniendo lo prioritario. Este tratadillo fue escrito por el autor el año 1985, en Bogotá, Colombia, y recibió la clara dirección del Espíritu de difundirlo entre el pueblo cristiano. Existe de este tratadillo también una edición hecha en 1994 de la versión portuguesa de Roujet Fuchs llevada a cabo en Rio de Janeiro, RJ, Brasil, y distribuida desde allí.

 

Del reposo cristiano, es también un breve ensayo donde se busca responder bíblica y neotestamentariamente a las consabidas preguntas acerca del sábado, que suelen hacerse en los primeros tiempos del caminar cristiano, a veces debido a presiones religiosas de ciertos ambientes. El tratadillo busca ser cristocéntrico, presentando a Cristo como el cumplimiento perfecto, perpetuo, espiritual y real de todas las fiestas sagradas ordenadas por Yahveh a Israel. Quien está en Cristo, está en el cumplimiento perpetuo de tales fiestas que eran sombra de Él. Éste tratadillo fue escrito por el autor el año 1974, en Asunción, Paraguay.

 

Libertad y consideración, es la trascripción y traducción de una homilia presentada por el autor en portugués a la iglesia en Curitiba, Paraná, Brasil, la noche del 7 de diciembre de 1980, teniendo en vista la unidad de la iglesia. Los obreros cristianos brasileños: Aniceto Mario Franco y Juvenal Moura, trascribieron en portugués el mensaje, y lo publicaron editado y abreviado, difundiéndolo principalmente en Brasil. Este tratadillo, que contiene tal homilía, fue traducido por el mismo autor al castellano.

 

Se presentan agrupados aquí estos tratadillos de Colombia, Paraguay y Brasil, en este orden temático, con el fin de intentar servir de ayuda a los cristianos nuevos que se hacen preguntas relacionadas con los temas aquí tratados. De todos estos tratadillos, y otros, existen publicaciones en diversos blogs en internet.

Permalink :: 74 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

(1) PARA USTED MISMO

Por Gino Iafrancesco V. - 6 de Junio, 2008, 0:58, Categoría: General

Para acceder a todo el depósito de este blog, haga click en categoría "general".


TRATADILLOS (1)

PARA USTED MISMO

LO MÍNIMO QUE QUISIERA DECIRLE A TODO SER HUMANO


+

Un ¡alto! puede salvarle la vida.

Dios desea comunicarle algo, antes de que usted siga de largo, y se pierda definitivamente.

No está en sus manos su futuro. Un minuto para atender a Dios, aquí y ahora, puede significar su salvación eterna.

Dios sí sabe de qué necesita usted ser salvo, aunque usted por ahora no lo sepa.

Dios lo hizo a usted con un propósito, y ahora interviene en su vida para hablarle.

El Dios de la gloria, Creador único de todas las cosas, se ha revelado a los hombres mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es el eje y la explicación de todas las cosas. Él es la Luz, la única que puede alumbrarle realmente.

Dios le ama y le comprende. Porque lo ha pensado a usted desde antes, fue porqué lo creó. Y ahora mismo le ha encontrado para hablarle, pues le ha estado buscando, aunque usted no se ha dado cuenta.

Él quiere decirle que está dispuesto a perdonarle todo pecado, y justificarle, con base en los méritos de Su Hijo Jesucristo en Su sacrificio en la Cruz.

El Hijo de Dios, que llegó a ser un hombre verdadero, y el Mesías profetizado de la historia, ha pagado en la Cruz el precio de todos los pecados de usted.

Al tercer día resucitó y se presentó vivo ante muchos testigos, pues Dios lo levantó de entre los muertos para mostrar que Él es Su Hijo y que ha recibido Su sacrificio en expiación por los pecados de todos los hombres, para que quien le creyere y le recibiere sea eternamente salvo por la fe en Sus méritos y en Su nombre.

Si usted cree y por Su gracia lo decide, puede invocar ahora mismo a Dios en el nombre de Jesucristo, y decirle de todo corazón que usted reconoce que ha pecado mucho, pero que por Su gracia se arrepiente de todos sus pecados, y que usted lo recibe a Él como su Salvador y Señor, como el Hijo de Dios completamente resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre, aceptando con toda fe el sacrificio que Él hizo por usted en la Cruz, de manera que Su sangre le limpia de todos los pecados por la fe.

Jesús dijo en Su Palabra:

"Ninguno que a Mi viene Yo lo hecho fuera",

"Venid a Mi todos los que estáis cargados, trabajados y cansados, y Yo os haré descansar",

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie viene al Padre sino por Mi".

Jesucristo ha resucitado de entre los muertos ante testigos, y ante quienes mostró Su gloria; y ¡está vivo!; ¡está ascendido a la diestra del Padre! y conoce todos los secretos de su corazón, pero le ama y desea salvarlo.

Dios desea que usted mismo se pronuncie definitivamente por Su gracia.

Hable con Él en el nombre de Su Hijo Jesucristo, recíbalo por la fe de todo corazón, y encomiéndele en Sus manos todo su ser, su pasado, su presente y su futuro eterno. Si usted lo toma en serio, Él también lo tomará a usted en serio y le será fiel a usted y a su fe. Él es la misma Fidelidad Divina encarnada, el Testigo Fiel y Verdadero.

Reconcíliese ahora mismo con Dios por medio de la fe en Jesucristo; arrepiéntase, pídale perdón y crea. No permita que su orgullo y necedad le arrebaten la salvación eterna prometida por Dios a los que creen en Su Hijo. Pídale perdón y misericordia. Él será justo en perdonarle, pues Jesucristo ya pagó el precio de sus pecados y usted cree y lo recibe de parte de Dios, de todo corazón. 

No se haga el inocente, ni sea descuidado, porque entonces sus males le alcanzarán.

La manifestación del reino de los cielos profetizada, está más cerca que nunca. Jesucristo regresará pronto, vendrá por segunda vez como lo prometió, y hará juicio. Los acontecimientos de este siglo, cada vez más dolorosos, son las señales profetizadas por Él que anuncian Su cercanía.

Él ha dicho que si alguno no está con Él, entonces está contra Él. ¿De parte de quién está usted?

No sea tibio. Comprométase en serio con Jesucristo, pues Él mismo le ayudará a hacerlo. Hable con Dios ahora mismo desde lo más profundo de su corazón y reciba Su ayuda. Confíe en Él, pues nunca ha defraudado a nadie que en verdad le busque y le reciba. No depende de nuestros métodos , sino de Su misericordia, gracia y justicia. Justicia por que yá pagó por usted con Su propia muerte y usted le ha creído.

La manifestación, pues, del reino de Dios está cerca, y el sistema actual de esta mundo se acaba. No se obstine en seguir sus propios caminos hasta el infierno. ¡El infierno sí existe! ¡Muchos lo conocen y no es ninguna broma!

Vuélvase a Dios por Su gracia ahora mismo. El temor reverente de Dios es la sabiduría.

No confíe en sus propias promesas. Confíe en la ayuda que Dios da a los débiles. Confíe en Su misericordia, gracia y justicia, sin falsedades ni posturas. Exprésese tal como ustted mismo es. Dios, que lo creó, le entenderá mejor que usted a sí mismo.

¡Escúchele ahora! El mañana no es suyo, y la eternidad es irrevocable. No arriesgue su futuro eterno en su insensatez. Sea sabio. Atienda la Palabra de Dios que está en la Biblia, Las Sagradas Escrituras, que por inspiración divina escribieron los profetas y apóstoles del Señor.

Lea atentamente la Sagrada Escritura, pidiéndole a Dios que por Su Santo Espíriru le ayude a entender. Considere a Jesucristo muy atentamente.

No se engañe a usted mismo, porque la muerte le espera seguramente cuando y donde usted menos lo espera y ni se lo imagina.

No se deje engañar por los hombres, ni por su propia torpeza. Sólo Dios te puede dar vida eterna, por medio de Su Hijo y Su Santo Espíritu. Busque directamente a Dios, a quien hallará en Su hijo Jesucristo, comforme a las Sagradas Escrituras. Sea honesto y Él será fiel con usted.

Él le está ofreciendo el perdón de sus pecados, para limpiarlo mediante la fe con la sangre de Su Hijo Jesucristo. También ha prometido venir entonces a morar en su espíritu, por medio del Espíritu Santo, para regenerarle, renovar su alma, vivificarle en las debilidades, inspirarle, enseñarle, comunicarle todo lo que Él es y ha hecho por usted; también para corregirle y fortalecerle interiormente para el supremo bien.

Usted mismo sería culpable, si rechaza o rehúsa esta bendición. El remordimiento le perseguirá siempre.

Dígale, pues, a Jesucristo, que usted cree en Él, por Su gracia, y le recibe, y de todo el corazón le entrega su vida. Pídale también con confianza que le guíe a usted y a los suyos. No espere a los demás. Recíbale usted primero, para que los suyos lo reciban más fácil. 

Sea bautizado en Cristo. Sea un verdadero cristiano. Forme parte de la familia de Dios, que es una sola, formada por todos sus verdaderos hijos, aquellos que le creen y han sido perdonados de sus pecados, al ser comprados eternamente por la sangre de Cristo, y regenerados para siempre por Su Espíritu.

Reúnase con cristianos genuinos para agradecer y adorar a Dios, y aprender considerando Su Palabra, Las Sagradas Escrituras, y para animarse para hacer el Bien con la ayuda de Dios. Prepárese para la manifestación del reino de Dios que está cerca. 

No se deje distraer, ni arrastrar por el diablo. Enfóquese de lleno en Jesucristo, y conocerá de verdad a Dios, Su amor, Su plan y Su propósito.

Dios quiere que usted le conozca verdaderamente como a Padre, y se goce con Él, y con lo que Él ha hecho, y con lo que se ha propuesto hacer con los que le aman y reciben con confianza.

Jesucristo interviene. Su Espíritu se está moviendo y actuando.

No todo será siempre guerras, masacres, alborotos, terremotos, hambres, desastres, enfermedades, injusticias, violencia y maldad. Estos son los estertores finales de este sistema del mundo, los dolores de parto cada vez más frecuentes e intensos por la maldad en la tierra. Alboreará, y pronto se verá la manifestación del reino de los cielos con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Espérelo. Viene pronto.

Encare la vida con la ayuda del Divino Espíritu. Mejórela desde ya con Jesucristo. Su confianza en Él le permite salvarle. Su incredulidad y rebelión le deshonran y harán que permanezca sobre usted la condenación eterna.

Usted no está sólo. Dios está con usted y por usted; pero usted debe recibirlo por Su gracia. Nosotros, los cristianos, también estamos por usted. Decídase.

Este mensaje delante de usted, significa que usted ya ha sido llamado. No tenemos excusa.

----------------

Gino Iafrancesco V., 1985, Facatativá, Cundinamarca, Colombia.

Permalink :: 93 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com